Por Canuto  

La tasa de incumplimiento del crédito privado estadounidense subió a 6,3% en los últimos 12 meses, su nivel más alto en la serie de Fitch. La mayoría de los casos incluyó reestructuraciones, mientras se acerca el vencimiento de préstamos que deberán refinanciarse en 2027 y 2028.
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  • Fitch contabilizó 27 eventos de incumplimiento en el tercer trimestre y 91 prestatarios únicos en los últimos 12 meses.
  • Cerca de 88% de los incumplimientos incluyó reestructuraciones, aplazamientos de intereses o extensiones de vencimientos.
  • Moody’s señala que prestatarios especulativos concentran más de la mitad de la deuda próxima a vencer en 2027 y 2028 dentro de su muestra de CLO de mercados medios.


El crédito privado en Estados Unidos acumuló su tasa de incumplimiento más alta en la serie de Fitch Ratings, mientras una parte importante de los casos se resolvió mediante cambios en las condiciones de pago, no con quiebras inmediatas. La tasa alcanzó 6,3% en los últimos 12 meses, frente a 6,0% en el trimestre previo, y el indicador empeoró por quinto trimestre consecutivo, según datos de Fitch recogidos por Forbes.

Más incumplimientos, pero no necesariamente quiebras

Fitch registró 27 eventos de incumplimiento durante el tercer trimestre, frente a 20 en el segundo. El acumulado móvil de 12 meses llegó a 91 prestatarios únicos, una cifra que refleja el deterioro observado en el segmento, aunque no significa que cada caso haya terminado en liquidación o cierre de la empresa.

La diferencia importa porque cerca de 88% de los incumplimientos incluyó algún tipo de reestructuración. En lugar de forzar una quiebra inmediata, los prestamistas permitieron ajustes como aplazar el pago de intereses, sumar intereses impagos al saldo de la deuda o extender el plazo de los préstamos.

Alrededor de la mitad de los casos involucró aplazamientos de intereses o acuerdos de pago en especie, conocidos como PIK por sus siglas en inglés. En esos acuerdos, el prestatario puede capitalizar intereses y convertirlos en deuda adicional, lo que alivia la salida de efectivo en el corto plazo, pero también puede elevar el monto que deberá pagar más adelante.

Otro 38% de los incumplimientos incluyó extensiones de vencimiento en condiciones de dificultad, según los datos citados. Estas modificaciones pueden mantener a una compañía operativa y dar más tiempo a sus acreedores, pero no resuelven por sí solas problemas como una carga de deuda elevada o un flujo de caja insuficiente para cubrir obligaciones.

Un deterioro desigual entre sectores

El aumento no se distribuyó de manera uniforme entre las industrias analizadas por Fitch. Tanto las empresas industriales y manufactureras como las vinculadas con productos y servicios de consumo registraron tasas de incumplimiento de 9,7%, por encima de la tasa general de 6,3% informada para el crédito privado estadounidense.

La atención sanitaria también aportó un número significativo de casos, aunque la cifra reportada corresponde a incumplimientos individuales y no a una tasa sectorial. Fitch contabilizó 16 incumplimientos de prestatarios de ese ámbito durante los últimos 12 meses, un dato que permite dimensionar el número de episodios sin establecer por sí mismo una comparación de riesgo entre industrias.

Los problemas también aparecen en el análisis de Moody’s sobre prestatarios de mercados medios, aunque sus cifras no son directamente intercambiables con las de Fitch. Moody’s estimó que una tasa de incumplimiento reportada de 4% subía a 5,8% al incorporar los mercados de deuda en dificultades, lo que muestra cómo la metodología y el universo observado influyen en la lectura del riesgo.

En conjunto, los indicadores describen un segmento donde las reestructuraciones tienen un papel central para manejar empresas con dificultades financieras. Sin embargo, una tasa de incumplimiento que aumenta durante cinco trimestres consecutivos y el volumen de modificaciones de deuda también plantean preguntas sobre cuántos prestatarios podrán cumplir cuando llegue el nuevo vencimiento de sus obligaciones.

La prueba de refinanciación se acerca

Una de las principales preocupaciones señaladas en el análisis es el volumen de préstamos privados originados entre 2020 y 2022, durante años de dinero barato, que tendrá que refinanciarse en 2027 y 2028. Las condiciones financieras de ese período ya no son las mismas, y algunas empresas han recurrido a varias alternativas para aplazar pagos antes de llegar a esos vencimientos.

El informe de Moody’s identifica una concentración de riesgo dentro de su muestra de obligaciones de préstamos garantizados de mercados medios, conocidas como CLO. Los prestatarios con perfiles de crédito profundamente especulativos representan más de la mitad de la deuda de esa muestra que vence en 2027 y 2028.

Ese dato no establece que todos esos préstamos vayan a incumplir ni que todos los prestamistas vayan a registrar pérdidas. Sí apunta a que una parte considerable de la deuda próxima a vencer corresponde a prestatarios con perfiles de riesgo elevados, para quienes conseguir nuevas condiciones de financiación podría resultar más difícil.

La refinanciación será, por tanto, una prueba para empresas y acreedores: las primeras tendrán que obtener nuevo capital o generar recursos para atender sus compromisos, y los segundos deberán decidir si aceptan nuevas prórrogas o reconocen pérdidas. Los datos disponibles no anticipan el resultado, pero muestran por qué el período de 2027 y 2028 concentra atención en los análisis sobre crédito privado.

Qué dicen los datos y qué no permiten concluir

Las cifras no equivalen a una advertencia de que todo el mercado de crédito privado está a punto de colapsar. El análisis citado también señala que los acreedores sénior cuentan con protecciones estructurales, mientras algunos prestatarios podrían refinanciar sus deudas o recuperar estabilidad financiera.

Al mismo tiempo, que una reestructuración evite una quiebra inmediata no demuestra que la situación económica de una compañía haya mejorado. Aplazar intereses, capitalizarlos o extender vencimientos puede dar tiempo, pero el resultado dependerá de si el negocio consigue generar suficiente efectivo para cumplir sus obligaciones.

La serie de Fitch ofrece una señal de deterioro en el universo que mide, no una medición de todas las empresas endeudadas ni de cada préstamo privado. Las tasas de Moody’s, por su parte, proceden de un análisis distinto y cambian al incorporar deuda en dificultades, por lo que conviene comparar cada cifra con atención a la muestra y al método utilizados.

El punto central es la tensión entre las soluciones que posponen pagos y la capacidad de refinanciar o pagar cuando los vencimientos se acumulen. Con una tasa récord según Fitch, más reestructuraciones y una concentración de deuda especulativa que vencerá en los próximos años, el crédito privado afronta una prueba relevante; los datos, sin embargo, no permiten afirmar que sus pérdidas futuras estén decididas.


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