Por Canuto  

Los ataques estadounidenses contra la isla iraní de Qeshm volvieron a poner en primer plano el riesgo para el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el petróleo. Mark Zandi calcula que la guerra ya representa casi USD $2.000 para el hogar estadounidense promedio, mientras un experto advierte que nuevas acciones militares podrían sostener los precios energéticos durante el invierno.
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  • El gasto militar estadounidense en la guerra superó los USD $47.000 millones, según datos del Pentágono citados por Reuters.
  • Mark Zandi estimó que el conflicto ha agregado casi USD $2.000 en costos al hogar promedio de EE. UU., principalmente por energía y transporte.
  • Gilbert Metcalf advirtió que más actividad militar eleva el riesgo de represalias contra el tránsito y la infraestructura energética de la región.


La guerra con Irán ya cuesta casi USD $2.000 a cada hogar de EE. UU. y los ataques amenazan con elevar la factura

Una promesa electoral y nuevos ataques

La tensión entre Washington y Teherán volvió a repercutir en los mercados energéticos después de que fuerzas estadounidenses atacaran la isla iraní de Qeshm el 2 de noviembre, un día antes de las elecciones de medio término en Estados Unidos. El episodio ocurrió pese a que el presidente Donald Trump había publicado el 8 de octubre que su país no atacaría Irán antes de la votación del 3 de noviembre.

Un funcionario estadounidense dijo a CNN que el ataque respondió a disparos iraníes contra una aeronave de Estados Unidos. Las autoridades describieron la operación como limitada y defensiva. El episodio reavivó la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación y el suministro de energía en la región.

El ataque contra Qeshm fue descrito como limitado frente a etapas anteriores de la guerra, pero su momento añade incertidumbre para los operadores de energía. Los mercados habían incorporado la posibilidad de una salida diplomática y, al mismo tiempo, Estados Unidos entraba en la temporada de calefacción, cuando aumenta la preocupación por el costo del petróleo y el gas para los hogares.

Gilbert Metcalf, profesor visitante de la MIT Sloan School of Management y ex subsecretario adjunto de medio ambiente y energía del Departamento del Tesoro estadounidense, dijo a Fortune que los nuevos ataques elevan la probabilidad de represalias iraníes contra la navegación en el estrecho de Ormuz o contra instalaciones de petróleo y gas de la región. A su juicio, incluso si Teherán evita responder, un aumento de la actividad militar puede empeorar la percepción de riesgo y mantener elevados los precios energéticos.

El costo del conflicto llega a los hogares

La guerra comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y derivó en un conflicto regional, de acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense. Irán respondió contra objetivos en distintos puntos de Oriente Medio, incluida una estación de bombeo del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, y recurrió a ataques contra barcos comerciales para afirmar su control sobre el estrecho de Ormuz.

Las partes acordaron un alto el fuego en abril y firmaron un memorando de entendimiento el 17 de junio, pero el pacto se desmoronó en pocas semanas tras nuevos enfrentamientos y expiró formalmente en agosto. Para septiembre, el Servicio de Investigación del Congreso describía el conflicto como una guerra de desgaste, una caracterización que ayuda a explicar por qué los costos militares y económicos continúan acumulándose pese a las pausas diplomáticas.

Reuters informó el 27 de octubre, con base en datos del Pentágono, que el ejército estadounidense había gastado más de USD $47.000 millones en la guerra. La cifra supera los USD $37.500 millones que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había estimado en julio, y más de USD $29.000 millones corresponden al reemplazo de municiones utilizadas en las operaciones.

El impacto también se refleja en el presupuesto familiar. Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, estimó que la guerra le ha costado casi USD $2.000 al hogar estadounidense promedio. Su cálculo incluye alrededor de USD $1.100 por mayores costos de energía, unos USD $540 asociados a tasas de interés más altas y otros costos vinculados al conflicto, entre ellos el gasto militar.

Ormuz mantiene la presión sobre el petróleo

Una parte central del riesgo pasa por el estrecho de Ormuz, por donde transitaban unos 20 millones de barriles de petróleo al día antes de la guerra. Qeshm, situada a unas 14 millas del puerto iraní de Bandar Abbas, es estratégica para la capacidad de Irán de controlar el tránsito por esa vía, y ABC News informó que en las semanas recientes aumentaron los ataques iraníes contra barcos comerciales que la cruzan.

La importancia de ese corredor hace que las amenazas sobre la navegación tengan efectos que van más allá de los enfrentamientos inmediatos. Metcalf había dicho a Fortune el mes anterior que incluso un plan saudí para enviar 10 millones de barriles diarios evitando Ormuz apenas tendría capacidad para mover los precios, lo que subraya las limitaciones de las rutas alternativas mencionadas en el debate sobre el suministro.

El 4 de noviembre, el crudo Brent cayó más de 9%. La baja coincidió con apuestas de los operadores a que los resultados electorales impulsarían a la Casa Blanca a buscar un acuerdo; Trump también dijo que no tenía planes inmediatos de atacar Irán. Esa relación es una explicación plausible del movimiento, pero no confirma por sí sola que la expectativa de un acuerdo fuera su única causa.

Ese alivio, sin embargo, podría ser frágil si la pausa electoral no conduce a una negociación duradera. Antes de la votación, mediadores aguardaban las respuestas de Washington y Teherán a su propuesta más reciente, según CNN, mientras Metcalf advirtió que el optimismo asociado con el resultado electoral podía ser miope si Trump optaba por aumentar la presión militar una vez concluida la campaña.

Un alivio que puede no durar

Los costos energéticos habían pesado sobre la campaña electoral y el conflicto también se convirtió en un factor de descontento político. El vicepresidente JD Vance atribuyó la derrota electoral a la guerra, según la información citada por Fortune.

La caída del Brent al día siguiente reflejó la esperanza de que el nuevo escenario electoral favoreciera una salida diplomática. No obstante, el historial reciente de alto el fuego, enfrentamientos renovados y acuerdos expirados ofrece razones para no dar por sentado que el descenso de los precios será permanente, especialmente mientras persista la posibilidad de nuevos ataques.

Metcalf considera que la amenaza más seria para los mercados globales no se limita al costo directo de las operaciones militares, sino que incluye una eventual interrupción del tránsito por Ormuz o daños a la infraestructura energética regional. La perspectiva se vuelve más sensible al entrar en invierno, cuando los hogares necesitan petróleo y gas para calefacción y cualquier aumento persistente puede ampliar la presión sobre los presupuestos domésticos.

Por ahora, los hechos descritos dejan dos señales contrapuestas: los operadores reaccionaron a la expectativa de una negociación con una fuerte baja del Brent, pero los ataques de Qeshm y las advertencias sobre represalias mantienen abierto el riesgo de un nuevo repunte. Si la actividad militar continúa, la factura que Zandi atribuye a la guerra podría seguir creciendo, mientras los consumidores y los mercados afrontan la temporada fría sin una garantía de alivio diplomático.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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