Por Canuto  

SoftBank estaría organizando Roze AI, una nueva empresa orientada a automatizar la construcción de centros de datos en Estados Unidos mediante robots autónomos. El proyecto ya estaría siendo perfilado para una posible salida a bolsa en la segunda mitad de 2026, con una valoración aspiracional de USD $100.000 millones, aunque dentro del propio conglomerado habría dudas sobre ese calendario y esa cifra.
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  • SoftBank planea crear Roze AI, una empresa enfocada en hacer más eficiente la construcción de centros de datos en EE. UU.
  • La iniciativa usaría robots autónomos para apoyar la edificación de granjas de servidores vinculadas al auge de la IA.
  • Algunos ejecutivos ya contemplan una IPO en 2026 con una valoración de USD $100.000 millones, aunque hay escepticismo interno.


SoftBank estaría organizando una nueva empresa de robótica llamada Roze AI, concebida para automatizar parte de la construcción de centros de datos en Estados Unidos. La iniciativa aparece en un momento en que las tecnológicas compiten por desplegar infraestructura suficiente para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial y de los sistemas de automatización industrial.

De acuerdo con la información reportada por el Financial Times y retomada por otros medios, Roze AI buscaría hacer más eficiente el proceso de construcción de estas instalaciones. Para ello, el plan contemplaría el uso de robots autónomos como apoyo en la edificación de granjas de servidores, un componente clave para la expansión de la computación intensiva en IA.

El proyecto no solo apunta a infraestructura. También tendría ya una ambición financiera considerable. Según el Wall Street Journal, algunos ejecutivos dentro de SoftBank quieren preparar a la compañía para una oferta pública inicial en la segunda mitad de 2026. La valoración deseada podría ubicarse en torno a USD $100.000 millones.

Si esa meta llegara a materializarse, Roze AI se convertiría rápidamente en una de las apuestas corporativas más agresivas del sector tecnológico reciente. No obstante, el mismo reporte indica que dentro de SoftBank existen voces escépticas sobre el cronograma planteado y sobre la magnitud de la valoración que se estaría buscando para el eventual debut bursátil.

Una apuesta por automatizar la infraestructura de la IA

La lógica detrás del proyecto es clara. El auge de la IA generativa y de otras herramientas de automatización ha incrementado la presión sobre la infraestructura física que sostiene el procesamiento de datos. Los centros de datos son hoy un activo estratégico, y su construcción requiere grandes inversiones, tiempos largos de ejecución y mano de obra especializada.

En ese contexto, automatizar parte del proceso constructivo puede verse como un intento por reducir costos, acelerar plazos y estandarizar tareas críticas. SoftBank parecería querer posicionarse justo en ese cruce entre robótica, infraestructura y demanda de cómputo, una combinación que en los últimos años ha atraído enormes flujos de capital.

La idea de usar robots autónomos para construir granjas de servidores también refleja una tendencia más amplia. Las empresas tecnológicas ya no compiten solo por desarrollar modelos de IA o aplicaciones de software. Cada vez más, la batalla se extiende a la cadena completa de suministro físico que hace posible operar esos sistemas a escala.

Para lectores menos familiarizados con el tema, una granja de servidores es un conjunto de equipos informáticos concentrados en una instalación diseñada para almacenamiento, procesamiento y distribución de datos. Estas instalaciones son esenciales para servicios en la nube, plataformas de IA, análisis de datos y múltiples operaciones financieras y empresariales de alta intensidad computacional.

El contexto competitivo y el apetito por nuevas plataformas industriales

La noticia sobre Roze AI llega en paralelo a otras iniciativas que también buscan modernizar sectores industriales con inteligencia artificial. TechCrunch menciona, por ejemplo, que Jeff Bezos cofundó una startup llamada Project Prometheus, cuyo objetivo sería comprar empresas en industrias clave y actualizarlas mediante el uso de IA.

