Por Canuto  

La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos cae por debajo de 300 millones de barriles por primera vez en más de 43 años, tras liberaciones récord por la guerra con Irán. La infraestructura envejecida y el riesgo de nuevas interrupciones del suministro ponen en alerta a expertos.
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  • La SPR de EE. UU. cae a 298,7 millones de barriles, el nivel más bajo desde enero de 1983.
  • El presidente Trump ordenó la liberación de 172 millones de barriles tras el bloqueo del estrecho de Ormuz por Irán.
  • La infraestructura envejecida de la reserva limita la disponibilidad real de crudo para emergencias.
  • Queda suficiente petróleo para otra liberación, dice un exfuncionario, pero el margen de seguridad se estrecha.


La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de Estados Unidos ha caído por debajo de los 300 millones de barriles, un nivel que no se veía desde principios de la década de 1980. El Departamento de Energía informó el lunes que las existencias disminuyeron en 6,1 millones de barriles la semana pasada, dejando un total de 298,7 millones de barriles. Esa cifra representa el mínimo histórico desde enero de 1983, cuando la reserva recién comenzaba a llenarse.

La caída obedece a la orden ejecutiva del presidente Donald Trump de liberar 172 millones de barriles en marzo, después de que Irán bloqueara el estrecho de Ormuz, asfixiando las exportaciones de petróleo de la región. Esa medida desencadenó la mayor interrupción del suministro de crudo en la historia, según la agencia.

La reserva fue creada en 1975 como respuesta a la crisis del petróleo y tiene una capacidad autorizada de almacenamiento de 714 millones de barriles. Hasta antes del ataque conjunto de EE. UU. e Israel contra Irán el 28 de febrero, la reserva contenía alrededor de 415 millones de barriles, según cifras oficiales.

El mínimo seguro de operación

La liberación ordenada por Trump implicó una extracción de 172 millones de barriles, lo que llevará a la SPR a un nivel de aproximadamente 243 millones cuando se complete el proceso. La caída ha planteado interrogantes sobre si la reserva puede seguir cumpliendo su función de emergencia.

Según un portavoz del Departamento de Energía citado por CNBC, la cantidad mínima de petróleo necesaria para operar la reserva de manera segura es de unos 70 millones de barriles. Ese margen incluye los requerimientos logísticos para bombear crudo fuera de las cavernas subterráneas y mantener la infraestructura en condiciones funcionales.

El exenviado especial del Departamento de Estado para asuntos energéticos internacionales bajo Barack Obama, David Goldwyn, aseguró que todavía queda suficiente petróleo para realizar otra liberación si fuera necesario. “No me preocupa la estabilidad de la reserva ni nuestra capacidad para realizar otra liberación, si lo necesitáramos”, dijo Goldwyn a CNBC.

A pesar de esas declaraciones, el nivel actual dista mucho de los 714 millones de capacidad total. La última vez que la reserva estuvo casi llena fue en 2009, cuando alcanzó un máximo de 727 millones de barriles. Desde entonces, las extracciones periódicas, incluyendo la de la administración Biden, han ido reduciendo el inventario.

Infraestructura envejecida y disponibilidad limitada

Un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) de mayo reveló que la infraestructura de la SPR está envejeciendo y que más de una cuarta parte del inventario no estaba disponible para su extracción a diciembre de 2025. Las razones incluyen construcción en curso y problemas en las cavernas de almacenamiento.

Rapidan Energy, una firma de consultoría, analizó esos datos y estimó que al menos 103 millones de barriles de la reserva no están disponibles para su uso en la actualidad. Eso significa que, de los 298,7 millones de barriles reportados, solo unos 195 millones podrían extraerse en una emergencia real.

La GAO advirtió que las capacidades de extracción, distribución y llenado de la SPR están “actualmente limitadas y corren riesgo en el futuro” debido a problemas de larga data con la infraestructura envejecida. Los trabajos de construcción destinados a abordar esos problemas agravan la situación.

El informe compara la liberación de 2022, ordenada por Joe Biden, con una “prueba de estrés no planificada” para la reserva. Esa fue la mayor liberación en la historia de la SPR, con 180 millones de barriles destinados a contrarrestar la volatilidad tras la invasión rusa de Ucrania.

David Goldwyn, quien también fue asesor en esa época, explicó que cada extracción acelera la degradación de los pozos y los equipos. “Cuando se hace una extracción, se acelera la degradación de los propios pozos y de algunos de los equipos”, dijo, comparándolo con cualquier maquinaria que se usa intensamente.

Un historial de liberaciones récord

Los presidentes estadounidenses han ordenado liberaciones masivas de la SPR con una frecuencia cada vez mayor en las últimas décadas. La liberación de Biden en 2022 fue la más grande jamás realizada, superando a la de Trump de este año por 8 millones de barriles.

La SPR también se utilizó durante la Guerra del Golfo en 1991 y después del huracán Katrina en 2005, pero nunca a una escala tan significativa. El agotamiento progresivo ha generado críticas de expertos que consideran que la reserva debería reservarse para emergencias verdaderamente críticas.

El estrecho de Ormuz es una vía marítima crucial por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial. El bloqueo iraní, ocurrido tras una escalada militar, provocó un aumento inmediato en los precios del crudo y una respuesta coordinada de la comunidad internacional.

La liberación de 172 millones de barriles, equivalente a unos 2,2 millones de barriles diarios durante un período promedio, fue diseñada para compensar la interrupción del suministro. No obstante, los inventarios comerciales de crudo en EE. UU. también se han reducido, lo que añade presión al mercado.

La situación actual refleja un dilema recurrente en la política energética estadounidense: la necesidad de utilizar la reserva para estabilizar precios versus la necesidad de conservarla para futuras crisis. Con la infraestructura deteriorada, la capacidad de respuesta se ve comprometida.

¿Hacia dónde va la SPR?

El gobierno estadounidense ha manifestado en reiteradas ocasiones su intención de reponer la reserva cuando las condiciones del mercado lo permitan. En 2023, la administración Biden realizó pequeñas compras para estabilizar precios, pero a un ritmo lento.

La orden de Trump de liberar el crudo se produce en medio de un conflicto que aún no tiene una resolución clara. El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto de tensión, y cualquier nueva amenaza obligaría a utilizar la reserva nuevamente, a un nivel peligrosamente bajo.

Goldwyn enfatizó que la reserva sigue siendo un activo importante, pero su mantenimiento requiere inversión. “La infraestructura necesita modernizarse para asegurar que podamos extraer los barriles cuando más los necesitemos”, dijo a CNBC.

La GAO recomendó un plan de reabastecimiento a largo plazo que contemple las limitaciones físicas y presupuestarias. Sin embargo, el costo de reparar las cavernas y los oleoductos asociados es considerable, y no siempre es una prioridad política.

El futuro de la SPR dependerá de la voluntad política para financiar su mantenimiento y de la evolución del conflicto en Oriente Medio. Mientras tanto, los números actuales muestran una reserva que, aunque aún tiene margen, ya no es el seguro de energía que solía ser.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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