Por Canuto  

Scott Bessent aseguró que Irán volverá a facturar su petróleo en dólares, un giro que podría reforzar temporalmente al petrodólar y darle a Washington mayor visibilidad sobre los flujos energéticos de Teherán. Sin embargo, el anuncio también reabre dudas sobre cuánto depende realmente la hegemonía del dólar del crudo y cuánto de la confianza global en el sistema financiero de EE. UU.
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  • Scott Bessent dijo en CNBC que Irán facturará su petróleo en dólares tras nuevas negociaciones con Washington.
  • Una licencia general de 60 días del Tesoro de EE. UU. permite a Irán producir, vender y entregar petróleo con pagos en dólares hasta el 21 de agosto.
  • Analistas advierten que el anuncio no borra años de desdolarización impulsada por China, Rusia e Irán.


El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que Irán volverá a facturar sus ventas de petróleo en dólares. La declaración, realizada el 24 de junio en CNBC, colocó de nuevo al petrodólar en el centro del debate geopolítico y financiero.

La afirmación llegó después de años en los que rivales de Washington intentaron reducir la dependencia mundial del dólar en el comercio energético. Entre esos esfuerzos destacaron los movimientos de China, Rusia e Irán para usar yuanes, rublos y hasta oro en sus transacciones.

El tema importa más allá del mercado petrolero. Cuando gran parte del comercio de energía se liquida en dólares, la demanda internacional por la moneda estadounidense tiende a sostenerse y eso influye en costos de financiamiento, inflación importada y estabilidad cambiaria.

Según el reporte original de TheStreet publicado a través de Yahoo Finance, Bessent sostuvo que la administración está “impulsando el dólar”. Su mensaje apuntó a presentar el giro iraní como una reafirmación de la moneda estadounidense en el corazón del comercio global.

La noticia, sin embargo, no cierra el debate. Varios analistas consideran que un solo acuerdo petrolero no basta para revertir una tendencia de desdolarización que lleva años construyéndose en paralelo a nuevas redes de pago y alianzas estratégicas.

Qué dijo Bessent y por qué sorprendió al mercado

Durante una entrevista en “Squawk Box” de CNBC, Bessent declaró: “Estamos viendo en las negociaciones iraníes, los iraníes facturarán en dólares”. La frase fue breve, pero tuvo un peso político y simbólico considerable.

El comentario contrastó con el comportamiento reciente de Teherán. Bessent dijo que Irán había estado vendiendo petróleo con descuento a China y sin recibir dólares, lo que implicaba una salida parcial del circuito monetario tradicional dominado por Estados Unidos.

La administración estadounidense presentó ese cambio como parte de una estrategia más amplia para fortalecer la posición global del dólar. Bessent remarcó además que “el dominio del dólar es esencial”, una idea que ha sido central para la política financiera de Washington.

El anuncio no surgió de la nada. El 17 de junio, Irán y Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento que abrió la puerta a una reconfiguración temporal del comercio petrolero entre ambos espacios de influencia.

Cinco días después, el 22 de junio, el Tesoro estadounidense emitió una licencia general de 60 días. Esa autorización permite a Irán producir, vender y entregar petróleo, con pagos permitidos en dólares hasta el 21 de agosto, salvo que la medida sea renovada.

La fecha de vencimiento es crucial porque delimita si el cambio será pasajero o estructural. Si el esquema se mantiene más allá de agosto, el mensaje de Bessent ganará solidez; si se revierte, la lectura será muy distinta.

Por qué el petrodólar sigue siendo clave para la economía global

Para entender la relevancia del anuncio hay que volver al origen del petrodólar. El sistema se consolidó tras un entendimiento de 1974 entre Washington y Arabia Saudita, que convirtió la facturación del crudo en dólares en una práctica dominante.

Responsible Statecraft indicó que cerca del 80% de las transacciones petroleras mundiales se facturaron en dólares en 2025. Ese dato ayuda a dimensionar por qué cualquier señal sobre cambios en la moneda de pago del petróleo genera atención inmediata.

Cuando el resto del mundo necesita dólares para comprar energía, la demanda por activos y liquidez en esa moneda se refuerza. Eso puede ayudar a mantener más bajos los costos de endeudamiento de Estados Unidos y a sostener el valor relativo del billete verde.

Si esa demanda se debilita, los efectos pueden sentirse en otras capas de la economía. Un dólar menos fuerte puede encarecer importaciones, avivar la inflación y presionar al alza tasas vinculadas a hipotecas y tarjetas de crédito.

En otras palabras, la discusión no es solo geopolítica. También toca de forma indirecta el bolsillo de ahorristas, consumidores e inversionistas, incluso si muchos de ellos nunca siguen de cerca los detalles del comercio petrolero internacional.

La narrativa de Bessent apunta justamente a ese frente. Al devolver el petróleo iraní al sistema del dólar, Washington no solo recuperaría centralidad financiera, sino también una señal de confianza en el orden monetario que ha defendido durante décadas.

Qué gana Irán y qué recupera Washington con los pagos en dólares

El nuevo esquema no beneficia solo a Estados Unidos. También le abre a Irán una vía más clara para monetizar exportaciones energéticas que habían quedado atadas, en gran medida, a compradores y canales alternativos fuera del circuito financiero occidental.

