Por Canuto  

Los precios del petróleo extendieron su caída y volvieron a niveles cercanos a los previos a la guerra, luego de que Qatar reportara avances entre EE. UU. e Irán sobre el fin del conflicto y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Aun así, las amenazas iraníes y la fragilidad de la ruta energética más sensible del mundo mantienen al mercado en alerta.

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  • El Brent cayó un 0,8% por debajo de USD $71 y el WTI perdió cerca de 1,1% hasta bajar de USD $68 por barril.
  • Qatar afirmó que hubo “progresos positivos” entre EE. UU. e Irán, aunque Teherán volvió a advertir sobre Ormuz.
  • La baja del crudo ya se refleja en la gasolina de EE. UU., que promedió USD $3,83 por galón frente a USD $4,29 hace un mes.

 


Los precios del petróleo bajaron por cuarto día consecutivo el jueves, en un movimiento que devolvió al mercado a niveles cercanos a los observados antes del conflicto en Medio Oriente. El giro ocurrió tras nuevas señales diplomáticas sobre avances en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.

El crudo Brent, referencia internacional, cayó un 0,8% y se ubicó por debajo de USD $71 por barril. El WTI, referencia estadounidense, perdió cerca de 1,1% y bajó de USD $68 por barril.

Esos precios no se veían desde los primeros días de marzo. El retroceso sugiere que los operadores han comenzado a desarmar parte de la prima de riesgo geopolítico acumulada en las últimas semanas.

Según informó Yahoo Finance, la presión bajista se intensificó después de que Qatar señalara que se lograron “progresos positivos” entre los negociadores de Washington y Teherán. El comentario llegó luego de una primera ronda de conversaciones en Doha sin avances claros el miércoles.

El foco del mercado está puesto en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio energético mundial. Cualquier señal de apertura o de nueva interrupción en esa vía puede alterar los precios del crudo con rapidez.

La diplomacia enfría al mercado petrolero

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar indicó el jueves que se han conseguido avances alentadores entre Estados Unidos e Irán. Las próximas conversaciones fueron programadas para una fecha posterior a las procesiones fúnebres del 9 de julio por el ex Líder Supremo Ayatollah Ali Khamenei.

Khamenei fue asesinado en la primera ola de ataques aéreos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán a finales de febrero. Ese hecho marcó uno de los puntos de mayor tensión del conflicto actual.

La lectura del mercado fue inmediata. Si las negociaciones prosperan y ayudan a estabilizar el tránsito por Ormuz, el riesgo de una nueva disrupción severa del suministro podría reducirse de forma importante.

Natasha Kaneva, jefa de investigación de materias primas en JPMorgan, resumió esa percepción en una nota a clientes publicada el jueves. La ejecutiva dijo que el crudo ha vuelto a niveles cercanos a los previos a la guerra, como si más de 100 días de conflicto no hubieran ocurrido.

La observación es relevante porque el cierre de una de las rutas marítimas más importantes del planeta había provocado el mayor choque de suministro de petróleo en la historia moderna, según la misma analista. Que el mercado haya borrado buena parte de ese impacto no implica que el riesgo haya desaparecido.

En términos financieros, el retroceso del petróleo también refleja una reevaluación de probabilidades. Los inversionistas parecen asignar ahora más peso a una salida diplomática que a una escalada inmediata.

Ormuz sigue abierto, pero bajo amenaza

Pese a la baja del crudo, la situación en Medio Oriente continúa siendo frágil. En la primera mitad de la semana, los precios se habían disparado temporalmente tras un ataque iraní contra un barco que transitaba por el Estrecho de Ormuz.

Después de ese episodio, Irán declaró cerrada la ruta. La medida desencadenó una ola de ataques aéreos de Estados Unidos contra el país.

Más tarde, ambas partes acordaron cesar la actividad militar y reanudar conversaciones. Sin embargo, el comando militar central de Irán advirtió el jueves que cualquier intervención estadounidense en el Estrecho de Ormuz enfrentará una respuesta decisiva y rápida de las fuerzas armadas.

Teherán también ha insistido en que el estrecho permanece bajo control de la nación iraní. Esa postura choca con su condición de vía navegable internacional, donde la libertad de navegación está protegida por el derecho internacional.

