Por Canuto  

La participación laboral estadounidense habría caído a 52,8%, según cifras citadas en una nota de Fortune, mientras las ganancias corporativas alcanzaron niveles récord. Economistas apuntan a la automatización, la desaceleración del empleo y las restricciones migratorias, aunque la cronología de los datos publicados presenta una inconsistencia que impide tratarlos como una serie confirmada.
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  • La nota atribuye a la Oficina de Estadísticas Laborales una participación laboral de 52,8% en el segundo trimestre de 2026, frente a 53,6% en el trimestre anterior.
  • Economistas relacionan la brecha entre productividad, empleo y ganancias con la automatización, aunque advierten que todavía no hay pruebas concluyentes de un desplazamiento masivo por IA.
  • Un experto en políticas migratorias sostiene que la reducción de trabajadores nacidos en el extranjero también puede limitar las oportunidades laborales de quienes nacieron en EE.UU.


La parte del ingreso que reciben los trabajadores de EE.UU. cae a un mínimo histórico, según datos citados por Fortune

La participación laboral habría descendido a 52,8% en el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con cifras atribuidas a la Oficina de Estadísticas Laborales. La nota relaciona el retroceso con el avance de las ganancias corporativas, la automatización y una fuerza laboral que pierde impulso, pero sus fechas contienen una inconsistencia que obliga a leer los datos con cautela.

La participación laboral mide la proporción de la producción económica que reciben los trabajadores en forma de salarios y sueldos. En el relato publicado por Fortune, economistas advierten que la expansión de la economía estadounidense no se traduce de manera equivalente en ingresos para quienes trabajan, mientras el capital y las empresas concentran una porción mayor.

Una cifra récord y una cronología que no encaja

La nota atribuye a la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) una participación laboral de 52,8% durante el segundo trimestre de 2026, por debajo del 53,6% del trimestre previo. También señala que el promedio de esta década fue de alrededor de 55,6%, lo que situaría el dato mencionado por debajo de los registros anteriores desde que la agencia comenzó la serie, en 1947.

Sin embargo, el material presenta una contradicción temporal importante: indica que una versión de la historia se publicó el 13 de enero de 2026, pero cita estadísticas del segundo trimestre y de septiembre de ese mismo año. Esas cifras corresponden a periodos posteriores a la fecha de publicación consignada, de modo que no pueden verificarse como datos disponibles en ese momento y no deben tratarse aquí como una serie confirmada.

La nota también vincula el retroceso laboral con un panorama corporativo de fuerte crecimiento. Atribuye a las empresas Fortune 500 ganancias récord de USD $2,1 billones en 2025 y menciona una expansión de 3,4% del producto interno bruto estadounidense en el tercer trimestre del año anterior, superior a las previsiones de economistas; estas referencias también deben entenderse como afirmaciones del texto entregado.

Raymond Robertson, economista laboral de la Escuela Bush de Gobierno de Texas A&M, plantea que una menor participación del trabajo puede reflejar una reducción de las ganancias o del número de personas que reciben ingresos laborales. En su análisis, el desplazamiento de la distribución hacia el capital ayuda a explicar por qué el crecimiento agregado no necesariamente mejora la situación de los trabajadores.

Empleo débil, productividad e incertidumbre sobre la IA

El texto describe señales de desaceleración en el mercado laboral: menciona una tasa de desempleo de 4,2% en septiembre y 584.000 empleos añadidos durante 2025, frente a los 2 millones de 2024. También afirma que en septiembre se crearon 29.000 puestos, cerca de un tercio de las proyecciones de los economistas, aunque la cronología de estas cifras comparte el problema ya señalado.

Para Robertson, la automatización puede sustituir tareas humanas al mismo tiempo que eleva la productividad y concentra los ingresos. El reporte cita un aumento trimestral de 1,4% en la productividad no agrícola, inferior al 2,2% registrado en el mismo trimestre del año anterior, y sostiene que el aumento de la producción por trabajador no garantiza que los beneficios lleguen a los salarios.

Un análisis de Joseph Briggs y Sarah Dong, de Goldman Sachs, proyectó que la automatización impulsada por IA podría afectar 25% de todas las horas de trabajo. Los analistas estimaron que, durante la adopción de estas herramientas, un incremento de 15% en la productividad asociada a IA podría desplazar entre 6% y 7% de los empleos y elevar en hasta un millón el número de trabajadores desempleados en el punto máximo.

