Google busca acuerdos de licenciamiento con los grandes estudios de Hollywood para entrenar y mejorar sus modelos de inteligencia artificial, pero las conversaciones chocan con demandas por derechos de autor, temores laborales y condiciones que algunos ejecutivos consideran riesgosas.
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- Ejecutivos de Google se acercaron a Disney, Universal y Warner Bros. Discovery para explorar licencias de propiedad intelectual destinada a modelos de IA.
- Los estudios quieren reducir costos y aprovechar la tecnología, aunque actores y guionistas temen el uso no autorizado de sus trabajos y semejanzas.
- Google también analiza con agencias y estudios el uso de herramientas para detectar rostros y contenido generados por IA en sus plataformas.
Google está buscando acercarse a los grandes estudios de Hollywood en un momento paradójico: varias empresas del entretenimiento han llevado a compañías de inteligencia artificial ante los tribunales, mientras la misma tecnología promete abaratar y acelerar la producción audiovisual. Ejecutivos del gigante tecnológico contactaron a representantes de Disney, Universal, Warner Bros. Discovery y otros estudios para explorar licencias de propiedad intelectual que podrían utilizarse en modelos de IA, según tres personas familiarizadas con las conversaciones.
Las discusiones todavía no han desembocado en acuerdos, en parte por la complejidad jurídica y comercial del entrenamiento de modelos, además de la sensibilidad que despierta el tema entre actores, guionistas y sindicatos. La información, publicada originalmente por Los Angeles Times, muestra que ambas industrias intentan evitar una repetición de los conflictos derivados de la piratería digital, aunque ahora el posible negocio incluye personajes, metadatos, rostros y material audiovisual protegido.
Google intenta ganar legitimidad en Hollywood
Para Google, el atractivo de Hollywood no se limita a conseguir grandes volúmenes de imágenes, guiones o videos. La compañía necesita contenido y metadatos dinámicos, organizados con el contexto que manejan los estudios, para ajustar herramientas capaces de responder a las necesidades de producciones cinematográficas y televisivas de gran escala. Una persona involucrada en las conversaciones sostuvo que ese material resulta esencial para que la tecnología pueda utilizarse de forma práctica en rodajes y, eventualmente, en la exhibición cinematográfica.
El acercamiento también refleja la presión competitiva que enfrenta Google en el mercado de la IA. La empresa busca recibir comentarios de creativos con experiencia para construir productos más útiles para el entretenimiento, mientras los estudios procuran no quedar rezagados frente a una tecnología que podría reducir costos y acortar procesos. Tom Nunan, antiguo ejecutivo de estudios y cadenas de televisión, describió la relación futura como inevitablemente interdependiente, aunque advirtió que la industria todavía intenta comprenderla sin provocar pánico.
La estrategia incluye asociaciones que pueden funcionar como una vía de rehabilitación de imagen. En junio, Google invirtió USD $75.000.000 en A24, el estudio detrás de películas como Everything Everywhere All at Once y Moonlight, dentro de una alianza para colaborar en herramientas de IA. Rob Rosenberg, exconsejero general de Showtime Networks, señaló que A24, pese a no ser el mayor estudio, puede otorgar a Google una credibilidad que todavía no posee entre los actores tradicionales de Hollywood.
La compañía con sede en Mountain View también mantiene una asociación con Primordial Soup, un proyecto del director Darren Aronofsky, y utiliza sus divisiones de computación en la nube, Google DeepMind y YouTube para relacionarse con el sector. La inversión en A24 podría, además, colocar a Google en posición de aprovechar oportunidades que quedaron disponibles después de la descontinuación de Sora, la aplicación de texto a video de OpenAI. Las experiencias de Sora en la web y la aplicación fueron descontinuadas el 26 de abril de 2026, mientras que la API tiene prevista su descontinuación para el 24 de septiembre de 2026.
El recuerdo de YouTube pesa en las negociaciones
La actual aproximación contrasta con la relación abiertamente conflictiva que Google mantuvo con Hollywood hace aproximadamente una década. En aquel periodo, usuarios subían a YouTube fragmentos de películas y programas sin autorización ni pagos, mientras los estudios acusaban a la plataforma de retirar el material infractor con demasiada lentitud. La tensión convirtió a Google en un adversario incómodo para una industria que veía cómo su contenido alimentaba el crecimiento de una plataforma digital.
El episodio más importante de aquella etapa fue la demanda de Viacom contra Google por USD $1.000.000.000 en 2007, bajo acusaciones de infracción de derechos de autor. El litigio terminó resolviéndose en 2014, cuando YouTube ya se había incorporado ampliamente a los hábitos de los consumidores y los estudios habían comenzado a utilizarlo para promocionar sus propios programas y películas.
Con el tiempo, la tecnología Content ID permitió identificar videos y entregar a los titulares de derechos la posibilidad de obtener ingresos publicitarios. Jonathan Miller, director ejecutivo de Integrated Media y antiguo ejecutivo de News Corp., afirmó que los estudios recuerdan aquel proceso como una expansión inicialmente desregulada que terminó haciendo inevitable un acuerdo con la plataforma. Ese antecedente explica por qué algunos ejecutivos observan con desconfianza la invitación de Google a participar desde el comienzo en el ecosistema de IA.
