El apetito institucional por Bitcoin vuelve a cobrar fuerza. En medio de la guerra con Irán, los ETF vinculados a la criptomoneda captaron más de USD $2.300 millones en cuatro semanas, mientras gestores y bancos de Wall Street redoblan su exposición a un mercado que aún arrastra secuelas de la fuerte caída registrada desde octubre.
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- Desde el 23 de febrero, los ETF de Bitcoin han recibido más de USD $2.300 millones en entradas, según datos citados por la fuente.
- Firmas como Morgan Stanley y JPMorgan avanzan con nuevos productos y servicios cripto para clientes institucionales.
- Analistas del sector sostienen que muchos grandes inversionistas siguen viendo las caídas como oportunidades para construir posiciones.
Las instituciones financieras están regresando a Bitcoin con renovado interés, incluso en un contexto marcado por tensión geopolítica, volatilidad y dudas persistentes sobre el mercado cripto. El cambio se refleja en las entradas a los fondos cotizados vinculados a Bitcoin, en la participación de grandes bancos y en una narrativa cada vez más favorable dentro de Wall Street.
La fuente original, un reporte publicado por Yahoo Finance que recoge declaraciones de directivos del sector a DL News, describe un giro que hace pocos años parecía improbable. Lo que antes se manejaba con cautela reputacional, hoy se discute en juntas corporativas, fondos de pensiones y oficinas de inversión universitarias.
El dato más visible de esa nueva etapa es el flujo de capital hacia los ETF de Bitcoin. Desde el 23 de febrero, los inversionistas han inyectado más de USD $2.300 millones en estos productos, acumulando cuatro semanas consecutivas de entradas, de acuerdo con datos de DefiLlama citados en el reporte.
Para un mercado que ha perdido casi la mitad de su valor desde octubre, el comportamiento de estos vehículos resulta relevante. Aunque esa cifra no compensa del todo los USD $1.600 millones retirados de los ETF desde octubre, estos fondos todavía concentran más de USD $83.000 millones en Bitcoin.
De activo incómodo a tema de sala de juntas
James Butterfill, jefe de investigación de CoinShares, resumió ese cambio con una comparación elocuente. Según explicó, hace cinco años las reuniones con potenciales inversionistas institucionales ocurrían casi escondidas, en esquinas de cafeterías, porque muchas firmas temían el costo reputacional de acercarse a las criptomonedas.
Hoy, dijo, el escenario es otro. Ahora los invitan a las salas de juntas. Esa transición ilustra cómo Bitcoin ha dejado de ser visto exclusivamente como un activo especulativo apto para hedge funds o family offices con alta tolerancia al riesgo.
De acuerdo con el reporte, fondos de pensiones y fondos universitarios de jubilación ya están canalizando capital hacia ETF de Bitcoin y tesorerías de activos digitales. El atractivo no reside solo en la narrativa tecnológica, sino también en la posibilidad de obtener exposición a una clase de activo que, pese a su volatilidad, continúa ganando legitimidad financiera.
Ark Invest, proveedor de ETF, estima que este tipo de instituciones podría acumular hasta USD $13 billones solo en inversiones de Bitcoin para 2030. Esa previsión ayuda a dimensionar por qué bancos, gestoras y proveedores de infraestructura compiten ahora por posicionarse en este segmento.
Trump y el nuevo clima regulatorio
Butterfill atribuye parte importante de ese cambio al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Más allá de las opiniones políticas que despierte, sostuvo que su administración ha impulsado medidas que fortalecieron la percepción de legitimidad del sector.
Entre esas acciones, el reporte menciona el nombramiento de figuras favorables a las criptomonedas en cargos clave del gobierno, la firma de órdenes ejecutivas para crear una reserva nacional de Bitcoin y la prohibición de avanzar con un dólar digital emitido por el banco central.
También se citan el indulto a líderes de la industria, la promulgación de una ley histórica sobre stablecoins y el respaldo a la Clarity Act, un proyecto orientado a aclarar las reglas que deben cumplir las empresas del ecosistema. En paralelo, el nombramiento de Paul Atkins al frente de la Securities and Exchange Commission habría frenado la línea de supervisión más dura de los años de Joe Biden.
Junto con Michael Selig en la Commodity Futures Trading Commission, Atkins ha promovido lineamientos regulatorios que, según Butterfill, habrían sido impensables hace algunos años. A su juicio, todo esto ha elevado la legitimidad de la clase de activos ante grandes inversionistas.
