El juicio entre Elon Musk y OpenAI sumó un testimonio explosivo de Shivon Zilis, exdirectiva de la organización y madre de cuatro hijos de Musk. Su declaración no solo abordó su vínculo personal con el empresario, sino también correos y notas que apuntan a un viejo interés de Musk por ejercer mayor control sobre OpenAI e incluso integrarla con Tesla.
***
- Shivon Zilis testificó en un tribunal federal de Oakland sobre su rol en OpenAI y su relación personal con Elon Musk.
- Correos y notas presentados en juicio sugieren que Musk quería más control sobre OpenAI y consideró llevarla a Tesla.
- La declaración también reavivó dudas sobre conflictos de interés, confidencialidad y el origen de la disputa con Sam Altman.
El juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI en California dejó una de sus jornadas más delicadas con la comparecencia de Shivon Zilis, exmiembro de la junta de OpenAI, ejecutiva vinculada a Tesla y Neuralink, y madre de cuatro hijos de Musk. Su testimonio mezcló aspectos personales, estructura corporativa y viejas discusiones internas sobre el futuro de la organización de inteligencia artificial.
La disputa legal gira en torno al intento de Musk por revertir la evolución de OpenAI hacia una estructura con fines de lucro. En ese contexto, la declaración de Zilis fue importante porque estuvo presente en conversaciones tempranas sobre la reorganización de la empresa, al tiempo que colaboraba con Musk en distintos frentes relacionados con inteligencia artificial.
Según la cobertura de la BBC, Zilis explicó ante el tribunal federal de Oakland que en 2020 Musk le ofreció donar esperma y que ella aceptó porque seguía queriendo ser madre. Señaló que en ese período no mantenían una relación romántica, aunque sí había existido un episodio romántico aislado aproximadamente una década antes.
Zilis dijo que ciertos problemas de salud modificaron sus planes de formar una familia por una vía más tradicional. También relató que inicialmente no esperaba que Musk tuviera un papel activo como padre de sus dos primeros hijos, gemelos nacidos en 2021, y que ambos habían acordado mantener la paternidad en estricta confidencialidad.
Un testimonio personal con impacto corporativo
Con el paso del tiempo, explicó Zilis, Musk pasó a involucrarse activamente en la vida de los cuatro hijos que tienen en común. Afirmó que hoy comparten algunas horas a la semana como familia. Ese aspecto personal cobró relevancia en el juicio porque coincidió con su permanencia en la junta de OpenAI entre 2020 y 2023.
Zilis declaró que no reveló a Sam Altman que Musk era el padre de sus gemelos hasta 2022, cuando supo que era inminente un reportaje de Business Insider sobre el tema. Aun así, sostuvo que Altman y Greg Brockman quisieron que siguiera formando parte de la junta y que los tres continuaron siendo amigos al menos hasta 2023.
Antes de eso, Zilis había llegado a OpenAI como asesora en 2016, poco después de la fundación de la organización. Fue allí donde conoció a Musk, cofundador y uno de los primeros donantes de OpenAI, quien abandonó la empresa en 2018 en medio de desacuerdos sobre dirección, control y financiamiento.
La relevancia de Zilis como testigo no proviene solo de su cercanía con Musk. También está en su trayectoria de más de 15 años en capital de riesgo y en los roles ejecutivos que ocupó en empresas del empresario. Eso la convirtió en una figura situada en el cruce entre las ambiciones tecnológicas de Musk y la evolución interna de OpenAI.
Las notas, los correos y la lucha por el control
Buena parte del juicio se concentró en documentos, intercambios escritos y notas de reuniones de 2017 y 2018. Allí aparece un debate clave para entender el caso: OpenAI ya evaluaba dejar atrás una estructura puramente sin fines de lucro para poder recaudar miles de millones de dólares y competir a gran escala en el desarrollo de inteligencia artificial.
De acuerdo con la información presentada en sala, Greg Brockman e Ilya Sutskever impulsaban un cambio hacia una B Corp, una entidad con fines de lucro comprometida con una misión específica. En esos mismos intercambios, Musk aparecía pidiendo mayor control sobre la organización, incluyendo más asientos en la junta.
Entre las opciones discutidas figuró incluso la posibilidad de integrar OpenAI en Tesla, potencialmente como una subsidiaria B Corp del fabricante de autos eléctricos. Zilis escribió en uno de esos intercambios que ese movimiento resolvería de inmediato el problema de financiamiento, un detalle que pasó a formar parte de la evidencia presentada ante el tribunal.
Otro correo mostró que para Altman, Brockman y Sutskever era completamente no negociable que Musk, o cualquier otra persona, tuviera control sobre la AGI que pudieran crear. Según esos mensajes, el desacuerdo no fue solo estratégico o financiero. También fue un choque directo sobre gobernanza y concentración de poder.
