Por Canuto  

La guerra de EE. UU. con Irán ya representa un costo equivalente a casi USD $2.000 para el hogar estadounidense promedio, según el economista jefe de Moody’s Analytics. El alza de la energía lidera la cuenta, mientras el combustible caro también presiona vuelos, envíos y algunos bienes, con la posibilidad de que más costos lleguen a las tiendas.
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  • Mark Zandi estima que la guerra ha añadido casi USD $2.000 en costos al hogar promedio: USD $1.100 en energía, USD $540 en tasas de interés y USD $360 en gasto militar.
  • Al 17 de octubre, la gasolina promedia USD $4,31 por galón y el diésel USD $6,33, mientras el combustible para aviones y la menor disponibilidad de vuelos mantienen presión sobre las tarifas.
  • Alimentos, calzado y transporte enfrentan costos crecientes, aunque algunas empresas todavía absorben parte de las alzas para evitar trasladarlas por completo a sus clientes.


La guerra con Irán está encareciendo energía, transporte y otros gastos cotidianos, aunque todavía no todos esos aumentos aparecen en los precios de las tiendas.

Una factura que se extiende más allá del surtidor

Más de siete meses después del inicio de la guerra de Estados Unidos con Irán, el encarecimiento del combustible ya presiona a conductores y pasajeros, y también eleva los costos de producir y trasladar ciertos bienes. El economista jefe de Moody’s Analytics, Mark Zandi, calculó que el conflicto le ha costado al hogar estadounidense promedio el equivalente a casi USD $2.000, una estimación que reúne energía, tasas de interés y gasto militar, no solo compras directas de combustible. CNN en Español informó que, según estimaciones atribuidas a Zandi, el conflicto había costado a los consumidores estadounidenses unos USD $265.000 millones desde su inicio a finales de febrero (“La guerra con Irán está costando US$ 2.000 a cada uno de los hogares estadounidenses”).

La estimación de Zandi desglosa el impacto en USD $1.100 por precios más altos de energía, USD $540 por mayores tasas de interés y USD $360 asociados a costos militares. El economista señaló que la parte correspondiente a la energía aumenta en USD $50 semanales con los precios actuales del combustible, una cifra que ilustra cómo una presión sostenida puede acumularse en los presupuestos familiares mientras persistan las dificultades de suministro.

La interrupción de los envíos de petróleo de Medio Oriente ha hecho más visible el efecto en la gasolina y el diésel, pero el impacto económico no se limita a quienes conducen. El combustible también forma parte del costo de volar, cultivar, refrigerar y transportar mercancías, por lo que las empresas enfrentan presiones en varias etapas antes de que un producto llegue al consumidor.

Por ahora, el mayor costo de producir y mover mercancías no se ha reflejado en aumentos generalizados en las tiendas. Muchas compañías han absorbido al menos una parte de esos gastos, pero un alza de los precios mayoristas registrada en septiembre plantea la posibilidad de que algunos terminen trasladándose a compradores si el combustible permanece caro, según el reporte de Fortune.

Combustible y vuelos, los impactos más visibles

Antes de la guerra, la gasolina regular costaba en promedio USD $2,98 por galón en Estados Unidos y el diésel USD $3,76, según AAA. Al 17 de octubre, los promedios nacionales eran de USD $4,31 y USD $6,33, respectivamente: un incremento de aproximadamente 45% para la gasolina y de 68% para el diésel frente a sus niveles previos al conflicto.

La gasolina alcanzó un máximo de USD $4,56 en mayo, aún por debajo del récord de 2022, mientras el diésel llegó a un máximo histórico de USD $6,53 en septiembre. AAA indicó que este es el primer octubre en que el galón de gasolina regular supera los USD $4 en promedio, pese a que el combustible suele abaratarse durante el otoño; para los consumidores, el diésel caro también puede filtrarse a través de los costos logísticos.

El combustible para aviones promediaba USD $99 por barril en el mundo antes de la guerra, se duplicó hasta USD $209 en abril y volvió a acercarse a USD $195 en septiembre, de acuerdo con la Asociación de Transporte Aéreo Internacional. Las aerolíneas han respondido con boletos y cargos más caros, horarios recortados y planes de expansión suspendidos, mientras el índice de precios al consumidor registró pasajes aéreos alrededor de 22% más caros en septiembre que un año antes.

