Por Canuto  

Google, Nvidia y Emerald AI lanzaron una alianza que propone conectar más rápido los centros de datos de inteligencia artificial si pueden reducir su demanda eléctrica de forma verificable. La iniciativa llega mientras las empresas tecnológicas compiten por capacidad de cómputo, las redes enfrentan solicitudes masivas y los hogares temen pagar el costo de la expansión.

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  • Google, Nvidia y Emerald AI fundaron una alianza para promover centros de datos capaces de ajustar su consumo eléctrico.
  • La coalición afirma que la IA flexible podría liberar hasta 100 GW de capacidad existente y acelerar conexiones hoy demoradas entre cinco y diez años.
  • La propuesta enfrenta un creciente debate público sobre quién debe pagar las mejoras de red y el impacto de los centros de datos en las tarifas.

 


 

Google, Nvidia y la startup Emerald AI lanzaron la Alianza de Gestión de Energía para IA, conocida como AEMA, con una propuesta centrada en uno de los principales obstáculos para la expansión de la inteligencia artificial: la disponibilidad de electricidad.

El grupo quiere que los centros de datos reduzcan su consumo cuando la red atraviese momentos de tensión y, a cambio, obtengan procesos de conexión más rápidos por parte de los operadores eléctricos. La iniciativa fue anunciada el 16 de septiembre y reúne a empresas tecnológicas, energéticas y de infraestructura.

Las tres compañías son los miembros fundadores, mientras que otros 18 socios se incorporaron desde el lanzamiento. Entre ellos figuran Anthropic, Analog Devices, National Grid, AES, RWE, Constellation y NRG, además de Calibrant Energy, Camus, ClearPath, Encoord, Fluence, Generate Capital, GridUnity, PassKey, Splight, Verrus y Voltus. Frank Lacey, ejecutivo de la industria energética, asumirá como director ejecutivo de la alianza, que pretende llevar su propuesta ante reguladores, empresas de servicios públicos y operadores regionales de la red.

Una nueva condición para conectar centros de datos

AEMA sostiene que la energía se convirtió en el principal límite para construir centros de datos en Estados Unidos, por encima del capital o de la disponibilidad de chips. Según el grupo, las reglas actuales de interconexión fueron diseñadas para instalaciones con una demanda plana y constante, mientras que las cargas de inteligencia artificial pueden adaptarse si desplazan tareas, pausan procesos o recurren a baterías y generación propia. Esa diferencia, plantea la coalición, debería reflejarse en la forma en que las redes evalúan las nuevas solicitudes.

La propuesta no exige una tecnología específica, sino resultados medibles. Nvidia explicó que los centros de datos deberían ser evaluados por lo que pueden entregar a la red, incluida la rapidez con la que reducen su demanda, y no únicamente por su tamaño o consumo máximo. Los principios de AEMA incluyen establecer reglas de reducción de carga y respuesta ante emergencias antes de la conexión, estandarizar requisitos técnicos, métricas de rendimiento e intercambio de datos, y crear vías aceleradas para instalaciones con compromisos creíbles de flexibilidad.

El modelo también contempla que los costos de interconexión se distribuyan según el impacto real de cada instalación sobre la red. En lugar de tratar de la misma manera a un centro de datos que consume energía de forma rígida y a otro capaz de ajustar sus operaciones, la alianza quiere que las autoridades midan la presión efectiva que cada proyecto genera. Para los desarrolladores, el beneficio sería una conexión potencialmente más rápida; para los operadores, una carga que podría administrarse durante emergencias o picos de demanda.

Varun Sivaram, director ejecutivo de Emerald AI, dijo que la forma más eficaz de acelerar la inteligencia artificial estadounidense consiste en convertir cada centro de datos en un buen ciudadano de la red. A su juicio, los centros capaces de flexibilizar su consumo podrían conectarse antes y a mayor escala, mientras las comunidades anfitrionas obtendrían una red más confiable y cierta protección frente al aumento de las facturas. Josh Parker, director de sostenibilidad de Nvidia, defendió estándares tecnológicamente neutrales y basados en el rendimiento.

Las cifras de la flexibilidad energética

Google ya se comprometió con 1 GW de demanda eléctrica que puede reducir cuando sea necesario mediante acuerdos con empresas de servicios públicos en distintos puntos de Estados Unidos. Tyler Norris, director de innovación en mercados de energía avanzada de Google, proporcionó esa cifra, de acuerdo con Axios. El compromiso ofrece una referencia concreta sobre cómo una gran empresa tecnológica podría convertir parte de su consumo en un recurso para la estabilidad del sistema, aunque su aplicación dependerá de acuerdos, métricas y mecanismos de cumplimiento.

