Por Canuto  

Los mercados arrancaron la semana con señales cruzadas: los futuros bursátiles de EE. UU. avanzaron por las expectativas de un posible acuerdo con Irán, pero el petróleo volvió a agitarse tras nuevos ataques militares estadounidenses en el sur del país y la persistente incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz.
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  • El Brent subió hasta USD $99,39 por barril, mientras el WTI para julio cotizaba 3,9% por debajo del cierre del viernes.
  • Los futuros del Dow, S&P 500 y Nasdaq-100 avanzaron ante la expectativa de una distensión formal entre Washington y Teherán.
  • La tensión energética sigue impactando la inflación y las apuestas sobre la Reserva Federal, con 8,5% de probabilidad de alza de tasas en julio.


Los mercados financieros comenzaron la jornada del martes con una mezcla de alivio y nerviosismo. Por un lado, los futuros bursátiles de Estados Unidos subieron por la expectativa de que Washington y Teherán logren algún entendimiento para frenar la guerra. Por el otro, el petróleo volvió a mostrar una alta volatilidad después de que Estados Unidos confirmara nuevas operaciones militares en el sur de Irán.

El movimiento refleja una dinámica ya conocida en episodios geopolíticos de gran escala: las acciones celebran cualquier señal de distensión, mientras el crudo reacciona de inmediato a cualquier amenaza sobre la oferta y las rutas energéticas. En este caso, el foco sigue puesto en el estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio mundial de petróleo.

De acuerdo con CNBC, los futuros del Promedio Industrial Dow Jones subieron 305 puntos, equivalentes a 0,6%. Los futuros del S&P 500 avanzaron 0,7%, mientras que los del Nasdaq-100 ganaron 1%. La sesión del lunes no se realizó en Estados Unidos por el feriado del Día de los Caídos.

El repunte en los futuros llegó después de que el presidente Donald Trump afirmara el lunes que las conversaciones con Irán para poner fin a la guerra estaban “avanzando bien”. Sin embargo, también advirtió que Estados Unidos podría volver a una postura ofensiva si las negociaciones fracasan.

Petróleo en vaivén por operaciones militares y mensajes contradictorios

El mercado petrolero siguió un camino más accidentado. El Brent para julio llegó a subir 3,4% hasta USD $99,39 por barril en Londres, mientras que el West Texas Intermediate para julio cotizaba 3,9% por debajo del cierre del viernes, en USD $92,85 por barril. No hubo precio de liquidación del WTI el lunes por el feriado en Estados Unidos.

En reportes de la mañana, el Brent también fue descrito de vuelta por encima de USD $96 por barril, recuperando parte del terreno perdido tras caer por debajo de USD $94 en la sesión previa. Para muchos inversionistas, el umbral de USD $100 tiene un valor simbólico importante. Antes del lunes, el Brent no había cerrado por debajo de ese nivel en más de un mes.

La principal razón detrás del nuevo movimiento fue la confirmación de operaciones estadounidenses en el sur de Irán. El ejército de Estados Unidos dijo que llevó a cabo ataques de “autodefensa” contra embarcaciones que presuntamente intentaban desplegar minas, así como contra ubicaciones de lanzamiento de misiles.

Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, señaló que algunos de los objetivos incluyeron infraestructura de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes. Según la versión oficial, las acciones buscaban proteger a las tropas estadounidenses de amenazas planteadas por fuerzas iraníes y se realizaron dentro de un contexto de contención durante el alto el fuego en curso.

La tensión se había intensificado después de que fuerzas estadounidenses destruyeran dos embarcaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, acusadas de intentar sembrar minas en el estrecho de Ormuz. Ese paso marítimo es una ruta crítica para los embarques energéticos globales, por lo que cualquier disrupción allí tiene efecto directo sobre los precios.

Desde Irán, la Guardia Revolucionaria indicó el martes que respondería a violaciones del alto el fuego tras identificar e interceptar drones estadounidenses y un caza F-35 que habrían ingresado al espacio aéreo del país. Al mismo tiempo, la agencia semioficial Tasnim describió las conversaciones recientes con Washington como “en general buenas”, aunque supeditó un memorando de entendimiento a la liberación de USD $24.000 millones en fondos iraníes congelados.

La diplomacia avanza, pero con nuevas capas de complejidad

Para el mercado, el punto central no es solo si hay ataques o negociaciones, sino cuál de esas dos fuerzas terminará dominando en los próximos días. El consenso entre varios participantes sigue siendo que Washington y Teherán alcanzarán alguna forma de distensión formal que permita restablecer el paso por Ormuz y reducir la prima de riesgo geopolítico en el petróleo.

