Gemini reavivó su enfrentamiento con la gran banca estadounidense al calificar de “dinosaurios” a instituciones como JPMorgan, Bank of America, Vanguard y Wells Fargo, en un nuevo episodio de la disputa entre empresas cripto y Wall Street por el acceso a servicios financieros y datos bancarios.
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- Gemini aprovechó el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio en Corea del Sur para burlarse de grandes bancos de Wall Street.
- El exchange mantiene una disputa abierta con JPMorgan desde 2025 por comisiones ligadas al acceso a datos de cuentas bancarias.
- Otros líderes del sector, como Jack Mallers y Eric Trump, también han acusado a JPMorgan de excluir a actores vinculados con criptomonedas.
🚨 Gemini ataca a JPMorgan y califica a los bancos de Wall Street como "dinosaurios"
La disputa entre Gemini y JPMorgan se intensifica.
Gemini critica el acceso limitado a servicios financieros y datos bancarios.
Llaman a instituciones como Bank of America y Wells Fargo… pic.twitter.com/OuiA1VOevo
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 22, 2026
La plataforma de intercambio de criptomonedas Gemini volvió a elevar el tono contra la banca tradicional en Estados Unidos. La empresa, fundada por los gemelos Winklevoss y conocida como Gemini Space Station, aprovechó una noticia científica surgida en Corea del Sur para lanzar una crítica pública contra varias instituciones financieras históricas de Wall Street.
El intercambio hizo referencia al descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, llamada “Doolysaurus huhmini”, para burlarse de entidades como Bank of America, JPMorgan Chase, The Vanguard Group y Wells Fargo, a las que describió como “dinosaurios” que todavía “andan por ahí”. El gesto encaja con una narrativa habitual dentro del sector cripto, que desde hace años sostiene que el sistema financiero tradicional enfrenta crecientes presiones frente al avance de las finanzas digitales y descentralizadas.
Más allá de la ironía, el comentario vuelve a exponer una tensión de fondo entre el ecosistema cripto y la banca. Aunque las finanzas descentralizadas, o DeFi, han crecido con fuerza en los últimos años, su relación con las finanzas tradicionales, conocidas como TradFi, sigue marcada por disputas sobre regulación, acceso bancario y control de la infraestructura financiera.
En el caso de Gemini, esa tensión tiene un protagonista central: JPMorgan. La firma y el mayor banco del mundo por capitalización de mercado arrastran un enfrentamiento que se hizo público con fuerza durante 2025 y que desde entonces ha sido citado como ejemplo de las fricciones entre ambos sectores.
La disputa de Gemini con JPMorgan
Según el reporte original publicado por TheStreet, en julio del año pasado Gemini acusó a JPMorgan de intentar “matar a las empresas fintech y cripto”. El punto de conflicto giró en torno a la intención del banco de cobrar comisiones a las compañías de criptomonedas para acceder a la información de las cuentas bancarias de sus propios clientes.
Still a few dinosaurs roaming around https://t.co/JDiRB7Hf9p pic.twitter.com/CSuMEhF17h
— Gemini (@Gemini) March 20, 2026
La controversia escaló cuando JPMorgan decidió no reincorporar a Gemini. Entonces, Tyler Winklevoss, cofundador del exchange, sostuvo que esa medida no era un hecho aislado, sino parte de un esfuerzo más amplio por parte de instituciones de Wall Street para limitar el acceso de la industria cripto al sistema financiero tradicional.
Winklevoss enmarcó la situación dentro de lo que llamó “Operation ChokePoint 2.0”, una supuesta campaña coordinada desde el sector bancario para excluir a industrias específicas del sistema mediante el retiro de servicios esenciales. En esa narrativa, las empresas cripto figuran entre los principales objetivos de ese presunto cerco.
La idea de un “debanking” o bloqueo bancario ha ganado espacio en el debate público del sector digital, sobre todo en Estados Unidos. El término suele usarse para describir el cierre o la negativa de servicios financieros a personas o empresas que operan en sectores políticamente sensibles, regulatoriamente complejos o considerados de mayor riesgo por las instituciones financieras.
Cuando fue consultado entonces, JPMorgan no comentó de forma específica sobre Gemini. Sin embargo, el banco afirmó que sí presta servicios bancarios a muchas compañías de criptomonedas y que en ese momento estaba incorporando nuevos clientes del sector.