En el mercado nacional, la tarifa aérea promedio pasó de USD $405 a fines de 2025 a USD $445 entre abril y junio del año siguiente, sin incluir cargos opcionales, según la Oficina de Estadísticas de Transporte de Estados Unidos. La volatilidad del combustible dificulta la planificación de las compañías y puede frenar una reducción de tarifas incluso si el petróleo baja; United Airlines canceló algunos vuelos de diciembre y advirtió que podría recortar más en 2027.

Alimentos y calzado: costos que podrían filtrarse a las tiendas

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos elevó su previsión de aumento para los precios de los comestibles en 2026: pasó de 1,7% a 2,4%, todavía un incremento moderado frente al promedio histórico anual. No está claro qué parte de esa revisión responde a la guerra y cuál a otros factores, entre ellos los aranceles, el clima desfavorable y los mayores costos laborales, por lo que no se puede atribuir todo el movimiento a la energía.

Chris Barrett, profesor de economía de la Universidad de Cornell, dijo que le sorprendía que los comestibles no hubieran subido más rápidamente ante el encarecimiento del diésel, los fertilizantes y la refrigeración. El USDA revisó al alza para 2026 sus estimaciones de costos de fertilizantes en cultivos principales, entre 9% y 13%, y de combustible, lubricantes y electricidad, entre 33% y 41%.

Barrett considera que los minoristas podrían estar absorbiendo parte de esos aumentos para evitar alejar a clientes cansados de varios años de inflación alimentaria. En septiembre, los precios de los comestibles eran alrededor de 22% más altos que cinco años antes, y los productos frescos y otros perecederos podrían reaccionar con rapidez porque requieren transporte y refrigeración frecuentes.

El especialista ve “muy pocas perspectivas” de una reducción significativa de los precios del combustible que alivie la presión sobre agricultores y camioneros. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advirtió que un patrón de El Niño en fortalecimiento podría afectar cultivos con sequías, calor o inundaciones; inventarios abundantes y buenas cosechas en otros lugares podrían limitar el efecto final en los precios de tienda.

El calzado también tiene exposición a los costos energéticos: casi todos los zapatos vendidos en Estados Unidos son importados y cerca de 70% de los materiales de un zapato sintético se basan en petroquímicos, según la asociación comercial Footwear Distributors and Retailers of America. En septiembre, los precios del calzado estaban 3,4% por encima del año anterior y los zapatos de hombre registraban un aumento mayor, de 4,5%.

Aunque los costos de importación habían bajado frente al año anterior, la asociación del sector prevé que el petróleo, los aranceles y la incertidumbre geopolítica mantengan al alza los precios minoristas hasta 2027. Matt Priest, presidente y director ejecutivo de la organización, afirmó que las empresas trabajan para conservar precios asequibles, pero advirtió que existe un límite a los costos adicionales que pueden absorber antes de trasladar la presión a sus clientes.

Envíos caros y efectos en cadena

Los costos de mover bienes y entregar paquetes ya subían antes de la guerra y no dependen exclusivamente del combustible. Los datos de precios al productor de septiembre mostraron que el transporte y almacenamiento de bienes vendidos a empresas como insumos costaban 10,2% más que un año antes, mientras los precios de los servicios de flete terrestre y marítimo aumentaron 19,3% en ambos casos.

Esos índices registran lo que cobran los proveedores de transporte, pero no establecen cuánto del aumento terminó reflejado en los precios minoristas. Los consumidores sí han recibido algunas señales directas en los envíos de paquetes: en abril, el Servicio Postal de Estados Unidos subió 8% los precios base de Priority Mail Express, Priority Mail, Ground Advantage y Parcel Select, y citó mayores costos de transporte.

UPS, FedEx y DHL también aplican recargos por combustible en numerosos envíos, mientras proveedores y analistas esperan que los costos se mantengan elevados durante la temporada navideña aunque el petróleo baje. AFS Logistics y la firma de servicios financieros TD Cowen proyectaron costos récord de paquetería para el trimestre y tarifas de carga completa en sus niveles más altos desde principios de 2022.

Andy Dyer, director ejecutivo de AFS Logistics, dijo que la empresa espera que el combustible impulse costos de transporte elevados en el futuro previsible. Si baja el diésel y el combustible para aviones, los recargos de UPS y FedEx podrían disminuir, pero cambios en sus fórmulas, tarifas de temporada festiva y capacidad limitada podrían mantener altas las facturas totales de envío; la evolución del crudo y la duración de las interrupciones serán determinantes para saber cuánto más de esa cuenta llega a los hogares.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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