Adam Crisafulli, de Vital Knowledge, resumió esa lectura al señalar que la visión de consenso todavía asume una distensión formal entre Washington y Teherán dentro de los próximos días. Bajo esa lógica, la pregunta de fondo es cuánto de ese desenlace ya se encuentra descontado en los precios actuales.

Sin embargo, Trump añadió otra variable política al escenario. En una publicación del lunes, dijo que había alentado a Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania a unirse a los Acuerdos de Abraham, orientados a normalizar vínculos de naciones árabes con Israel. Esa señal complica el delicado equilibrio diplomático alrededor de las conversaciones con Irán.

El propio mandatario reiteró que las negociaciones iban “avanzando bien”, pero insistió en una fórmula tajante: “Solo será un Gran Acuerdo para todos o, de lo contrario, ningún acuerdo en absoluto”. Ese tipo de mensajes, que alternan optimismo con advertencias, ha contribuido a mantener a operadores y analistas en máxima atención.

Acciones apoyadas por ganancias corporativas y alivio parcial en energía

Más allá del ruido geopolítico, la renta variable estadounidense llega con un telón de fondo favorable. El S&P 500 subió 0,9% la semana pasada y encadenó su racha semanal de ganancias más larga desde finales de 2023. El Dow avanzó 2,1%, sumando su tercera semana positiva en cuatro, mientras el Nasdaq ganó 0,5%, con siete avances en ocho semanas.

Una parte de ese impulso ha sido atribuida a los resultados corporativos. Las compañías del S&P 500 han reportado colectivamente un crecimiento de ganancias del primer trimestre superior al 28%, una velocidad que no se veía desde finales de 2021. Adam Parker, fundador de Trivariate Research, sostuvo que los fundamentos explican al menos parcialmente el repunte del mercado.

Según Parker, existe un argumento creíble de que, pese al aumento de las proyecciones de beneficios y el sólido crecimiento de las utilidades, la relación precio-beneficios futura se ha estado contrayendo modestamente. Esa lectura se alinea con la tesis de Ed Yardeni, quien afirmó que el mercado actual responde más a un impulso fabuloso de ganancias que a una simple dinámica especulativa de quedarse fuera del rally.

En el premarket también hubo movimientos puntuales en acciones individuales. Ferrari cayó 3% tras presentar su primer vehículo totalmente eléctrico, el Luce, con un precio cercano a USD $640.000. En contraste, Lear subió 2% tras una mejora de recomendación por parte de TD Cowen, mientras que compañías de semiconductores como Micron Technology, Qualcomm y Advanced Micro Devices avanzaron por la esperanza de un pronto fin de la guerra.

Inflación, Reserva Federal e inventarios en el foco

Aunque las acciones celebraron parcialmente la expectativa de un acuerdo, el mercado no ha dejado de vigilar el impacto del petróleo sobre la inflación. Los altos costos energéticos siguen siendo un factor de riesgo para la trayectoria de precios en Estados Unidos, y eso se refleja en las expectativas de política monetaria.

La herramienta FedWatch de CME Group muestra una probabilidad de 8,5% de una subida de tasas en julio, muy por encima del 0,9% registrado hace un mes. Incluso con un descenso en los rendimientos de los bonos del Tesoro durante el martes, la visión más amplia sobre la Reserva Federal se ha mantenido relativamente firme.

Según reportes citados por The Wall Street Journal, cerca de 60% de los inversionistas en el mercado de futuros de CME espera al menos un aumento de tasas antes de que termine el año. En otras palabras, el alivio que podría generar una baja del petróleo todavía no es suficiente para reinstalar con claridad la idea de una Fed más flexible.

Al mismo tiempo, el mercado físico del crudo sigue mostrando señales de estrechez. UBS dijo el viernes que el mercado mundial del petróleo presenta tensiones crecientes a medida que los inventarios continúan cayendo por las interrupciones persistentes en los envíos a través del estrecho de Ormuz.

El banco señaló que los inventarios mundiales observados de petróleo descendieron en conjunto 246 millones de barriles entre marzo y abril. Además, estimó que las pérdidas acumuladas de producción podrían superar 1.000 millones de barriles para finales de mayo. Para UBS, esas caídas sugieren que el mercado continúa fuertemente desabastecido, incluso cuando ha aumentado el crudo almacenado en petroleros por el redireccionamiento de exportaciones estadounidenses hacia Asia.

En ese contexto, la oscilación de este martes deja una conclusión provisional: los inversionistas quieren creer en una salida diplomática, pero todavía no tienen evidencia suficiente para ignorar el riesgo energético. Mientras no exista un acuerdo verificable y estable entre Estados Unidos e Irán, el petróleo y las bolsas seguirán reaccionando a cada comunicado, cada ataque y cada gesto político.


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