Disney conoce de primera mano esa tensión. El estudio ha demandado a empresas de IA por presunta infracción de derechos de autor, incluida una demanda presentada junto con Universal contra Midjourney, y en 2025 envió a Google una carta de cese y desista en la que lo acusó de utilizar material protegido de Disney para entrenar sus sistemas sin autorización. Al mismo tiempo, Disney había anunciado un acuerdo de licenciamiento con OpenAI que permitía usar versiones generadas por IA de personajes como Mickey Mouse en Sora, pero esa alianza terminó después de la descontinuación de la aplicación.
Personajes, rostros y derechos laborales
Una parte de las conversaciones entre Google y los estudios se concentra en el uso de herramientas de IA dentro de la producción audiovisual. Otra posibilidad consiste en licenciar personajes para productos generados artificialmente, un modelo que abriría una nueva fuente de ingresos para los dueños de franquicias y permitiría a Google compartir ingresos publicitarios derivados del contenido publicado en YouTube. Una persona familiarizada con este tipo de acuerdos estimó que una empresa de IA podría pagar, en promedio, USD $40.000.000 por personaje.
La misma fuente calculó que un acuerdo por 100 personajes podría situarse en varios miles de millones de dólares, aunque no identificó contratos concretos ni confirmó que Google haya alcanzado una operación de ese tamaño. La cifra ilustra por qué los estudios consideran atractiva la monetización de sus catálogos, pero también evidencia el valor económico de aquello que actores, guionistas y otros trabajadores temen que las empresas utilicen sin permiso o compensación adecuada.
YouTube también se ha acercado a agencias de talento y estudios para presentar una tecnología de detección de semejanza, diseñada para ayudar a los creadores a identificar contenido en el que el rostro de una persona aparece alterado o generado por IA. Las conversaciones incluyen la posibilidad de monetizar videos que los titulares de derechos o los talentos decidan mantener en la plataforma, y Justin Connolly, jefe mundial de medios y deportes de YouTube y antiguo ejecutivo de Disney, participa en esas discusiones.
Sin embargo, algunas compañías desconfían de las condiciones planteadas para participar en el sistema. Según las fuentes citadas, a ciertas empresas se les pidió renunciar al derecho de demandar a Google si utilizaban la tecnología de detección de semejanza, una exigencia que podría limitar sus opciones legales precisamente en un terreno donde la propiedad intelectual todavía carece de criterios uniformes. Esa posibilidad ayuda a explicar por qué las conversaciones avanzan con cautela y sin anuncios formales.
La presión de los sindicatos y la carrera por reducir costos
La preocupación laboral atraviesa todo el proceso. Actores y guionistas sostienen que sus trabajos han sido utilizados para entrenar modelos sin autorización ni compensación, mientras empleados de áreas como los efectos visuales temen que las nuevas herramientas sustituyan puestos o reduzcan la demanda de trabajo especializado. Los estudios, por su parte, negocian contratos con protecciones específicas para guionistas, directores y actores, pero también buscan evitar que la prudencia se convierta en una desventaja competitiva.
SAG-AFTRA mantiene una posición de vigilancia sobre cualquier nuevo acuerdo de licenciamiento. Duncan Crabtree-Ireland, director ejecutivo nacional y negociador principal del sindicato, indicó que ningún gran estudio había notificado hasta ese momento la firma de nuevos acuerdos con una empresa de IA, pese a que el convenio colectivo exige informar ese tipo de operaciones. A su juicio, las compañías avanzan lentamente porque reconocen los riesgos relacionados con actuaciones, derechos y otras creaciones.
Los movimientos de otros estudios muestran que la industria no está rechazando la IA, sino intentando definir bajo qué condiciones la incorporará. Disney nombró en julio a varias empresas, entre ellas Promise y Open Art, para su programa de aceleración, mientras Netflix compró en marzo InterPositive, una startup de tecnología cinematográfica con IA fundada por Ben Affleck, por USD $587.000.000. Esas operaciones sugieren que el debate pasó de decidir si se utilizará la tecnología a establecer quién controlará sus herramientas y beneficios.
Los representantes de Google, Warner Bros. Discovery y Disney declinaron comentar las conversaciones, mientras un portavoz de NBCUniversal dijo que la empresa no mantenía negociaciones activas con Google para licenciar su propiedad intelectual destinada a modelos de IA. La falta de acuerdos públicos no elimina el interés económico, pero confirma que Hollywood quiere preservar margen de negociación frente a una plataforma con enorme capacidad tecnológica y de distribución.
El desenlace dependerá de si Google puede ofrecer controles verificables, compensaciones claras y garantías suficientes para los titulares de derechos y los trabajadores creativos. Hollywood necesita explorar herramientas capaces de contener sus costos, pero también sabe que ceder demasiado pronto podría repetir la historia de una tecnología que creció antes de que la industria pudiera establecer reglas.
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