Sivaram afirmó en una conversación con periodistas que los centros de datos solo deberían recibir conexiones más rápidas si su capacidad de reducir la demanda resulta verificable y exigible. También describió la flexibilidad energética como un asunto técnico, una señal de que AEMA busca apartar la discusión de promesas generales y llevarla hacia pruebas operativas. En ese esquema, un operador tendría que demostrar cuánto puede disminuir su carga, con qué rapidez puede hacerlo y durante cuánto tiempo puede mantener la reducción.

En su sitio web, AEMA estima que la inteligencia artificial flexible podría desbloquear 100 GW adicionales de la red existente. La organización también señala que las nuevas instalaciones de IA enfrentan retrasos de entre cinco y diez años para conectarse, un plazo que amenaza con ralentizar inversiones incluso cuando los desarrolladores ya cuentan con financiamiento y equipos informáticos. La cifra de capacidad potencial representa una de las principales apuestas de la coalición, aunque todavía depende de que los reguladores acepten sus criterios.

El planteamiento parte de una utilización incompleta de la infraestructura existente. Sivaram escribió en Fortune que la red estadounidense funciona, en promedio, al 50% de su capacidad y citó una estimación de Brattle Group según la cual cada aumento de 10% en la utilización reduce las tarifas eléctricas aproximadamente 3,4%. AEMA y sus aliados presentan la flexibilidad como una forma de aprovechar mejor activos ya construidos, pero ese argumento no elimina la necesidad de reforzar líneas, subestaciones y fuentes de generación allí donde la demanda sí supere los límites locales.

Pruebas, inversiones y presión pública

Emerald AI y Nvidia han completado cinco demostraciones de centros de datos flexibles en distintas partes del mundo, según la información disponible de Nvidia. Más adelante este año, Nvidia, Digital Realty y Emerald AI planean poner en funcionamiento en Virginia una fábrica de inteligencia artificial flexible en energía, con un consumo cercano a 100 MW. Emerald AI recaudó USD $150 millones en agosto, una inyección de capital que llega mientras la startup intenta convertir sus demostraciones y propuestas regulatorias en infraestructura operativa.

AEMA no es completamente nueva: representa el relanzamiento de la Advanced Energy Management Alliance, un grupo fundado en 2014 para trabajar en flexibilidad de la demanda y política eléctrica. Sivaram indicó que esa organización se había vuelto, en gran medida, inactiva antes de recuperar impulso con el crecimiento de los centros de datos de IA. GridUnity, empresa dedicada a software para conexiones y planificación de redes, formará parte del consejo de AEMA, y su director ejecutivo, Brian Fitzsimons, dijo que la compañía quiere hacer ejecutables las ambiciones de la coalición.

El lanzamiento ocurre en medio de una reacción pública cada vez más visible contra el impacto energético de los centros de datos. Una encuesta de AP-NORC y el Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago encontró que 84% de los estadounidenses se preocupa por el efecto de esas instalaciones sobre los precios locales de la electricidad. El sondeo también mostró que alrededor de 79% de los demócratas y 76% de los republicanos apoya exigir a los desarrolladores que paguen por las mejoras de red que necesitan.

La presión ya se refleja en decisiones regulatorias y locales. En junio, la Comisión Federal Reguladora de Energía emitió órdenes dirigidas a acelerar la integración de grandes cargas y pidió a los operadores regionales justificar o revisar sus reglas de interconexión. Al mismo tiempo, Texas evalúa reglas para gestionar la conexión de centros de datos controlables frente a unas 474 GW de solicitudes de interconexión. Silicon Valley Power, una empresa municipal de California, lanzó un programa de conexión para cargas flexibles, aunque también hubo autoridades locales que se opusieron y una ciudad pausó a comienzos de año los nuevos centros de datos de IA.

El desafío para AEMA será demostrar que la flexibilidad funciona cuando la red realmente lo necesita y que sus beneficios llegan también a los consumidores, no únicamente a los grandes desarrolladores tecnológicos. El grupo busca que reguladores y empresas eléctricas acepten un modelo en el que la velocidad de conexión dependa de compromisos comprobables, pero la discusión seguirá incluyendo quién paga la infraestructura adicional y cómo se protege la confiabilidad del sistema. La carrera por la IA, en definitiva, tendrá que competir no solo por chips y capital, sino también por una red eléctrica capaz de sostenerla.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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