Por Canuto  

SpaceX inició reuniones privadas con analistas de Wall Street en Texas y Tennessee mientras se acerca una posible OPI de USD $75.000 millones. El proceso busca sostener una valoración implícita de USD $1,75 billones, en un momento en que la compañía exhibe más ingresos, pero también mayores pérdidas y una compleja integración con xAI, X y Grok.

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  • SpaceX realiza tres días de sesiones cerradas con analistas en Starbase y en su centro de datos Colossus.
  • La empresa aspira a recaudar USD $75.000 millones en una OPI que implicaría una valoración de USD $1,75 billones.
  • Sus finanzas muestran USD $24.700 millones en efectivo, más de USD $50.000 millones en pasivos y una pérdida de USD $4.940 millones en 2025.

 


SpaceX inició esta semana una ronda de reuniones privadas con analistas aeroespaciales y tecnológicos de Wall Street, en una señal clara de que la empresa está acelerando los preparativos para una posible oferta pública inicial (IPO) de gran escala.

El proceso ocurre mientras el mercado intenta descifrar cuánto vale realmente la compañía tras su reestructuración reciente y su fuerte apuesta por infraestructura de inteligencia artificial (IA).

De concretarse, la operación buscaría recaudar USD $75.000 millones, una cifra que implicaría una valoración de USD $1,75 billones. Esa escala la colocaría entre las ofertas más ambiciosas jamás vistas en los mercados públicos, y convertiría la presentación ante analistas en una prueba decisiva para medir el apetito institucional y minorista.

De acuerdo con Reuters, las reuniones se desarrollan durante tres días en dos ubicaciones clave de la empresa. La primera parte tiene lugar en Starbase, la instalación de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica, Texas, mientras que la fase final se celebrará en el centro de datos Colossus, en Memphis, Tennessee.

Para lectores menos familiarizados con este tipo de procesos, estos encuentros suelen servir para preparar el terreno antes de que una empresa salga a bolsa. En ellos, la gerencia expone visión de negocio, métricas operativas y perspectivas financieras para ayudar a analistas e inversionistas a construir sus propios modelos de valoración.

Reuniones cerradas y una agenda diseñada para convencer al mercado

La agenda del martes incluyó una visita y recorrido de día completo por Starbase. Con ello arrancó la serie de sesiones informativas, orientadas a mostrar de primera mano la escala operativa de la compañía en uno de sus activos más emblemáticos.

El miércoles, otro grupo de analistas vinculados a gestores institucionales de dinero, entre ellos fondos de pensiones y fondos mutuos, tendría su propia sesión en Starbase. El jueves, las jornadas concluyen en Memphis, donde los asistentes podrán observar el proyecto “Macrohard” dentro del centro de datos Colossus, según reportó CNBC.

La naturaleza reservada de estas reuniones subraya lo sensible del proceso. Según la información disponible, los participantes deberán entregar sus dispositivos electrónicos para poder asistir, una medida que apunta a proteger información operativa y financiera en una fase especialmente delicada.

El calendario no termina allí. Aproximadamente quince días después de estas jornadas, un grupo más reducido de analistas de Wall Street sería convocado a una sesión específica de “modelización”. En ese formato, la dirección suele presentar pronósticos financieros y métricas más detalladas para que los analistas construyan estimaciones de ganancias antes del inicio de la negociación bursátil.

Una valoración gigantesca bajo presión

El director financiero de SpaceX, Bret Johnsen, tendría cerca de dos meses para defender ante el mercado la valoración implícita de USD $1,75 billones. Ese objetivo surge del tamaño previsto de la operación y del calendario que apunta a un debut bursátil hacia finales de junio.

La magnitud del reto es inusual incluso para estándares de Wall Street. No solo se trata de justificar una compañía espacial y de telecomunicaciones, sino de explicar una entidad mucho más amplia después de la fusicón entre xAI y SpaceX a comienzos de este año.

Esa transacción unió bajo una sola estructura las operaciones de cohetes de SpaceX, la red de banda ancha Starlink, la plataforma social X y el chatbot de inteligencia artificial Grok. El resultado es un conglomerado difícil de comparar con referentes tradicionales, algo que complica el trabajo de valoración y también la narrativa hacia potenciales inversionistas.