La cobertura de The Verge subrayó que las notas de Zilis podrían ser la evidencia más importante vista hasta ahora en el juicio. El medio sostiene que su testimonio terminó perjudicando a Musk porque los documentos escritos reflejan que el empresario no tenía objeciones de principio a una estructura lucrativa, sino a no controlar la organización.
Entre los mensajes presentados también figura una nota de agosto de 2017 en la que Zilis advirtió que OpenAI pronto notaría que USD $5 millones correspondientes al tercer trimestre estaban en pausa. Según ese texto, el congelamiento de fondos podía tener un impacto psicológico importante en el equipo, lo que sugiere que Musk había suspendido aportes antes de comunicarlo formalmente.
Conflictos de interés y salida de la junta
Los abogados de OpenAI han sugerido que Zilis transmitió información de OpenAI a Musk después de que este dejara la organización en 2018. Ella lo negó durante su declaración, aunque varios mensajes revisados en sala alimentaron dudas sobre la cercanía entre ambos y sobre el manejo de información delicada durante esos años.
Según The Verge, uno de los puntos más sensibles fue un mensaje en el que Zilis preguntaba si debía seguir siendo cercana y amigable para continuar pasándole información a Musk. En el juicio intentó contextualizar ese texto como parte de una especie de semi ruptura entre las partes, pero durante el contrainterrogatorio enfrentó cuestionamientos sobre vacíos de memoria respecto a su declaración previa.
El tema de fondo es especialmente relevante para lectores que siguen la industria de IA como si fuera un mercado estratégico. En estas empresas, el acceso a talento, propiedad intelectual, alianzas y planes de financiamiento puede definir el liderazgo global. Por eso, cualquier posible filtración o conflicto de interés pesa tanto como una disputa accionaria en Wall Street.
Zilis dejó la junta en marzo de 2023, cuando Musk lanzaba xAI, una empresa que hoy compite directamente con ChatGPT. Brockman declaró a comienzos de la semana que en OpenAI confiaban en que ella mantendría bajo control el conflicto con Musk, aunque la posterior creación de xAI volvió esa decisión más polémica.
The Verge también reportó que, en una declaración previa, Zilis dijo haber recibido una llamada de Altman en la que él le señaló que había oído que Musk estaba iniciando una empresa competidora. Según ese relato, ella respondió que, si eso era cierto, era momento de renunciar. Sin embargo, durante su testimonio en sala dijo no recordar esa llamada.
Ese punto reforzó la idea, planteada por la defensa de OpenAI, de que su lealtad principal estaba del lado de Musk. La publicación fue más allá y sostuvo que, a la luz de sus comunicaciones escritas, resulta difícil creer que desconociera el avance del proyecto que luego se convertiría en xAI mientras seguía sentada en la junta de OpenAI.
Por qué importa este juicio para el sector tecnológico
Más allá del tono personal y de las revelaciones sobre la vida privada de sus protagonistas, el proceso judicial ofrece una ventana poco común al tipo de tensiones que atraviesan las grandes compañías de inteligencia artificial. Se discuten modelos de control, formas de financiamiento, límites éticos y la posibilidad de que una misión original cambie cuando entra capital a gran escala.
En el caso de OpenAI, el expediente refuerza que la discusión sobre una estructura con fines de lucro no apareció de repente. Ya estaba presente desde 2017, cuando la organización buscaba recursos suficientes para sostener la carrera por la IA avanzada. Eso debilita la idea de que el giro posterior fue una traición súbita a la visión fundacional.
Al mismo tiempo, la evidencia exhibida sugiere que Musk exploró varias rutas para no quedar al margen. Entre ellas, buscar mayor peso en la junta, mover el desarrollo de AGI hacia Tesla o atraer talento clave a su órbita. En esa lectura, el conflicto parecería haber estado menos centrado en la pureza de la misión y más en quién tendría el timón.
Por ahora, el testimonio de Zilis deja una impresión ambivalente. Aporta detalles importantes sobre conversaciones internas y vínculos entre los protagonistas, pero también abre nuevas dudas sobre confidencialidad, independencia y credibilidad. En un juicio donde el futuro narrativo de OpenAI está en disputa, sus notas y correos podrían terminar pesando más que cualquier declaración oral.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Bitcoin
American Bitcoin reduce 23% su costo de minería BTC y desafía el giro del sector hacia IA
Criptomonedas
Estafa romántica usó criptomonedas y vació USD $1,2 millones de la Ciudad de Norfolk
China
Debate en EE. UU. por la IA escala tras denuncias de influencia china sobre centros de datos
Biohacking