Por Canuto  

Un tribunal federal de San Francisco condenó a Linwei Ding, exingeniero de Google, por robar información confidencial sobre la infraestructura de inteligencia artificial de la compañía y transferirla mientras desarrollaba vínculos con empresas tecnológicas en China.

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  • Linwei Ding recibió una pena de 12 meses menos un día de prisión y dos años de libertad supervisada.
  • El juez Vince Chhabria ordenó pagar más de USD $198.000 en restitución a Google y una multa de USD $2.500.
  • La condena por espionaje económico fue anulada por falta de pruebas sobre una intención de beneficiar al Gobierno chino, aunque Ding planea apelar.

 


 

Linwei Ding, un exingeniero de software de Google, fue condenado en Estados Unidos a 12 meses menos un día de prisión por robar secretos comerciales relacionados con la infraestructura de inteligencia artificial (IA) de la compañía.

El juez federal Vince Chhabria también impuso dos años de libertad supervisada, ordenó el pago de más de USD $198.000 en restitución a Google y estableció una multa de USD $2.500.

La sentencia llegó después de que un jurado de San Francisco lo declarara culpable de 14 cargos relacionados con el robo de secretos comerciales y el espionaje económico, tras un juicio de dos semanas celebrado en enero. Chhabria rechazó además la solicitud de suspender la pena mientras avanza una apelación y ordenó que Ding se entregue a las autoridades dentro de 90 días.

Una pena mayor que la recomendada

La oficina de libertad condicional había recomendado una pena de hasta seis meses, pero el juez concluyó que ese rango no reflejaba adecuadamente la gravedad de la conducta. Durante la audiencia, Chhabria describió el caso como un esfuerzo sistemático y descarado para apropiarse de propiedad de Google y obtener un beneficio económico con ella.

Grant Fondo, abogado de Ding y miembro del despacho Goodwin Procter, pidió tres meses de arresto domiciliario. El defensor destacó que su cliente no tenía antecedentes penales y sostuvo que no existía un riesgo significativo de que volviera a cometer el mismo delito, especialmente por las consecuencias que el proceso había provocado en su familia.

La fiscalía federal había solicitado una condena de 70 meses de prisión, al considerar la complejidad de las acciones, los intentos de ocultarlas y la necesidad de disuadir a otros empleados con acceso a información estratégica. El fiscal federal asistente Casey Boom dijo que el tribunal debía considerar el mensaje para futuros casos de robo interno de secretos comerciales en Silicon Valley.

Según Boom, la conducta no fue un arrebato momentáneo, sino un delito calculado que podía afectar tanto a las empresas tecnológicas como a la confianza depositada en sus empleados. Chhabria coincidió con esa evaluación y señaló que le resultaba muy difícil aceptar una pena no privativa de libertad para un crimen de esas características.

Los documentos sobre la infraestructura de IA

Google contrató a Ding en 2019 como ingeniero de software para colaborar en el desarrollo de sus centros de datos de supercomputación. Ese trabajo le permitió acceder a información sobre la infraestructura de hardware y software utilizada para entrenar grandes modelos de inteligencia artificial, incluidos sistemas basados en unidades de procesamiento tensorial, conocidas como TPU, y unidades de procesamiento gráfico, o GPU.

Los fiscales afirmaron que Ding transfirió y descargó 1.255 documentos internos de Google entre la primavera de 2022 y 2023, un conjunto que representaba aproximadamente 14.000 páginas. El material incluía detalles sobre el funcionamiento de los chips, el software que permite su comunicación y las herramientas que coordinan miles de procesadores dentro de una supercomputadora.

Entre los archivos también figuraban datos sobre el SmartNIC diseñado por Google, un componente de red utilizado en sus supercomputadoras de IA y en productos de computación en la nube. La fiscalía sostuvo que parte de esa información podía ayudar a Google a competir en el mercado de servicios en la nube y a reducir su dependencia de chips fabricados por Nvidia.

La importancia de los documentos radica en que una arquitectura de supercomputación requiere años de investigación, grandes inversiones y conocimientos especializados para integrar hardware, redes y software. En ese contexto, los fiscales argumentaron que la información podía permitir a un receptor avanzar más rápidamente en el diseño de una plataforma de IA, al evitar etapas costosas del proceso de desarrollo.