Según Reuters, al menos un gran inversionista institucional dejó de lado referencias clásicas de los sectores aeroespacial y de telecomunicaciones, como Boeing y AT&T. En su lugar, recurrió a empresas de infraestructura de IA como Palantir Technologies, GE Vernova y Vertiv para intentar justificar la cifra buscada por la empresa.

Finanzas mixtas tras la integración con xAI

Antes de las reuniones, algunos analistas invitados recibieron acceso al registro confidencial de SpaceX. Sin embargo, ese documento ofrecía solo una visión limitada de las finanzas, lo que sugiere que parte de la historia aún depende de lo que la administración logre explicar en estas sesiones privadas.

Las cifras conocidas muestran una situación ambivalente. Al cierre de 2025, la empresa mantenía aproximadamente USD $24.700 millones en efectivo, pero al mismo tiempo acumulaba pasivos por más de USD $50.000 millones.

En ingresos, el crecimiento fue visible. SpaceX pasó de registrar USD $14.020 millones en 2024 a USD $18.670 millones en 2025. Sin embargo, la evolución del resultado neto fue en la dirección contraria, lo que puede convertirse en uno de los puntos más sensibles durante las conversaciones con inversionistas.

La compañía había reportado una ganancia de USD $791 millones en 2024. Después del fuerte gasto en infraestructura de IA tras la fusión con xAI, ese desempeño se transformó en una pérdida consolidada de USD $4.940 millones el año pasado. Ese deterioro no necesariamente invalida la tesis de crecimiento, pero sí obliga a la empresa a demostrar que el gasto actual puede traducirse en ingresos futuros sostenibles.

La apuesta minorista y el alcance internacional de la oferta

Otro rasgo distintivo de la operación es el papel reservado a los inversionistas individuales. Aproximadamente el 30% de las acciones estaría apartado para compradores minoristas, una proporción poco común para una oferta pública de este tamaño.

La estrategia encaja con el estilo de Musk, que en otras ocasiones ha buscado apoyarse en comunidades de usuarios e inversionistas más amplias. En esta oportunidad, además, la colocación se abriría a participantes minoristas del Reino Unido, la Unión Europea, Australia, Canadá, Japón y Corea del Sur.

Ese detalle importa porque amplía el universo potencial de demanda más allá de Estados Unidos. También refuerza la idea de que la compañía intenta convertir la OPI en un evento financiero global, apoyado tanto en grandes instituciones como en pequeños inversionistas atraídos por la marca, la narrativa tecnológica y la exposición a IA y espacio en un solo vehículo.

En términos de colocación, los cinco bancos principales del acuerdo serían Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup, JPMorgan y Goldman Sachs. A ellos se sumarían otras 16 instituciones en funciones de apoyo, lo que da una idea del tamaño y la complejidad del proceso de emisión.

Por qué esta operación importa más allá de SpaceX

La potencial salida a bolsa de SpaceX no solo interesa por sus cifras, sino por lo que representa para los mercados. Si la empresa logra defender esta valoración, el caso podría redefinir la manera en que Wall Street mide conglomerados que mezclan infraestructura física, telecomunicaciones, plataformas digitales e inteligencia artificial.

También sería una señal sobre cuánto están dispuestos a pagar los inversionistas por compañías con negocios aún intensivos en capital, pero con narrativas de largo plazo muy ambiciosas. En ese sentido, la tensión central no está solo en el tamaño de la OPI, sino en la capacidad de la empresa para convencer al mercado de que su ecosistema unificado vale más que la suma de sus partes.

Hasta ahora, SpaceX no respondió a una solicitud de comentarios sobre el proceso. Aun así, las reuniones con analistas muestran que el reloj ya corre para una de las ofertas públicas más observadas de 2026.

Si el debut de finales de junio se mantiene en pie, las próximas semanas serán críticas. Los analistas deberán decidir si el relato de crecimiento, IA, conectividad y exploración espacial basta para respaldar una valoración histórica, en medio de pérdidas crecientes y una estructura financiera que ya despierta preguntas en Wall Street.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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