Por Canuto  

Goldman Sachs detecta señales de que los primeros trabajadores desplazados de empleos expuestos a la inteligencia artificial tardan más en encontrar otro puesto y enfrentan una recuperación especialmente difícil si tienen 35 años o más. El patrón recuerda, según el banco, las consecuencias duraderas de anteriores oleadas tecnológicas.

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  • Los trabajadores desplazados de ocupaciones expuestas a la IA desde 2025 tardaron cerca de un mes más en reemplearse que otros despedidos.
  • Quienes tenían 35 años o más demoraron unas cinco semanas adicionales en volver a un empleo a tiempo completo; los menores de 35, alrededor de tres.
  • Goldman compara estas señales iniciales con cuatro décadas de cambios tecnológicos, aunque otros investigadores no observan un desplazamiento generalizado en toda la economía.

 


 

Los primeros datos sobre trabajadores que perdieron empleos expuestos a la inteligencia artificial muestran una recuperación más lenta que la de otros despedidos. Un análisis de Goldman Sachs encontró que, desde 2025, este grupo tardó cerca de un mes más en encontrar trabajo y tuvo una probabilidad aproximadamente 10 puntos porcentuales mayor de seguir desempleado un año después.

El banco considera que la magnitud de esas diferencias se parece a la observada durante anteriores transformaciones tecnológicas, cuyos efectos sobre los trabajadores se prolongaron en el tiempo. Los resultados todavía son preliminares y no identifican por sí solos cada despido causado directamente por la IA, pero ponen en primer plano una pregunta económica: cuánto tarda una persona en recuperar empleo e ingresos cuando cambia la tecnología que transforma su ocupación.

Una recuperación desigual tras el despido

La edad aparece como una diferencia importante en los resultados iniciales. Entre las personas desplazadas de empleos expuestos a la IA, quienes tenían 35 años o más tardaron unas cinco semanas adicionales en regresar a un trabajo de tiempo completo, comparados con otros trabajadores despedidos; para quienes tenían menos de 35 años, la diferencia fue de alrededor de tres semanas.

La distancia entre grupos etarios también aparece en los datos más amplios de trabajadores desplazados, aunque estos no se limitan a personas que perdieron empleos expuestos a la inteligencia artificial. La encuesta del Departamento de Trabajo registró 7,4 millones de trabajadores desplazados entre 2023 y 2025, frente a 6,3 millones en el periodo de 2021 a 2023, según informó en agosto la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

Entre quienes habían permanecido al menos tres años en el empleo que perdieron, el 72,9% de las personas de 25 a 54 años trabajaba de nuevo en enero de 2026. La proporción bajaba al 57,3% entre quienes tenían de 55 a 64 años y al 38,6% entre las personas de 65 años o más, una brecha que muestra que la dificultad para reinsertarse no se limita al grupo identificado por su exposición a la IA.

Los anuncios de recortes empresariales ofrecen otro indicador del contexto, aunque no equivalen a una medición de despidos ya ejecutados ni demuestran por sí mismos que la IA haya sido la causa efectiva de cada salida. Challenger, Gray & Christmas contabilizó 120.136 despidos anunciados en Estados Unidos que los empleadores vincularon con la IA hasta septiembre, cerca del 21% de todos los recortes anunciados y la razón citada con mayor frecuencia en su informe de ese mes.

El antecedente de otras olas tecnológicas

Goldman comparó los resultados recientes con información individual que se remonta a 1979 y que permite observar las trayectorias posteriores al desplazamiento tecnológico. En esas oleadas anteriores, los ingresos reales de los trabajadores afectados crecían más lentamente que los de otros despedidos, mientras sus probabilidades de atravesar un nuevo periodo de desempleo permanecían persistentemente más altas.

Los datos generales recientes sobre salarios también apuntan a una recuperación menos favorable para algunos trabajadores con larga antigüedad. Entre quienes perdieron un empleo de tiempo completo entre 2023 y 2025 y luego encontraron otro puesto de tiempo completo, alrededor del 49% ganaba lo mismo o más que antes; en la encuesta anterior, esa proporción rondaba el 62%.

