Por Canuto  

Al menos 10 gobiernos locales y departamentos de policía de Estados Unidos han decidido cancelar, restringir o revisar el uso de las cámaras de Flock desde el verano. La disputa enfrenta las promesas de seguridad pública de la empresa con temores por la privacidad, el acceso a los datos y el control que tienen las comunidades sobre estas herramientas.
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  • Monroe, Newburgh, Richmond, Hopkinton, New Bedford y Lansing figuran entre las localidades que cancelaron contratos; otras anunciaron que dejarán de usar las cámaras o votaron por retirarlas.
  • Casos de agentes que usaron el sistema para acosar a exparejas y denuncias sobre consultas de organismos federales intensificaron las inquietudes por el uso de los datos.
  • Flock afirma que sus clientes controlan la información y defiende el valor de sus herramientas; algunas ciudades, como Cleveland, optan por mantenerlas con límites adicionales.


La reacción contra Flock crece: al menos 10 gobiernos locales revisan sus cámaras

Municipios ponen en revisión la vigilancia

Al menos 10 gobiernos locales y departamentos de policía de Estados Unidos tomaron medidas desde el verano para cancelar, restringir o dejar de utilizar la tecnología de Flock Safety, en medio de un debate creciente sobre vigilancia y privacidad. La compañía vende cámaras lectoras de matrículas y otras herramientas de monitoreo que, según sus defensores, ayudan a resolver delitos; sus detractores cuestionan quién consulta la información y bajo qué controles.

La lista de cancelaciones anunciadas en los últimos tres meses incluye a Monroe, Ohio; Newburgh, Nueva York; Richmond, Virginia; Hopkinton y New Bedford, Massachusetts; y Lansing, Michigan. La policía de East Bridgewater y Grafton, también en Massachusetts, comunicó que planea dejar de utilizar el sistema, mientras que los residentes de League City, Texas, votaron esta semana contra la continuidad de sus lectores de matrículas y las cámaras quedaron encaminadas a su retiro.

Otras decisiones se produjeron durante los meses anteriores. En agosto, Asheville, Carolina del Norte, puso fin a su contrato y la policía perdió acceso a Flock; en septiembre, la Oficina del Sheriff del Condado de El Paso, Colorado, anunció que dejaría de usar las cámaras, y South Windsor, Connecticut, votó en octubre por retirar las suyas, después de que, según informes locales citados por TechCrunch, se activaran el año anterior sin aviso público ni votación.

El alcance de la tecnología ayuda a explicar por qué las decisiones municipales tienen resonancia nacional: más de 100.000 cámaras de Flock están en uso en el país. La compañía, fundada en 2017, ofrece lectores automáticos de matrículas, drones y dispositivos de computación periférica con micrófonos que detectan disparos y otros sonidos, herramientas que también se han usado para localizar personas desaparecidas o vehículos robados.

Las preocupaciones van más allá de la privacidad

Las objeciones de los municipios abarcan la recolección y el intercambio de datos, la posibilidad de que terceros accedan a ellos y la forma en que las autoridades adquirieron estos sistemas. Tatiana Rice, directora sénior de legislación de Estados Unidos en The Future of Privacy Forum, dijo a TechCrunch que el rechazo refleja un escepticismo público cada vez mayor ante la tecnología, y explicó que las cámaras convierten la vigilancia en algo visible para quienes circulan por las calles.

Rice contrastó esa presencia física con el intercambio cotidiano de datos personales en internet: una cámara instalada al final de una calle resulta tangible de una manera que las operaciones digitales menos visibles no lo son. La observación conecta la disputa por Flock con la oposición a centros de datos, reconocimiento facial y otros despliegues de inteligencia artificial, aunque cada tecnología plantea preguntas y efectos distintos para las comunidades.

Los episodios de uso indebido alimentaron las críticas. En agosto, un oficial de Brentwood, Misuri, fue acusado de utilizar las cámaras de Flock para acosar a su exesposa durante un proceso de divorcio; en septiembre, un oficial del este de Texas recibió una condena de prisión por emplear el sistema para acosar a su exnovia y a la familia de ella.

También preocupa el acceso de organismos federales a información reunida por autoridades locales. Ithaca, Nueva York, aprobó en marzo una resolución para terminar su contrato, en la que afirmó que existían casos probados de uso de la infraestructura de Flock por agentes federales con fines de información, incluso sin autorización específica de la localidad que contrató el servicio.