Wall Street acelera su despliegue en cripto
El interés institucional no se limita a declaraciones optimistas. Wall Street ya se mueve para capturar esa demanda. Esta semana, Morgan Stanley lanzó un ETF de Bitcoin para competir con productos ya establecidos de BlackRock y Fidelity, ampliando la pugna entre gigantes financieros por el capital que entra al mercado.
El reporte añade que Fannie Mae, el gigante estadounidense de financiamiento hipotecario, podría comenzar pronto a aceptar hipotecas respaldadas por criptoactivos. De concretarse, sería otra señal de integración de estos activos con segmentos tradicionales del sistema financiero.
JPMorgan también aparece en este nuevo mapa. Pese al escepticismo histórico de su CEO, Jamie Dimon, la entidad ha empezado a permitir que clientes institucionales pignoren sus tenencias de cripto para asegurar préstamos. Es un giro práctico, aunque no necesariamente ideológico, hacia la utilidad financiera de estos activos.
Ese contexto refuerza la idea de que el mercado cripto atraviesa una etapa distinta a la de ciclos anteriores. La entrada de grandes actores suele traducirse en más productos, más liquidez y mayor conexión con el sistema financiero tradicional, aunque no elimina los riesgos propios del sector.
El peso del desplome de octubre y la guerra con Irán
El optimismo institucional convive, sin embargo, con dos focos de preocupación. El primero es la implosión de un mercado valorado en USD $19.000 millones en octubre, un episodio que reactivó viejos temores sobre criminalidad, volatilidad, ciberseguridad e impacto ambiental en el universo de los activos digitales.
El segundo es la incertidumbre derivada de la guerra en Irán. La tensión en Oriente Medio suele amplificar la aversión al riesgo global, y el mercado cripto no ha quedado al margen. Aun así, el reporte destaca que, tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, Bitcoin mostró un desempeño mejor que las acciones y el oro.
Esa resiliencia relativa habría reforzado la tesis de varios gestores de inversión. Para algunos de ellos, los retrocesos del mercado no son una razón para abandonar exposición, sino una oportunidad para construir posiciones a precios más atractivos.
Zach Pandl, jefe de investigación de Grayscale, señaló que la mayoría de los inversionistas institucionales todavía no ha asignado capital a cripto. Por eso, explicó, muchos tienden a ver las caídas como oportunidades de entrada, más que como señales para mantenerse al margen.
Ballenas, ciclo de cuatro años y expectativa de rebote
Butterfill también ofreció una interpretación sobre la caída observada desde octubre. A su juicio, parte del retroceso provino de las llamadas ballenas, grandes tenedores con más de BTC 10.000, que decidieron tomar ganancias bajo la idea de que Bitcoin sigue un ciclo de cuatro años vinculado al halving.
Según esa lectura del mercado, cada halving reduce a la mitad la recompensa por minar Bitcoin, lo que prepara el terreno para un gran rally que culmina unos 18 meses después. Luego, el precio corrige y no recupera impulso hasta el siguiente gran ciclo.
Butterfill cuestionó abiertamente esa tesis. Dijo que le parece una tontería, argumentando que la oferta de Bitcoin es conocida con precisión para los próximos 100 años. Pese a ello, reconoció que muchos grandes tenedores actuaron bajo esa lógica y empezaron a vender en octubre.
La señal alentadora, según su visión, es que esa presión vendedora ya estaría disminuyendo. Butterfill anticipó que la venta podría terminar en abril, lo que abriría espacio para que el precio de Bitcoin vuelva a subir por encima de USD $80.000.
En ese marco, la persistencia de la demanda en ETF se ha convertido en uno de los factores más observados por el mercado. Pandl afirmó que la demanda por ETF cripto ha sido notablemente persistente, una señal que refuerza la idea de que el interés institucional no se ha evaporado pese a los sobresaltos recientes.
En suma, Bitcoin encara una coyuntura compleja, pero también una etapa de mayor inserción financiera. La guerra con Irán, la caída de octubre y los cuestionamientos tradicionales no han desaparecido. Sin embargo, la entrada de capital a ETF, el cambio regulatorio en Estados Unidos y el avance de Wall Street sugieren que, para muchos grandes inversionistas, el activo ya no es una apuesta marginal, sino una pieza que merece un lugar en cartera.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
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