El endurecimiento de la retórica estadounidense contra Irán, con promesas de un bloqueo naval indefinido y “aislamiento económico nunca visto”, elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro este viernes, mientras los datos de inflación moderados no lograron contener la presión alcista.
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- Los rendimientos del Tesoro a 10, 2 y 30 años subieron entre 1 y 2 puntos básicos tras las amenazas de sanciones ilimitadas a Irán.
- El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió sobre medidas de aislamiento económico “nunca vistas”, y el Pentágono confirmó la posibilidad de un bloqueo indefinido.
- El índice de precios al productor se mantuvo sin cambios en julio, por debajo de lo esperado, pero los estrategas de ING señalan que la presión alcista en las tasas reales persiste.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos registraron alzas este viernes, luego de que funcionarios de la administración de Donald Trump intensificaran sus amenazas contra Irán, prometiendo un bloqueo naval indefinido de los puertos iraníes y nuevas sanciones económicas. El rendimiento del bono a 10 años, principal referente para los préstamos del gobierno estadounidense, subió 2 puntos básicos hasta ubicarse en 4,661%, mientras que el bono a 2 años avanzó más de 1 punto básico hasta 4,152%. Por su parte, el rendimiento del bono a 30 años aumentó más de 2 puntos básicos, alcanzando el 5,237%.
Estos movimientos reflejan la creciente tensión geopolítica, después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtiera en una entrevista con Newsmax sobre nuevas medidas orientadas al “aislamiento económico” de Irán que “nunca se han visto”. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también declaró a periodistas que las fuerzas estadounidenses podrían mantener el bloqueo de los puertos iraníes “indefinidamente”, un mensaje que resonó en los mercados de deuda.
La postura de la administración estadounidense
La escalada verbal contra Irán se produce en un contexto donde la administración Trump busca maximizar la presión sobre el régimen iraní, utilizando tanto sanciones económicas como una demostración de fuerza militar. Bessent, al frente del Tesoro, ha sido un actor clave en la estrategia de aislamiento, y sus comentarios sobre medidas nunca vistas sugieren que el gobierno podría imponer restricciones financieras sin precedentes a Irán.
El bloqueo naval, que ya se aplica desde hace semanas, no solo afecta la capacidad de Irán para exportar petróleo, sino que también tiene implicaciones globales para los precios energéticos y la inflación. Los estrategas de mercados siguen de cerca estas señales, ya que un conflicto prolongado podría generar disrupciones en el suministro y presionar al alza los costos.
La reacción del mercado de bonos, sin embargo, no fue uniforme: los rendimientos subieron, pero los datos económicos recientes sugieren que la Reserva Federal podría tener espacio para flexibilizar su política. Esta contradicción refleja la incertidumbre que domina el panorama macroeconómico global.
Pese a las alzas, algunos analistas ven estos niveles como oportunidades, ya que los rendimientos reales, aunque elevados, podrían estabilizarse si las presiones geopolíticas no se materializan en un conflicto militar directo. La administración, por su parte, insiste en que su objetivo es cambiar el comportamiento de Irán, no provocar una guerra.
Datos de inflación moderados
El mismo viernes, el Departamento de Trabajo publicó el índice de precios al productor (PPI), que se mantuvo sin cambios mensuales en julio, cuando los economistas encuestados por Dow Jones esperaban un aumento del 0,2%. Esta cifra, junto con la lectura moderada del índice de precios al consumidor publicada el día anterior, sugiere que las presiones inflacionarias están cediendo, lo que en teoría debería aliviar la presión sobre los rendimientos.
De hecho, los estrategas de ING escribieron en una nota que “los datos de inflación de EE. UU. de esta semana han sido contenidos y muy bien recibidos por los bonos del Tesoro. Esto alivia absolutamente la presión de tipos más altos”. Sin embargo, advirtieron que “esa presión está lejos de desaparecer. Los rendimientos reales son más altos y probablemente seguirán siéndolo”. Esta mezcla de señales mantiene a los inversores en vilo.
La moderación del PPI se atribuye principalmente a una caída en los precios de la energía y a una desaceleración en los costos de los servicios, aunque aún hay sectores como la vivienda y la mano de obra que muestran rigidez. La Reserva Federal, que ya ha insinuado posibles recortes de tasas para fin de año, podría encontrar en estos datos un argumento adicional para actuar.
No obstante, la geopolítica iraní introduce una variable de riesgo que podría revertir cualquier avance en la lucha contra la inflación. Si el bloqueo persiste, los precios del petróleo podrían volver a repuntar, encareciendo los costos de producción y, eventualmente, los precios al consumidor. Los bonos del Tesoro, como consecuencia, enfrentan un futuro incierto.
Implicaciones para los mercados y los inversores
El aumento de los rendimientos del Tesoro tiene efectos directos sobre el costo de financiamiento de empresas y hogares en Estados Unidos, así como sobre la valoración de activos de riesgo como las criptomonedas y las acciones tecnológicas. Un rendimiento más alto en los bonos soberanos tiende a hacer menos atractivas las inversiones en activos más volátiles, aunque el contexto de inflación moderada podría compensar esa presión.
Para los inversores en criptomonedas, la relación entre los rendimientos del Tesoro y Bitcoin es compleja: por un lado, tasas altas reducen la liquidez y favorecen el dólar; por otro, un escenario de conflicto o incertidumbre puede impulsar la demanda de refugios alternativos. Aún no se observa un movimiento claro en los mercados criptográficos tras los eventos de esta semana.
La próxima reunión de la Reserva Federal será clave, pues los inversores buscan señales sobre la dirección de las tasas de interés. Si la Fed decide mantenerlas estables, los rendimientos podrían estabilizarse; si recorta, probablemente caerían. Sin embargo, la política exterior de Trump añade un factor de imprevisibilidad que ningún modelo económico puede cuantificar con precisión.
En definitiva, la combinación de sanciones a Irán, un bloqueo naval indefinido y datos de inflación contenidos crea un escenario que desafía a los analistas. Los rendimientos del Tesoro seguirán siendo un termómetro de la confianza en la economía estadounidense, pero también de la capacidad de Washington para manejar los conflictos internacionales sin descarrilar su propio crecimiento económico.
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