Por Canuto  

Goldman Sachs advierte que una escalada de ataques en Medio Oriente podría llevar el Brent por encima de USD $120, mientras los consumidores estadounidenses ya enfrentan un fuerte aumento en gasolina y diésel.
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  • El Brent se aproxima a USD $100 y acumula un fuerte avance desde los USD $72 registrados hace dos meses.
  • Los consumidores estadounidenses gastaron USD $100.000 millones adicionales en combustible desde el inicio de la guerra de Irán.
  • Las opciones del mercado reflejan una probabilidad del 25% de que el Brent continúe sobre USD $100 en marzo de 2027.


El mercado petrolero enfrenta una nueva etapa de tensión mientras los combates en Medio Oriente amenazan con prolongar el encarecimiento de la energía. Goldman Sachs advirtió que un aumento de los ataques en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo podría llevar el precio internacional del Brent por encima de USD $120 por barril, desde niveles cercanos a USD $100, con efectos directos sobre el transporte, los alimentos y la inflación.

La advertencia llega cuando los consumidores estadounidenses ya han asumido un incremento considerable en sus gastos de combustible. De acuerdo con un reporte publicado por Yahoo Finance, la combinación de interrupciones marítimas, ataques contra infraestructura energética y expectativas de un conflicto prolongado está dificultando la recuperación de los precios hacia los niveles previos a la guerra de Irán.

El crudo vuelve a presionar a los mercados

El Brent, referencia internacional para buena parte de las transacciones petroleras, llegó brevemente a USD $99,46 el martes antes de retroceder a USD $97,85. Hace aproximadamente dos meses cotizaba cerca de USD $72, por lo que el avance ha reforzado el temor de que una nueva interrupción del suministro global traslade la presión desde los mercados energéticos hacia toda la economía.

La escalada se produce en medio de nuevos episodios militares en la región. Las fuerzas militares de Estados Unidos atacaron tres tanqueros iraníes el sábado, mientras los rebeldes hutíes atacaron instalaciones petroleras saudíes, hechos que aumentaron la preocupación sobre la seguridad de las rutas marítimas y la continuidad de los envíos desde Medio Oriente.

Uno de los principales focos de incertidumbre es el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que normalmente transita una quinta parte del flujo mundial de petróleo. Durante las últimas semanas, el aumento de los combates ha reducido las esperanzas de alcanzar un acuerdo que permita reabrir plenamente ese corredor, lo que añade una prima de riesgo a las cotizaciones internacionales.

La evolución del Brent también sirve como referencia para otros activos financieros, incluidos los mercados de divisas, acciones y materias primas. Un petróleo más caro suele elevar los costos de transporte y producción, además de complicar las decisiones de los bancos centrales cuando la inflación se mantiene por encima de sus objetivos.

El golpe sobre los consumidores estadounidenses

Los consumidores de Estados Unidos gastaron USD $100.000 millones adicionales en combustible entre el inicio de la guerra de Irán, el 28 de febrero, y el 8 de septiembre, según un registro de la Universidad de Brown. La gasolina representó aproximadamente USD $55.000 millones de ese aumento, mientras que el diésel explicó los USD $45.000 millones restantes.

El diésel alcanzó un récord de USD $5,90 por galón durante el Día del Trabajo, de acuerdo con datos de AAA. El combustible tiene un peso especialmente importante porque abastece al transporte por camión, la construcción, la agricultura y los ferrocarriles, sectores que trasladan sus mayores costos a las cadenas de suministro y, finalmente, a los compradores.

El impacto no se limita al momento en que un conductor paga en la gasolinera. El transporte más costoso encarece la distribución de alimentos y otros productos minoristas, de modo que una crisis energética puede reducir el ingreso disponible de los hogares y aumentar los precios incluso para consumidores que utilizan poco sus vehículos.

Patrick De Haan, analista petrolero de GasBuddy, señaló en una publicación en redes sociales del 7 de septiembre que normalmente esta época del año trae una disminución de los precios de la gasolina. Sin embargo, afirmó que recientemente se han observado más aumentos, especialmente en el diésel, el combustible que mueve buena parte de la economía estadounidense, y advirtió que esa tendencia podría continuar.