De acuerdo con el texto original, entre el 80% y el 90% de las exportaciones de crudo iraní estaban yendo a China. Esas ventas solían realizarse con descuento y cada vez más fuera de la red del dólar.

La licencia estadounidense podría desbloquear entre USD $8.000 millones y USD $9.000 millones en ingresos para Irán por barriles varados en el Golfo. Esa estimación fue atribuida por CNBC al exfuncionario del Tesoro Miad Maleki.

Maleki sostuvo que se activaron al mismo tiempo la producción, las ventas, los pagos en dólares, los productos petroquímicos y la protección al transporte. En su lectura, el conjunto equivale a una reapertura sostenida de la principal fuente de ingresos de Irán.

Para Washington, el regreso al dólar tiene otra ventaja igual de importante. Los pagos en dólares pasan por bancos y canales donde Estados Unidos puede observar, rastrear y, si decide hacerlo, congelar transacciones con mayor facilidad.

Esa capacidad de supervisión reduce la opacidad que crece cuando los pagos se trasladan a otras monedas o a estructuras paralelas. También le da a la Casa Blanca una palanca de influencia que se erosiona cuando el comercio energético migra hacia redes impulsadas por Beijing o Moscú.

Además, el acuerdo puede alejar a Teherán de una dependencia casi exclusiva del yuan chino. Ese punto sugiere que la disputa real no es solo comercial, sino estratégica, ya que el petróleo funciona aquí como un campo de batalla monetario entre grandes potencias.

Las dudas sobre el acuerdo y los límites del anuncio

No todos interpretan el movimiento como una victoria clara para Washington. Edward Fishman, experto en sanciones del Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que no cree que Estados Unidos haya sido engañado, sino coaccionado.

Su objeción es que el acuerdo adelantó concesiones relevantes a Teherán mientras dejó a Washington con menos palancas reales de presión. Esa crítica apunta al viejo dilema entre flexibilizar sanciones para obtener resultados inmediatos o preservarlas como herramienta de negociación futura.

También existe una discusión más profunda sobre el verdadero sostén del dólar. Algunos analistas argumentan que el poder de la moneda estadounidense no depende principalmente del petróleo, sino de la inmensa red de préstamos y deudas globales denominadas en dólares.

Desde esa óptica, la moneda de facturación de un productor petrolero es importante, pero no decisiva. El titular puede ser potente, aunque la base estructural del dólar seguiría descansando en el tamaño, la liquidez y la centralidad del sistema financiero estadounidense.

Foreign Policy señaló que China, Rusia e Irán han construido durante años canales de pago alternativos para eludir al dólar. Esa infraestructura no desaparece por un solo acuerdo temporal, por más simbólico que sea el retorno iraní a la divisa estadounidense.

La política interna de Estados Unidos añade otra capa de tensión. Donald Trump ha criticado durante años a un dólar fuerte por su efecto sobre la competitividad de los exportadores estadounidenses, mientras su secretario del Tesoro ahora defiende abiertamente el fortalecimiento de la moneda.

Esa contradicción complica el mensaje estratégico. Si la Casa Blanca quiere impulsar el dólar como ancla del comercio global, necesita que esa posición sea coherente y sostenible, no solo una consigna útil en momentos puntuales de negociación.

El 21 de agosto como prueba real para el futuro del petrodólar

Más allá de la retórica, el mercado ya tiene una fecha concreta para evaluar la solidez del anuncio: el 21 de agosto. Ese día expira la licencia de 60 días emitida por el Tesoro de Estados Unidos.

Si para entonces Irán sigue facturando su petróleo en dólares, la maniobra de Bessent podrá verse como algo más que una declaración televisiva. Sería una señal de que el sistema del dólar todavía conserva poder para reabsorber flujos que parecían haberse fugado.

Si ocurre lo contrario y Teherán vuelve a inclinarse hacia el yuan, el episodio quedará como una tregua táctica. En ese escenario, la “bomba” anunciada por Bessent habría tenido más valor comunicacional que peso estructural.

Otro factor por observar será el comportamiento de los aliados del Golfo. Si continúan estacionando reservas en bonos del Tesoro estadounidense, el entramado político y financiero que sostiene al petrodólar seguirá mostrando resiliencia.

Para lectores interesados en criptomonedas, blockchain y mercados, este caso deja una lección útil. La hegemonía monetaria no depende solo de tecnología o volumen comercial, sino de confianza, redes institucionales, capacidad de vigilancia y poder político acumulado.

En ese sentido, el dólar sigue compitiendo no solo contra otras monedas estatales, sino también contra narrativas de diversificación financiera. El avance de sistemas alternativos de pagos, reservas y liquidación recuerda que el dominio monetario nunca está totalmente asegurado.

Por ahora, la promesa de que Irán volverá a vender petróleo en dólares reaviva el peso simbólico del petrodólar. Pero la verdadera prueba no estará en una entrevista, sino en si ese flujo se mantiene cuando expire la ventana regulatoria abierta por Washington.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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