La retórica oficial iraní no se limitó a una advertencia operativa. El comando militar Khatam al-Anbiya declaró que el Estrecho de Ormuz no es un patio de juegos para “el agresor América”, sino territorio de la soberanía indiscutible de la República Islámica de Irán.

La misma autoridad añadió que la seguridad de esa vía navegable vital constituye una línea roja para las fuerzas armadas iraníes. Ese tipo de lenguaje suele ser observado de cerca por traders de energía, navieras, aseguradoras y gobiernos importadores.

Para los mercados, el principal problema no es solo el cierre formal del paso, sino la posibilidad de incidentes aislados que vuelvan más costoso o más riesgoso el tránsito. Incluso una amenaza limitada puede elevar primas de seguro y alterar cronogramas logísticos.

El flujo de buques mejora, pero el mercado aún mide riesgos

Los precios del petróleo se han mantenido mayormente a la baja durante el último mes gracias a un aumento gradual en el flujo de crudo a través de Ormuz. Esa lenta renormalización apunta hacia volúmenes previos a la guerra cercanos a 15 millones de barriles por día.

Aun así, calcular el volumen exacto sigue siendo difícil. El seguimiento de embarcaciones ofrece una señal más tangible que las declaraciones oficiales de las partes.

De acuerdo con la firma de inteligencia Kpler, 34 embarcaciones realizaron cruces confirmados el miércoles. El reparto fue equilibrado entre viajes de entrada y salida.

Ese dato importa porque el petróleo que sale del Golfo Pérsico alivia de inmediato a los mercados internacionales. Indica que parte del suministro acumulado todavía logra llegar a destino.

Sin embargo, los analistas también observan con atención el número de buques que ingresan al estrecho. Esa métrica ayuda a anticipar la capacidad de exportación futura, una vez que se agote el suministro inicial que aún permanece sobre el agua en la región del Golfo.

En otras palabras, no basta con que salgan cargamentos ya preparados. El mercado necesita confirmar que la cadena logística puede sostenerse en el tiempo sin nuevas interrupciones.

Los reportes también han sugerido que Irán y Omán podrían estar desarrollando en conjunto un esquema para imponer peajes u otras tarifas a los barcos que quieran transitar por el estrecho. Esa posibilidad agregaría una nueva capa de fricción comercial, aun si el paso continúa abierto.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó esa postura como inaceptable. Su rechazo deja claro que la negociación no gira solo sobre seguridad militar, sino también sobre el control económico de una arteria energética global.

Impacto en consumidores y lectura para los mercados

La caída del petróleo ya comenzó a trasladarse al consumidor estadounidense. Los precios de la gasolina en las estaciones han empezado a bajar, lo que reduce parte de la presión sobre los hogares antes del fin de semana del 4 de julio.

Según AAA, el promedio nacional se ubicó el jueves en USD $3,83 por galón. Hace un mes, ese promedio era de USD $4,29 por galón.

La diferencia es importante porque coincide con el inicio de la temporada de viajes de verano en Estados Unidos. Un alivio en combustibles puede mejorar el ánimo del consumidor y reducir tensiones inflacionarias a corto plazo.

Para inversionistas en materias primas, divisas y activos de riesgo, el episodio ofrece una señal clara sobre cómo la geopolítica y la logística marítima siguen determinando precios globales. También muestra que un mercado puede revertir choques severos con rapidez cuando percibe avances diplomáticos creíbles.

En el caso del petróleo, la normalización todavía depende de factores inestables. Una nueva agresión en Ormuz, una ruptura de las conversaciones o un intento de imponer tarifas al tránsito podrían modificar otra vez la trayectoria del crudo.

Por ahora, el mercado parece premiar el deshielo diplomático y la recuperación del flujo marítimo. Pero esa calma convive con advertencias militares abiertas y con una disputa de soberanía que aún está lejos de resolverse.

Para lectores que siguen Bitcoin, acciones, divisas o IA aplicada a mercados, la lección es conocida: cuando el petróleo y las rutas energéticas se mueven, también cambian las expectativas sobre inflación, consumo, política monetaria y apetito global por riesgo. Por eso, lo que ocurre en Ormuz no se queda en el Golfo Pérsico.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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