Inflación y presión sobre la política económica

El encarecimiento de la energía llega cuando la inflación estadounidense todavía supera el objetivo anual del 2% de la Reserva Federal. Los economistas esperan que el próximo informe del Índice de Precios al Consumidor muestre un aumento interanual de 3,3% en agosto, una lectura que reflejaría la dificultad de contener los precios mientras los costos de combustible vuelven a subir.

El gobierno estadounidense también publicará el jueves su informe de agosto sobre el Índice de Precios al Productor, que mide la inflación mayorista. Los economistas esperan una aceleración hasta 5,4%, frente al 4,7% registrado en julio, lo que podría indicar que parte de la presión todavía se encuentra en las empresas antes de llegar a los consumidores.

El vínculo entre petróleo e inflación no es automático, pero una subida persistente puede ampliar el impacto sobre casi todos los sectores. Las empresas de logística, manufactura y comercio deben decidir si absorben el aumento de costos, reducen márgenes o elevan precios, mientras los hogares enfrentan una combinación menos favorable de combustible caro y bienes más costosos.

Para los mercados financieros, el problema también reside en la incertidumbre sobre la duración del choque. Una interrupción breve podría revertirse cuando se normalicen los envíos, pero un conflicto prolongado mantendría elevados los precios de la energía y obligaría a los inversionistas a revisar sus expectativas sobre inflación, tasas de interés y crecimiento.

El escenario base de Goldman Sachs

La proyección más probable de Goldman Sachs no contempla que el Brent permanezca de forma indefinida en USD $120. El escenario base del banco prevé que el crudo internacional baje a USD $85 por barril al cierre del año, mientras que el West Texas Intermediate, referencia de Estados Unidos, se ubicaría cerca de USD $80.

Aun así, esas estimaciones son USD $5 superiores a la previsión anterior de la firma. Los analistas explicaron que el ajuste al alza es moderado porque los inventarios comerciales de combustible en los países desarrollados apenas han disminuido y porque los envíos de petróleo desde Medio Oriente deberían recuperarse lentamente, incluso si continúan las interrupciones del transporte marítimo.

La administración de Donald Trump espera que el petróleo caiga por debajo de los niveles previos a la guerra una vez que termine el conflicto. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró a Fox News el domingo que el choque sobre el suministro energético llegará a su fin y sostuvo que, después de la crisis, el precio podría bajar a USD $40 o USD $50 por barril debido a la entrada de una gran cantidad de oferta.

El escenario más favorable planteado por Goldman Sachs ubica el Brent en el rango de USD $60 por barril durante 2027. Para que se cumpla, la producción petrolera del Golfo Pérsico tendría que aumentar en 1 millón de barriles diarios por encima de sus niveles previos a la guerra, una condición que depende tanto de la seguridad regional como de la capacidad de los productores para reactivar operaciones.

El mercado eleva la probabilidad de una crisis prolongada

Los analistas de Goldman Sachs consideran que los riesgos para su pronóstico siguen inclinados significativamente al alza, sobre todo en el corto plazo. Esa valoración implica que una nueva interrupción relevante, un ataque adicional contra infraestructura energética o un deterioro de las rutas marítimas podría generar un movimiento mayor del crudo que el contemplado en el escenario base.

Las opciones sobre el Brent reflejan que los operadores se preparan cada vez más para un conflicto extenso. Esos contratos implican ahora una probabilidad del 25% de que el precio permanezca por encima de USD $100 en marzo de 2027, frente a apenas 6% hace un mes, un cambio que muestra cuánto ha aumentado la percepción de riesgo.

La diferencia entre el escenario base y el escenario de USD $120 dependerá principalmente de la duración de las hostilidades y de la capacidad de mantener abiertos los corredores de exportación. Mientras los inventarios desarrollados todavía ofrecen cierto colchón, una reducción más profunda o una recuperación lenta de los envíos limitarían la protección disponible para consumidores y empresas.

Por ahora, la tensión petrolera se suma a un entorno que ya exige cautela a los inversionistas y a los responsables de la política económica. Si el crudo continúa subiendo, Estados Unidos podría enfrentar simultáneamente combustibles más caros, inflación persistente y mayores expectativas sobre las tasas, mientras el mundo observa si el conflicto permite una normalización o abre una crisis energética más profunda.


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