Esas proyecciones no equivalen a evidencia de un desplazamiento masivo ya observado: la propia nota señala que el efecto de la IA no se ha manifestado de forma significativa en los datos económicos. También recoge la posibilidad de que nuevas ocupaciones compensen parte de los puestos afectados y cita una estimación de Wharton según la cual la automatización podría elevar el PIB en 1,5% para 2035.

Los primeros indicios empresariales tampoco ofrecen una conclusión uniforme. Datos de McKinsey citados por la publicación indican que cerca de 80% de los empleados encuestados percibe que la IA acelera tareas específicas, mientras solo 37% de las empresas detecta un efecto de productividad en sus beneficios operativos; los costos de implementación siguen limitando su despliegue.

La atribución de las mejoras recientes de productividad a la IA continúa en debate. Economistas de Morgan Stanley, según la nota, consideran que el aumento podría ser cíclico o reflejar hábitos adoptados durante la pandemia para producir más con menos, mientras un informe de Oxford Economics plantea que algunas empresas presentan despidos asociados a una contratación excesiva como si fueran consecuencia de la IA, sin que los recortes por automatización hayan ocurrido todavía a gran escala.

Las restricciones migratorias también afectan la oferta laboral

Mark Regets, integrante sénior de la National Foundation for American Policy (NFAP), ofrece otra explicación para el debilitamiento de la fuerza laboral: las restricciones migratorias del presidente Donald Trump. Según su planteamiento, esas medidas no habrían impulsado el empleo de personas nacidas en Estados Unidos como esperaban algunos funcionarios de la administración, y también podrían reducir las oportunidades laborales de quienes nacieron en el país.

La NFAP estima una disminución de entre 1,1 y 1,4 millones de personas en la fuerza laboral nacida en el extranjero desde enero de 2025. La nota vincula esa tendencia con una proyección previa de la Oficina de Presupuesto del Congreso sobre un menor crecimiento de la población estadounidense, debido a deportaciones y a personas que optarían por no migrar ante políticas que consideran hostiles.

En los datos que la publicación atribuye a la BLS, la participación laboral de trabajadores nacidos en el extranjero pasa de 66,3% a 66% entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026. Para los nacidos en el país, la cifra desciende de 61,6% a 60,9% en el mismo intervalo, aunque la inconsistencia de fechas impide presentar esos cambios como resultados verificados aquí.

Regets advierte que la falta de trabajadores para ciertos puestos puede llevar a una empresa a cerrar operaciones en vez de continuar con vacantes difíciles de cubrir. También sostiene que la diversidad de habilidades favorece la productividad, que la inmigración puede impulsar el gasto de los consumidores y que una fuerza laboral más amplia puede alentar a las compañías a contratar localmente en lugar de trasladar empleos al extranjero.

Capacitación para un mercado laboral cambiante

Robertson considera que preparar a los trabajadores para funciones complementarias a la tecnología será clave si la automatización modifica las ocupaciones disponibles. Su argumento no consiste en rechazar las herramientas digitales, sino en invertir en habilidades que permitan a las personas desempeñarse en tareas con demanda y menor exposición a la sustitución tecnológica.

La nota menciona un aumento de 16% en la inscripción a programas vocacionales de colegios comunitarios en 2024, según datos del National Student Clearinghouse, y señala que jóvenes de la Generación Z se interesan por oficios como carpintería y soldadura. También cita una encuesta de CareerTrainer de junio, en la que 72% de los gerentes de contratación dijo tener la intención de recapacitar a sus empleados.

El Departamento de Trabajo actualizó sus directrices para animar a los estados a adaptar sus sistemas de desarrollo laboral, según el texto. Robertson sostiene que, durante décadas, gobiernos de ambos partidos no han invertido lo suficiente en capacitación, recapacitación ni programas activos capaces de vincular a los trabajadores con nuevos empleos.

La preocupación de fondo es que el crecimiento económico pierda capacidad para sostener el empleo y los ingresos públicos si la fuerza laboral se contrae. Regets cuestiona cómo puede mantenerse la expansión del empleo con menos personas disponibles para trabajar, mientras Robertson describe un panorama en el que los resultados favorecen mucho más a quienes poseen capital que a los trabajadores.

Por ahora, las cifras y proyecciones citadas apuntan a riesgos, no a una conclusión definitiva sobre el efecto de la IA ni sobre el rumbo futuro del mercado laboral. La inconsistencia entre las fechas de publicación y los periodos estadísticos exige cautela adicional; para evaluar la tendencia será necesario contar con datos oficiales publicados en una secuencia cronológica verificable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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