Ese paralelo ayuda a entender que el mercado está empezando a mirar más allá del software puro. La siguiente fase del ciclo tecnológico podría centrarse en rehacer procesos industriales y logísticos con automatización avanzada. En ese escenario, la construcción de centros de datos se convierte en una actividad de alto valor estratégico, porque es el soporte físico del resto del ecosistema digital.

SoftBank no es ajena a este tipo de apuestas audaces. El conglomerado japonés se ha hecho conocido por respaldar startups con perfiles poco convencionales y tesis de crecimiento ambiciosas. Esa reputación ha producido tanto grandes éxitos como inversiones ampliamente cuestionadas, dependiendo del momento y del activo observado.

Uno de los ejemplos recordados es Zume, una startup de reparto de pizza impulsada por IA en la que SoftBank invirtió cientos de millones de dólares. La empresa terminó quebrando en 2023. Ese antecedente explica parte de la cautela con la que algunos observadores podrían recibir ahora las proyecciones asociadas a Roze AI.

IPO de gran escala y dudas dentro de la propia SoftBank

La posibilidad de una oferta pública inicial en la segunda mitad de 2026 añade una capa extra de ambición al proyecto. No se trata solo de crear una empresa operativa en un nicho atractivo, sino de convertirla en una historia bursátil de gran escala en un periodo muy corto. Eso implica demostrar rápidamente avances operativos, capacidad de ejecución y una narrativa convincente para inversionistas institucionales.

La cifra que circula, USD $100.000 millones, también merece atención por sí sola. Esa valoración colocaría a Roze AI entre las empresas tecnológicas más importantes del mercado desde su arranque, al menos en términos aspiracionales. Sin embargo, la nota indica que algunas personas dentro de SoftBank han expresado escepticismo tanto por el calendario como por la valoración propuesta.

Esa tensión interna no es menor. En proyectos de esta magnitud, el debate sobre tiempos y precios suele anticipar el principal desafío: convertir una visión poderosa en resultados verificables. La automatización de obras complejas puede sonar convincente sobre el papel, pero exige validación técnica, contratos, despliegue en terreno y adopción por parte de actores industriales conservadores.

También hay un componente financiero importante. Las valoraciones elevadas dependen no solo del tamaño potencial del mercado, sino de la percepción de que la empresa tiene barreras reales de entrada, una ventaja tecnológica sostenible y una vía clara hacia ingresos significativos. Por ahora, los reportes públicos no aportan detalles adicionales sobre estructura, socios, contratos o métricas operativas de Roze AI.

Por qué esta historia importa más allá de SoftBank

La relevancia del caso va más allá del conglomerado japonés. La carrera por infraestructura de IA ya está redefiniendo inversiones en energía, semiconductores, bienes raíces industriales, hardware y automatización. Si una empresa logra reducir de forma material el tiempo y el costo de construir centros de datos, su impacto podría sentirse en múltiples sectores relacionados.

Para los mercados, además, la historia combina varios temas de alta demanda narrativa: inteligencia artificial, robots, infraestructura crítica y una eventual mega IPO. Esa mezcla suele atraer atención de inversionistas y medios, aunque también eleva el nivel de escrutinio sobre la viabilidad real del negocio y sobre el riesgo de expectativas sobredimensionadas.

En términos estratégicos, la noticia sugiere que la infraestructura física empieza a ser tratada como una extensión directa de la economía de la IA. Ya no basta con tener algoritmos potentes. También hace falta construir más rápido los espacios donde esos sistemas se ejecutan, almacenan información y escalan para atender una demanda global creciente.

SoftBank no ha ofrecido más detalles públicos en la información disponible. TechCrunch indicó que contactó a la compañía para obtener comentarios adicionales. Mientras tanto, Roze AI aparece como una señal de hacia dónde se está moviendo el capital tecnológico: menos enfoque exclusivo en aplicaciones visibles al consumidor y más interés en los cimientos industriales del próximo ciclo digital.


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