La proliferación de libros generados con inteligencia artificial en Amazon está reduciendo la visibilidad y los ingresos de autores humanos, mientras editoriales y librerías intentan definir nuevas reglas para distinguir calidad, transparencia y producción automatizada.
***
- Un análisis detectó que 63% de más de 2.000 libros religiosos publicados en Amazon probablemente fueron escritos con modelos de lenguaje.
- Un estudio de la Universidad de Stony Brook identificó texto sustancial generado por IA en cerca de 20% de 14.419 libros de ficción autopublicados.
- Amazon exige divulgar el uso de IA, mientras Barnes & Noble busca excluir de su catálogo los libros creados principalmente con esta tecnología.
📚🤖 Amazon enfrenta una avalancha de libros creados con IA
El 63% de más de 2.000 libros religiosos fue marcado como probable IA.
Otro estudio detectó IA sustancial en 20% de 14.419 novelas autopublicadas.
Amazon exige declararlo. Barnes & Noble busca excluirlos. pic.twitter.com/FbQgYpp0p4
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 14, 2026
La avalancha de libros generados con IA
La publicación masiva de libros generados con inteligencia artificial está abriendo un nuevo frente de tensión en la industria editorial. Los autores humanos enfrentan una competencia cada vez más numerosa en los mercados digitales, donde la cantidad de títulos, la visibilidad en los buscadores y las recomendaciones algorítmicas pueden determinar qué obras llegan a los lectores.
El caso de la novela de terror Shy Girl convirtió ese debate en un asunto visible para editoriales y librerías. En marzo, Hachette retiró el título de su lanzamiento programado en Estados Unidos después de que surgieran acusaciones sobre el supuesto uso de IA por parte de su autora, Mia Ballard, quien negó haber empleado esa tecnología para escribir la obra.
Aunque Ballard rechazó las acusaciones, Hachette retiró el libro de su sitio web, de Amazon y de las estanterías del Reino Unido. El episodio obligó a la industria a discutir qué deben hacer los vendedores cuando existen dudas sobre el origen de un texto, especialmente en un mercado donde la producción automatizada puede multiplicarse con rapidez.
La preocupación dejó de ser un asunto limitado a casos individuales y comenzó a apoyarse en mediciones más amplias. Un informe de Originality.AI encontró que 1.272 de más de 2.000 libros sobre religión publicados en Amazon durante los 12 meses anteriores, equivalentes al 63%, fueron marcados como probablemente escritos por modelos de lenguaje de gran escala.
El efecto sobre las ventas y la visibilidad
Otro estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Stony Brook, examinó 14.419 libros de ficción de género autopublicados y vendidos en Amazon entre 2023 y 2026. El análisis utilizó el software de detección de IA Pangram y concluyó que 2.880 títulos, aproximadamente 20% de la muestra, contenían una proporción sustancial de texto generado por IA, definida como más de 25% de la prosa.
La investigación, que todavía no había sido revisada por pares, también identificó 2.168 libros con más de 50% de su prosa generada por IA. Cerca de 1.000 novelas superaban el 90%, una proporción que muestra hasta qué punto algunas obras pueden producirse con una participación humana limitada, aunque el estudio no establece por sí solo si cada señal detectada constituye una prueba definitiva.
Los investigadores observaron además una diferencia entre el crecimiento de la oferta y el comportamiento de los ingresos. Durante el período de tres años analizado, el número de libros con ventas observadas en un trimestre aumentó 19,2 veces, mientras que los ingresos trimestrales solo crecieron 8,9 veces, un resultado que apunta a una reducción de los ingresos asociados con cada libro vendido.
Paramveer Dhillon, profesor asociado de información en la Universidad de Michigan y coautor del estudio, explicó que la magnitud de la oferta puede desplazar a los autores humanos. Según su análisis, muchos libros generados con IA son de baja calidad, pero algunos alcanzan posiciones elevadas, aumentan la competencia y hacen menos probable que un lector seleccione una obra específica escrita por una persona.
Tuhin Chakrabarty, profesor asistente de ciencias de la computación en la Universidad de Stony Brook y también coautor, atribuyó parte del desplazamiento a una burbuja algorítmica en los mercados digitales. Cuando los lectores hacen clic o compran títulos producidos con IA, esos resultados pueden ganar prioridad en las páginas de búsqueda y recomendación, lo que refuerza su exposición frente a autores menos conocidos.
Amazon y las respuestas de la industria
La dinámica puede afectar de manera especial a los escritores emergentes, quienes todavía no cuentan con una audiencia consolidada ni con un nombre capaz de atraer búsquedas directas. Chakrabarty señaló que un autor que escribió su libro con esfuerzo puede quedar fuera de las listas de obras relacionadas porque numerosos títulos generados con IA ocupan el espacio asociado con las mismas palabras clave y términos de búsqueda.
