Por Canuto  

La inflación mayorista en Estados Unidos volvió a sorprender al alza en febrero. El dato del PPI se ubicó por encima de lo esperado, reforzó la idea de que la Reserva Federal mantendrá las tasas sin cambios por más tiempo y provocó una nueva caída en Bitcoin y en otros activos de riesgo.

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  • El PPI de EE. UU. subió 0,7% mensual y 3,4% interanual en febrero, por encima de las previsiones del mercado.
  • El PPI subyacente avanzó 0,5% mensual y 3,9% anual, con presión visible en servicios, alimentos y energía.
  • Tras el dato, cayeron los futuros bursátiles, subieron los rendimientos del Tesoro y Bitcoin extendió su retroceso.

 


La inflación en la puerta de fábrica volvió a tensar a los mercados estadounidenses. El índice de precios al productor, conocido como PPI por sus siglas en inglés, subió más de lo previsto en febrero y reforzó la percepción de que la Reserva Federal (FED) tendrá poco margen para recortar tasas en el corto plazo.

El informe llegó horas antes de la decisión de política monetaria de la Fed. En ese contexto, el dato no solo afectó a acciones y bonos, sino también al mercado de criptomonedas, donde Bitcoin amplió su descenso tras conocerse las cifras.

Para los inversionistas de activos digitales, estos datos importan porque las tasas elevadas suelen restar liquidez y apetito por riesgo. Cuando la inflación sorprende al alza, el mercado tiende a descontar una política monetaria más restrictiva durante más tiempo.

La inflación mayorista superó claramente las expectativas

La Oficina de Estadísticas Laborales informó que el PPI avanzó 0,7% en febrero frente al mes anterior, en cifras ajustadas por estacionalidad. El consenso de economistas consultados por Dow Jones esperaba un aumento de 0,3%.

En términos interanuales, el índice general subió 3,4%, su lectura más alta desde febrero de 2025. En enero, el avance mensual había sido de 0,5%, por lo que la nueva aceleración confirmó que las presiones de precios siguen presentes en la cadena productiva.

El componente subyacente, que excluye alimentos y energía, también se ubicó por encima de lo esperado. En febrero, aumentó 0,5% mensual, frente a la previsión de 0,3%, aunque quedó por debajo del 0,8% registrado en enero.

En la comparación anual, el PPI subyacente se ubicó en 3,9%. Esa cifra también superó las expectativas de 3,7% mencionadas por CoinGape y quedó muy por encima del objetivo de inflación de 2% que persigue la Reserva Federal.

Además, al excluir alimentos, energía y servicios comerciales, el PPI avanzó igualmente 0,5% en el mes. Ese detalle sugiere que las presiones no estuvieron limitadas a un solo segmento volátil de la economía.

Servicios, alimentos y energía empujaron el repunte

Una parte importante del aumento vino del sector servicios. Ese componente subió 0,5% mensual, un dato incómodo para la Fed, dado que varios funcionarios han insistido en que la inflación de servicios es una de las áreas más difíciles de enfriar.

Dentro de ese rubro, las tarifas de gestión de carteras avanzaron 1% en febrero. A la vez, los precios de corretaje de valores, negociación, asesoría de inversiones y servicios relacionados aumentaron 4,2%.

Los bienes también presionaron al alza. En conjunto, los precios de bienes crecieron 1,1% durante el mes, con aportes significativos desde alimentos y energía.

Los precios de los alimentos subieron 2,4%, mientras que los de energía aumentaron 2,3%. Dentro de alimentos, el índice de verduras frescas y secas se disparó 48,9%, una variación que destacó con fuerza dentro del informe oficial.

El trasfondo geopolítico también añade presión. El conflicto en Medio Oriente, con ataques continuados de Estados Unidos e Israel sobre objetivos en Irán, ha impulsado los precios energéticos, con el petróleo rondando USD $100 por barril y acumulando un alza superior a 70% en lo que va de año.

Aun así, el propio contexto del informe sugiere que la guerra todavía no había quedado plenamente reflejada en las mediciones de inflación. Eso hace más relevante el hecho de que, incluso antes de ese shock adicional, los precios ya mostraban señales persistentes de aceleración.

El dato complica el margen de la Reserva Federal

El reporte de inflación mayorista se da a conocer el mismo día de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto y apenas unas horas antes. Los participantes del mercado consideraban prácticamente seguro que la Fed mantendría su tasa de referencia en un rango de 3,5% a 3,75%, nivel en el que permanece desde el último recorte de diciembre de 2025.

Más allá de la decisión puntual, el foco pasó al calendario de futuros recortes. Tras el informe, los operadores en el mercado de futuros aplazaron la expectativa del próximo recorte al menos hasta diciembre.

CoinGape añadió que la probabilidad de que no haya ningún recorte de tasas este año subió a 25% en Polymarket. También señaló que CME FedWatch mostraba una probabilidad de 99% de que la Fed dejara las tasas sin cambios en esta reunión.

El endurecimiento de las expectativas monetarias se entiende mejor al mirar otros indicadores recientes. La semana previa, el índice de precios al consumidor mostró una inflación de 2,4% en febrero, mientras que el Departamento de Comercio situó su principal medidor de inflación en 3,1% para el núcleo y 2,8% para el titular.

Con ese telón de fondo, un nuevo dato fuerte del PPI refuerza la idea de que la desinflación sigue siendo incompleta. Para la Fed, eso complica la decisión sobre cuánto tiempo mantener elevadas las tasas sin deteriorar más la actividad económica.

Mercados tradicionales y cripto reaccionan con cautela

La primera reacción del mercado fue clara. Los futuros de acciones en Estados Unidos retrocedieron luego de la publicación del informe, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron.

Ese movimiento suele reflejar una lectura simple de los inversionistas: si la inflación persiste, el banco central tendrá menos incentivos para abaratar el dinero. Tasas altas por más tiempo suelen pesar sobre los activos de crecimiento y sobre los instrumentos más especulativos.

En criptomonedas, el efecto también se hizo notar. Según CoinGape, Bitcoin extendió su caída tras la publicación del dato y descendió hacia la zona baja de USD $72.000, para luego cotizar alrededor de USD $72.400.

Ese retroceso se produjo dentro de una jornada ya débil para el sector. El mismo medio indicó que el mercado cripto acumulaba una caída superior a 2% en el día, en un entorno de nerviosismo que también estuvo influido por el ataque al campo gasífero South Pars de Irán.

Para los operadores de cripto, la secuencia es relevante. Una inflación persistente, energía cara y menos posibilidades de recortes conforman un cóctel que reduce el apetito por riesgo y puede generar salidas tácticas desde Bitcoin hacia posiciones más defensivas.

Sin embargo, el efecto final dependerá también del tono que adopte la Fed en su comunicado y en las proyecciones que acompañen la decisión. Si el banco central reconoce mayores riesgos inflacionarios, la presión sobre los mercados podría extenderse.

Por ahora, el mensaje del PPI de febrero es directo. Las presiones inflacionarias en la economía estadounidense siguen vivas, especialmente en servicios, y eso deja a la Reserva Federal y a los mercados, incluido el ecosistema cripto, frente a un panorama más difícil de lo que muchos esperaban al inicio del año.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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