Por Canuto  

Las medidas energéticas impulsadas por la administración Trump podrían dejar a Estados Unidos con hasta 540 GW menos de nueva capacidad eólica, solar y de almacenamiento durante la próxima década. El NRDC advierte que el gas no compensaría ese faltante y que los hogares enfrentarían tarifas eléctricas más altas para 2035.
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  • El NRDC calcula que EE. UU. podría perder entre 390 GW y 540 GW de nueva capacidad renovable y de almacenamiento.
  • El gas añadiría como máximo 9 GW bajo las políticas actuales, pese a que existen 189 GW en desarrollo.
  • Las tarifas eléctricas residenciales podrían aumentar entre 4,2% y 5,5% adicionalmente para 2035.


Política energética de Trump podría dejar a EE. UU. con hasta 540 GW menos de renovables

La política energética de la administración Trump podría reducir de forma drástica la expansión de las energías renovables en Estados Unidos durante la próxima década. Proyecciones del Natural Resources Defense Council, NRDC, estiman que el país podría perder entre 390 GW y 540 GW de nueva capacidad eólica, solar y de almacenamiento por la reversión de créditos fiscales, la introducción de aranceles y las recompras de arrendamientos de eólica marina.

El cálculo no describe necesariamente una desaparición inmediata de los proyectos existentes, sino una pérdida de inversiones que, bajo un escenario con apoyo de mercado y políticas favorables, podrían haberse construido. El impacto abarcaría tecnologías capaces de producir electricidad sin combustibles fósiles y sistemas de baterías diseñados para respaldar la red cuando la generación solar o eólica fluctúa.

Un faltante renovable que el gas no compensaría

El NRDC sostuvo que los proyectos renovables que no se concreten no serían reemplazados de manera significativa por nuevas plantas de gas. Según el informe, las políticas vigentes añadirían como máximo 9 GW de capacidad adicional a gas, una cifra muy inferior al rango de entre 390 GW y 540 GW de generación eólica, solar y almacenamiento que podría quedar fuera de los planes de construcción.

La organización atribuyó esa estimación limitada a varios obstáculos que afectan al sector gasífero, entre ellos los cuellos de botella de corto plazo en la cadena de suministro de turbinas. También mencionó la volatilidad de los precios del combustible y la ventaja competitiva que todavía tienen las nuevas energías renovables frente al gas en materia de costos, factores que reducen el atractivo de sustituir una tecnología por otra.

La diferencia entre la capacidad renovable potencialmente perdida y la nueva capacidad gasífera prevista plantea una tensión para la planificación eléctrica estadounidense. Si la demanda aumenta y no llegan suficientes proyectos nuevos, los operadores tendrían que recurrir durante más tiempo a instalaciones fósiles ya existentes, incluso cuando esas plantas sean más costosas o menos eficientes.

La directora de análisis de políticas del NRDC, Amanda Levin, afirmó durante una llamada de prensa que sus modelos todavía proyectan un crecimiento significativo de las renovables bajo la administración actual. Sin embargo, señaló que el avance quedaría muy por debajo de lo que el grupo esperaba construir mediante la combinación de fuerzas del mercado y políticas proactivas, con una pérdida superior a la mitad de ese potencial.

El auge anunciado del gas enfrenta límites industriales

La expansión gasífera tampoco cuenta con una ruta de ejecución garantizada, aunque el volumen de proyectos en desarrollo haya aumentado. Un informe de agosto de Global Energy Monitor contabilizó 189 GW de capacidad a gas en las fases de anuncio, preconstrucción y construcción en Estados Unidos, una cifra que casi se duplicó durante la primera mitad del año.

Ese inventario representa proyectos en distintas etapas, no plantas que ya estén operando ni instalaciones cuya entrada en servicio esté asegurada. Global Energy Monitor advirtió que persiste la incertidumbre sobre cómo y cuándo se construirá esa capacidad, debido a las condiciones financieras, las restricciones industriales y las decisiones regulatorias que pueden modificar los cronogramas.

La disponibilidad de turbinas se ha convertido en un problema especialmente relevante para los desarrolladores que necesitan incorporar electricidad firme con rapidez. Dos tercios de la capacidad gasífera en desarrollo a nivel mundial, así como más de la mitad de los proyectos vinculados con centros de datos, no tienen identificado un fabricante de turbinas o motores.

Las dudas también alcanzan los plazos de ejecución de la infraestructura asociada a los centros de datos. Casi una cuarta parte de los proyectos destinados a ese tipo de instalaciones no tiene un año de inicio identificado, mientras las restricciones de suministro, la incertidumbre financiera, las moratorias locales y la oposición pública dificultan calcular cuál será realmente la escala del despliegue gasífero.

Plantas menos eficientes y facturas más elevadas

Las listas de espera para recibir turbinas destinadas a plantas de ciclo combinado están llevando a algunos desarrolladores a evaluar alternativas de respuesta más rápida. Entre ellas aparecen las plantas de ciclo simple y los motores reciprocantes, que pueden ponerse en marcha con mayor velocidad, pero son menos eficientes que las instalaciones de ciclo combinado y generan más emisiones por unidad de electricidad producida.

Para Levin, esta tendencia respalda la posición del NRDC contra la derogación de la norma de emisiones para plantas eléctricas a gas de la Agencia de Protección Ambiental. La administración Trump ha anunciado su intención de eliminar esa regulación, aunque el debate ocurre en un contexto donde las limitaciones de equipos podrían impulsar opciones con una huella contaminante mayor.

La ejecutiva sostuvo que el comportamiento del mercado demuestra por qué los estándares ambientales siguen siendo relevantes. A su juicio, la economía no siempre orienta las decisiones de generación hacia la alternativa más eficiente, de modo que las regulaciones pueden obligar a evaluar cómo se construirá el gas necesario para atender la demanda eléctrica creciente.

El informe del NRDC también anticipó un efecto directo sobre los costos del sistema eléctrico si la falta de nueva generación renovable obliga a depender más de la flota fósil heredada. El sector eléctrico gastaría entre USD $5.000 millones y USD $15.000 millones adicionales en combustibles fósiles, mientras reclamaría USD $45.000 millones menos en incentivos fiscales de la Ley de Reducción de la Inflación frente al escenario Snapshot de enero de 2025.

La presión podría trasladarse a los consumidores residenciales durante los próximos años. Para 2035, las tarifas eléctricas promedio de los hogares aumentarían adicionalmente entre 4,2% y 5,5% a nivel nacional frente al escenario Snapshot de enero de 2025, según la proyección del NRDC, lo que convertiría la disputa energética en un asunto de inversión, emisiones y presupuesto familiar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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