El costo histórico de un despido tecnológico no fue igual para todos. Durante los diez años posteriores a perder el empleo, los trabajadores más jóvenes, con educación universitaria y residentes en zonas urbanas acumularon pérdidas de ingresos reales aproximadamente la mitad de grandes que las de otros trabajadores desplazados por la tecnología.

La antigüedad en el puesto también influyó en la capacidad de adaptación observada en los datos históricos. Pierfrancesco Mei, economista de Goldman, señaló que quienes llevaban menos tiempo en el empleo perdido tendían a tener mejores resultados, probablemente porque sus habilidades estaban menos ligadas a una ocupación específica y podían trasladarse con mayor facilidad a otros trabajos.

Edad, oportunidades de entrada y límites de la evidencia

En los resultados recientes, los trabajadores más jóvenes desplazados por la IA no solo volvieron antes a empleos de tiempo completo, sino que también pasaron por menos trabajos temporales durante la transición. Además, fueron menos propensos a sumar un segundo empleo a su nuevo puesto de tiempo completo, lo que sugiere trayectorias de reempleo distintas según la edad.

Mei planteó que los trabajadores jóvenes podrían adaptarse con mayor flexibilidad a la disrupción de la IA, una señal que consideró alentadora ante la preocupación de que los recién graduados afronten una parte desproporcionada de las pérdidas laborales. El banco también observó que los estudiantes universitarios eligen cada vez más carreras vinculadas con ocupaciones de menor exposición a la IA y mejores perspectivas de crecimiento, aunque advirtió que todavía es pronto para evaluar plenamente las diferencias por educación y geografía.

Una investigación del Digital Economy Lab de Stanford, basada en datos de nóminas de ADP, identificó una dificultad distinta para los jóvenes: entrar al mercado laboral. En agosto, sus investigadores estimaron que el empleo de trabajadores de 22 a 25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA estaba cerca de un 19% por debajo del nivel que habría alcanzado si hubiera seguido el ritmo de sus pares en empleos menos expuestos.

Erik Brynjolfsson, Bharat Chandar y Ruyu Chen escribieron que no observaban una brecha comparable entre trabajadores con experiencia y que el ajuste parecía producirse principalmente por una reducción de la contratación de jóvenes, no por un aumento de las separaciones. Ese hallazgo no contradice necesariamente el análisis de Goldman: el estudio de Stanford examina quién consigue entrar a ciertos empleos, mientras que Goldman analiza a personas que ya tenían un puesto que perder.

La identificación de trabajadores desplazados por IA tiene límites porque la encuesta utilizada por Goldman no pregunta si la tecnología provocó la pérdida del empleo. El banco analizó a más de 15.000 trabajadores desplazados entre 2016 y 2025 y construyó una puntuación que combina la exposición de la ocupación a la IA, la adopción de esta tecnología en la industria y la eliminación del puesto; clasificó al 30% superior como probablemente desplazado por la IA.

Goldman no encontró una brecha significativa entre los grupos antes de 2023, año en que comenzó a aumentar la adopción de la IA, pero esa asociación temporal no prueba que la tecnología explique por sí sola cada diferencia posterior. Además, investigadores de Stanford dijeron que no observan desplazamiento laboral generalizado en toda la economía, y el Yale Budget Lab encontró que sus indicadores de exposición, automatización y aumento de capacidades no muestran señales de relacionarse con cambios en empleo o desempleo.

La evidencia histórica también indica que algunos trabajadores desplazados terminan en puestos más rutinarios y menos complejos, posiblemente porque el cambio tecnológico reduce el valor de habilidades específicas del empleo anterior. En los datos recientes de Goldman, las personas desplazadas por IA abandonan con mayor frecuencia su antigua ocupación y su industria, pero quienes vuelven a trabajar, especialmente los mayores, suelen pasar a puestos con una exposición a la IA similar o incluso superior.

Por ahora, el análisis dibuja una advertencia sobre la duración y la distribución del ajuste, no una conclusión definitiva sobre el impacto total de la IA en el empleo. Si el patrón se confirma con nuevas observaciones, la velocidad para encontrar otro puesto y la posibilidad de conservar el salario anterior serán tan relevantes como la cantidad de empleos que las empresas anuncien eliminar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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