Acceso federal y respuestas de la empresa

La resolución de Ithaca sostuvo que la ciudad revisó informes según los cuales Flock habría permitido, de manera intencional o por negligencia, que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, ATF, utilizaran resultados de búsquedas en bases de datos estatales y locales de lectores de matrículas para investigar y perseguir a inmigrantes en todo Estados Unidos. Se trata de señalamientos incluidos en la resolución municipal, no de una descripción independiente de cada consulta realizada.

Flock respondió que los departamentos de policía utilizan sus herramientas para resolver delitos graves, localizar sospechosos y encontrar personas desaparecidas, y argumentó que retirar una tecnología que contribuye a esas tareas puede perjudicar la seguridad pública. La empresa también afirmó que cada cliente es dueño de sus datos y decide con quién compartirlos y cómo usarlos, negó vender información y dijo que no tiene un contrato con ICE.

En agosto, la compañía anunció cambios para nuevos clientes: redujo de 30 a siete días el período predeterminado de almacenamiento de datos y estableció que las agencias necesitarían un código de caso antes de buscar en la base de datos. Esas medidas responden aparte de las preguntas sobre retención y trazabilidad, pero no eliminan por sí solas las controversias sobre quién puede consultar los registros ni las diferencias entre las políticas de cada jurisdicción.

Adam Schwartz, de la Electronic Frontier Foundation, organización de privacidad digital que ha investigado a Flock, dijo que muchos residentes no sabían que sus ciudades habían instalado estos sistemas. También señaló que, en ocasiones, los departamentos de policía deciden por su cuenta y con escasa supervisión de los concejos municipales; la disputa, por tanto, incluye no solo la operación de las cámaras, sino también quién autoriza la compra de herramientas de vigilancia.

Entre el retiro y las restricciones

Schwartz describió una campaña de activistas locales que pide a los concejos municipales usar su autoridad de compras para rechazar los lectores automáticos de matrículas. Según el representante de la Electronic Frontier Foundation, el trabajo de esos grupos lleva años y algunos concejos están escuchando sus demandas, un cambio que pone en primer plano la participación pública en decisiones tecnológicas que antes podían pasar inadvertidas.

El debate también llegó al ámbito estatal. Florida prohibió durante el verano el uso de lectores de matrículas en las autopistas estatales, mientras que Texas pausó la financiación estatal para Flock; las preocupaciones señaladas en torno a estas medidas incluyen tanto la privacidad de los datos como el posible uso indebido de la tecnología.

No todas las comunidades optan por cancelar contratos. Cleveland, Ohio, extendió este verano su acuerdo con Flock, pero empezó a restringir las búsquedas relacionadas con inmigración y limitó el acceso a la base de datos a la policía municipal, retirándolo del Centro de Fusión Regional del Noreste de Ohio, al que la ciudad describió como una agencia de inteligencia federal.

Cleveland dijo que utiliza los lectores con fines de investigación y que su Departamento de Seguridad Pública revisaba respuestas a una solicitud de propuestas enviada a otros proveedores de tecnología similar. Rice resumió la tensión al señalar que estas herramientas pueden aportar beneficios reales a la seguridad, pero que las comunidades buscan evitar que esos beneficios se obtengan a costa de sus libertades civiles.

Un debate que escala a la política nacional

La controversia ya ocupa espacios de la política federal. En septiembre, el presidente Donald Trump dijo que le gustaba la tecnología de Flock para la aplicación de la ley; ese mismo mes, una encuesta de Reuters encontró que más estadounidenses desaprobaban la tecnología que quienes la aprobaban, según los datos citados en el reporte.

En el Congreso también surgieron propuestas legislativas con objetivos distintos. En septiembre, el representante republicano Thomas Massie, de Kentucky, presentó el proyecto Flock-Off Act (H.R. 10221), que busca prohibir el uso de fondos federales para sistemas de cámaras cubiertos y sus componentes, entre otros fines.

En octubre, el senador independiente Bernie Sanders, la representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez y el senador demócrata Jeff Merkley presentaron el proyecto Ban Flock Act (H.R. 10691). La propuesta busca prohibir que las agencias federales utilicen lectores automáticos de matrículas y bloquear fondos federales para que estados y localidades adquieran esos sistemas. La existencia de iniciativas legislativas no implica que las propuestas ya sean ley, pero muestra que el debate sobre estas herramientas dejó de limitarse a contratos locales.

El argumento de seguridad pública sigue siendo central: los sistemas pueden ayudar a buscar vehículos robados, personas desaparecidas y sospechosos, mientras que los riesgos se relacionan con la vigilancia extendida, el acceso a datos y la falta de supervisión. La respuesta de cada ciudad, desde cancelar un acuerdo hasta conservarlo con límites, apunta a una discusión abierta sobre cómo demostrar los beneficios de estas tecnologías y quién debe controlar su uso.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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