Transferencias, empresas y vínculos con China

De acuerdo con la acusación, Ding comenzó a transferir material confidencial desde la red de Google hacia una cuenta personal de Google Cloud el 21 de mayo de 2022. El proceso continuó hasta el 2 de mayo de 2023 y, según documentos judiciales, en diciembre de ese año descargó los archivos en su computadora personal, menos de dos semanas antes de abandonar la compañía.

La fiscalía también presentó pruebas sobre los vínculos de Ding con dos iniciativas tecnológicas en China mientras todavía trabajaba para Google. Una empresa emergente llamada Rongshu le ofreció un puesto de director de tecnología, y Ding visitó sus instalaciones a finales de 2022 y participó en reuniones con inversores desde aproximadamente diciembre.

En 2023, el exingeniero fundó Zhisuan, una compañía tecnológica con sede en China que buscaba entrenar grandes modelos de IA. La acusación citó un documento distribuido por Ding en noviembre de 2023, donde se afirmaba que la empresa tenía experiencia con la plataforma de Google equipada con 10.000 tarjetas y que solo necesitaba replicarla, mejorarla y adaptarla a las condiciones de China.

Los fiscales dijeron que Ding nunca informó a Google sobre sus vínculos con Rongshu o Zhisuan y que también solicitó un programa del Gobierno chino destinado a atraer talento tecnológico. Además, alegaron que, mientras estaba en China presentando el proyecto de Zhisuan, coordinó con un pasante el uso repetido de su tarjeta de identificación de Google para aparentar que trabajaba desde su oficina.

El alcance de la condena y la apelación

Un jurado declaró culpable a Ding después de un juicio de dos semanas por cargos de robo de secretos comerciales y espionaje económico. Posteriormente, el juez anuló la condena por espionaje económico al concluir que no existían pruebas suficientes para demostrar que Ding pretendía beneficiar al Gobierno chino cuando subió los documentos confidenciales.

La decisión no eliminó la conclusión de que un jurado racional podía determinar, más allá de toda duda razonable, que Ding tomó información protegida para beneficio propio y de la empresa que estaba formando en China. Esa distinción resulta central en el caso, porque el robo de secretos comerciales y el espionaje económico exigen demostrar intenciones diferentes bajo la legislación estadounidense.

La defensa presentó mociones para solicitar un nuevo juicio, declarar un juicio nulo y ordenar la absolución, pero Chhabria mantuvo la responsabilidad penal por el robo de secretos comerciales. Fondo indicó que Ding apelará la sentencia y las decisiones relacionadas con el proceso, una estrategia que podría prolongar el litigio y revisar nuevamente el alcance de las pruebas.

El juez advirtió que la apelación también podría abrir la puerta a que un tribunal superior revoque la anulación de los cargos de espionaje económico. Si eso ocurriera, Chhabria tendría que dictar una nueva sentencia, lo que dejaría abierta la posibilidad de consecuencias penales adicionales para el exingeniero.

Una advertencia para la industria de IA

Ding llegó a Estados Unidos en 2010 para cursar una maestría y posteriormente trabajó en varias empresas tecnológicas de Silicon Valley antes de incorporarse a Google. En 2021 obtuvo la residencia permanente legal, y su trayectoria le permitió ocupar un puesto desde el que podía consultar información altamente sensible sobre centros de datos y sistemas de entrenamiento de modelos.

Antes de recibir la pena, Ding agradeció al tribunal el trato respetuoso y pidió disculpas a su familia y a las personas involucradas en el caso. También expresó temor y tristeza por la separación de su hijo, mientras su abogado insistía en que las consecuencias personales y familiares ya habían sido severas.

El caso se desarrolla en un momento de competencia tecnológica y geopolítica entre Estados Unidos y China, con restricciones estadounidenses al acceso de empresas chinas a las GPU más avanzadas para entrenar modelos de IA. Al mismo tiempo, compañías chinas buscan desarrollar chips nacionales y reducir su exposición a proveedores extranjeros, lo que aumenta el valor estratégico de los conocimientos sobre centros de datos.

La sentencia subraya una tensión creciente para las empresas de inteligencia artificial: deben proteger activos que combinan código, diseños de chips, redes y procesos de operación, sin impedir que sus empleados trabajen con normalidad. Para Silicon Valley, el mensaje del tribunal es directo: el acceso interno a tecnología crítica no convierte el robo de secretos comerciales en una infracción menor.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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