La mejora de las herramientas de inteligencia artificial añade otra capa de incertidumbre. Si la calidad de los textos automatizados continúa aumentando, algunos lectores podrían considerarlos suficientemente atractivos, mientras que otros buscarían deliberadamente obras con una voz literaria que perciban como más personal, compleja o difícil de replicar mediante sistemas generativos.
Amazon exige a los autores que se autopublican que informen si utilizaron IA para generar texto y limita a tres por día la cantidad de títulos que pueden cargar en la plataforma. La empresa también sostiene que sus directrices determinan qué libros pueden venderse y que aplica controles proactivos y reactivos para detectar y retirar contenido que infrinja sus reglas, sin importar si fue producido por una persona o por una herramienta automatizada.
La plataforma agregó que fortalece continuamente sus salvaguardas para proteger la experiencia de los lectores y la confianza de editores y autores. Sin embargo, la detección presenta un desafío práctico, porque las herramientas pueden señalar fragmentos generados por IA sin resolver por completo cuánto uso de tecnología resulta aceptable ni cómo diferenciar una asistencia editorial de una producción esencialmente automatizada.
La discusión también alcanza los derechos de autor y el entrenamiento de modelos. Autores han demandado a OpenAI, Meta, Anthropic y xAI, alegando que utilizaron sus libros para entrenar sistemas de IA mientras eliminaban avisos de copyright y otra información relacionada con los derechos de las obras.
En julio, un juez federal aprobó un acuerdo por USD $1.500 millones y ordenó a Anthropic pagar a miles de autores después de que la empresa descargara y almacenara millones de libros pirateados para entrenar su chatbot Claude. Ese caso separa dos debates relacionados: el uso no autorizado de obras existentes para desarrollar modelos y la posterior inundación de nuevos contenidos generados con esas herramientas en los mercados de venta.
Un mercado editorial cada vez más dividido
Barnes & Noble ha intentado definir una posición distinta, aunque su director ejecutivo, James Daunt, reconoció que el asunto resulta difícil de convertir en una regla sencilla. A comienzos de año dijo que no prohibiría directamente todos los libros generados con IA si quedaba claro que fueron creados con esa tecnología, pero sostuvo que las grandes editoriales probablemente no lanzarían obras de ese tipo y que la cadena tendría menos incentivos para almacenarlas.
En mayo, Daunt afirmó que Barnes & Noble no vende libros de IA hasta donde la empresa sabe, que toma medidas para excluirlos de su catálogo en línea y que no los solicita deliberadamente para sus tiendas. También indicó que la cadena exige a los editores etiquetar cualquier libro generado con IA, una política que busca trasladar parte de la responsabilidad de transparencia a quienes publican y distribuyen las obras.
El ejecutivo advirtió que una prohibición directa abriría preguntas difíciles sobre los porcentajes permitidos. La cadena tendría que decidir si acepta un libro con 25% de texto generado por IA, si rechaza uno que supere 50% o si establece otro umbral, y Daunt sostuvo que responder esas preguntas requeriría una conferencia de varios días.
La incertidumbre refleja un problema más amplio para los vendedores: el uso de IA no siempre es binario. Un autor puede recurrir a una herramienta para corregir estilo, ordenar ideas o revisar errores, mientras otro puede generar casi toda la prosa y limitar su intervención a seleccionar, editar o publicar el resultado; por eso, una etiqueta simple puede no describir adecuadamente cada proceso creativo.
Dhillon y Chakrabarty anticipan que el crecimiento de estos contenidos podría producir un mercado bifurcado. Una parte atendería a lectores que no tienen reparos en consumir obras generadas con IA, posiblemente centradas en fórmulas rentables y géneros de alta producción, mientras otra buscaría ficción literaria con características que la tecnología todavía no reproduzca de manera convincente.
Ese escenario podría cambiar la estrategia de los autores humanos, en particular la de quienes comienzan sus carreras y necesitan decidir dónde concentrar tiempo y recursos. Chakrabarty planteó que algunas áreas de la literatura podrían quedar menos invadidas por la IA y volverse más populares, mientras que otros escritores podrían competir dentro de un segmento dominado por obras automatizadas y altamente formulaicas.
La evolución dependerá de cómo respondan las plataformas, los libreros, los lectores y las autoridades a la combinación de transparencia, calidad y derechos de autor. Por ahora, las cifras disponibles muestran que el problema no consiste únicamente en que aparezcan libros de IA, sino en que su volumen puede modificar las recomendaciones, reducir los ingresos por título y dificultar que una obra humana encuentre a su público.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Estados Unidos
Republicanos del Senado presentan el borrador final de la Ley Clarity con nuevas normas éticas
IA
Sam Altman advierte que la humanidad podría perder el control del futuro ante la IA
Empresas
Gartner alerta que la IA y sus principales proveedores aún no están listos para las empresas
Noticias