La entidad también rechazó la acusación de estar bloqueando a empresas cripto. En cambio, señaló que el problema real estaba relacionado con la recolección descontrolada de datos por parte de agregadores, un asunto que en los últimos años se ha vuelto sensible por el valor comercial y regulatorio de la información financiera de los usuarios.
Ese punto es clave para entender la disputa. Para muchas plataformas tecnológicas, incluidas firmas del entorno fintech y cripto, el acceso fluido a datos bancarios es indispensable para ofrecer productos, integrar pagos y verificar actividad de clientes. Para los bancos, en cambio, ese acceso plantea riesgos de privacidad, seguridad y cumplimiento normativo.
Un conflicto que va más allá de Gemini
La tensión no se limita al caso de los Winklevoss. JPMorgan también ha sido señalado por otros referentes del mundo cripto por presuntamente cerrar o restringir servicios bancarios a actores vinculados con activos digitales.
Jack Mallers, fundador de Strike, la aplicación de pagos basada en Bitcoin Lightning, aseguró el año pasado que JPMorgan le retiró el acceso bancario. La denuncia reforzó la percepción entre muchos participantes del ecosistema de que las grandes entidades financieras mantienen una postura ambigua frente a las criptomonedas.
Por su parte, Eric Trump, hijo del presidente Donald Trump y reconocido defensor de Bitcoin, ha acusado repetidamente a JPMorgan de haber quitado servicios bancarios a su familia. A comienzos de este año, Trump presentó una demanda por USD $5.000 millones contra la entidad, alegando que el cierre de sus cuentas se produjo por motivos políticos.
JPMorgan respondió a esas acusaciones señalando que cierra cuentas bancarias por riesgos legales o regulatorios, no por motivos políticos o religiosos. Esa postura refleja una línea de defensa común entre bancos de gran escala, que suelen argumentar que sus decisiones obedecen a marcos de cumplimiento, controles internos y obligaciones frente a supervisores.
En este escenario, la confrontación pública también tiene un peso simbólico. Para muchas firmas cripto, denunciar un trato discriminatorio ayuda a movilizar apoyo dentro de una comunidad que ve a la banca tradicional como una estructura cerrada, concentrada y hostil a la innovación. Para los bancos, en cambio, el énfasis sigue estando en gestionar riesgo dentro de un entorno legal todavía cambiante.
La paradoja de JPMorgan frente a las criptomonedas
Uno de los elementos más llamativos de esta historia es que la postura crítica de JPMorgan hacia el sector no ha impedido que el banco explore negocios vinculados con activos digitales. Jamie Dimon, CEO de la entidad, se ha mantenido como uno de los ejecutivos bancarios más escépticos frente a las criptomonedas.
Aun así, reportes recientes han indicado que JPMorgan planea lanzar servicios de trading de criptomonedas orientados a clientes institucionales. Esa aparente contradicción ilustra una dinámica frecuente en las finanzas globales: incluso actores que cuestionan públicamente una tecnología pueden terminar participando en ella cuando detectan demanda, rentabilidad o presión competitiva.
Para el público menos familiarizado con este debate, esa dualidad no es extraña. Muchos bancos tradicionales han criticado la volatilidad, el uso especulativo o los riesgos de cumplimiento asociados a los criptoactivos, pero al mismo tiempo han invertido en infraestructura blockchain, custodia digital o productos para inversionistas profesionales.
En el fondo, lo que está en juego no es solo una pelea entre empresas. También se discute quién controla las vías de acceso al dinero, a los datos financieros y a la intermediación. Las plataformas cripto prometen reducir la dependencia de actores centrales, mientras la banca defiende su papel como filtro regulado dentro del sistema económico.
El nuevo ataque verbal de Gemini contra los “dinosaurios” de Wall Street no modifica por sí solo esa relación. Pero sí confirma que el choque entre ambos mundos está lejos de resolverse y que seguirá expresándose tanto en declaraciones públicas como en disputas legales, comerciales y regulatorias.
Por ahora, el intercambio entre sarcasmos, acusaciones y desmentidos deja una señal clara: la convivencia entre cripto y banca tradicional continúa siendo tensa, incluso cuando ambas partes avanzan, cada una a su manera, hacia un mismo terreno financiero cada vez más digitalizado.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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