Un análisis de Goldman Sachs sugiere que la inteligencia artificial ya está alterando las decisiones universitarias en Estados Unidos: menos estudiantes eligen informática y programación, mientras salud e ingeniería ganan atractivo por ofrecer mejor crecimiento laboral y menor riesgo de desplazamiento.
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- Goldman Sachs reportó que la matrícula en ciencias de la computación y programación cayó más de un 10% en el ciclo 2025-2026.
- Las carreras vinculadas a ocupaciones con bajo riesgo de desplazamiento por IA y fuerte crecimiento laboral reciente crecieron cerca de un 3%, especialmente salud e ingeniería.
- Medios universitarios en Arizona State y Washington University in St. Louis detectaron caídas de entre 14% y 19% en áreas de computación y software.
🚨 Estudiantes dejan informática por salud y ingeniería ante auge de la IA 🚨
Un informe de Goldman Sachs revela una caída del 10% en matrícula de ciencias de la computación.
El interés se desplaza hacia áreas con mejor crecimiento y menor riesgo de reemplazo laboral.
Salud… pic.twitter.com/zMRbvAE1Ph
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 18, 2026
La inteligencia artificial no solo está reconfigurando empresas, salarios y procesos de contratación. También empieza a cambiar, de forma visible, las decisiones que toman los estudiantes universitarios al elegir carrera.
Un análisis de Goldman Sachs concluyó que una parte creciente del alumnado en Estados Unidos está abandonando trayectorias ligadas a la programación y la informática para moverse hacia áreas con mejor perspectiva de empleo, en especial salud e ingeniería.
El giro resulta llamativo porque ciencias de la computación fue durante años una de las apuestas más atractivas para jóvenes que buscaban estabilidad, altos salarios y acceso al sector tecnológico. Ahora, la expansión de sistemas de IA y el deterioro del mercado laboral para desarrolladores junior parecen estar alterando esa ecuación.
Según el reporte citado por Yahoo Finance, la matrícula aumentó cerca de un 3% en promedio en carreras vinculadas a ocupaciones con bajo riesgo de desplazamiento por IA y con sólido crecimiento reciente del empleo. El mayor impulso se observó en salud e ingeniería.
En sentido contrario, la matrícula en ciencias de la computación y programación cayó más de un 10% en el año académico 2025-2026 frente al período anterior. El dato refuerza la idea de que la señal del mercado laboral ya está influyendo en la elección de especialidades.
Un cambio acelerado por la presión del mercado laboral
El economista de Goldman Sachs, Pierfrancesco Mei, explicó que estos movimientos son consistentes con investigaciones académicas previas. Esos estudios muestran que la elección de carrera responde a cambios en la demanda de trabajo y a la evolución reciente de empleo y salarios.
Mei añadió que esa reacción parece estar ocurriendo con mayor rapidez en la era de la IA. En otras palabras, los estudiantes no solo observan tendencias de largo plazo, sino que ajustan sus decisiones con mayor velocidad cuando perciben riesgos concretos de automatización.
El trasfondo es un mercado difícil para los perfiles más jóvenes del sector software. El análisis indicó que el empleo entre los desarrolladores de software jóvenes está cayendo rápidamente.
Al mismo tiempo, la tasa de desempleo de los graduados recientes sigue bastante por encima de los niveles previos a la pandemia. Esa combinación reduce el atractivo de carreras que hasta hace poco parecían ofrecer una ruta casi directa hacia empleos de alta remuneración.
Para lectores del ecosistema tecnológico y cripto, este dato importa más de lo que parece. Una menor confianza en las carreras de software podría afectar, con el tiempo, la oferta de talento para sectores como blockchain, inteligencia artificial aplicada, ciberseguridad y desarrollo de infraestructura digital.
Salud y educación aparecen como refugios más estables
El estudio usó datos de la Encuesta de la Comunidad Americana para estimar en qué ocupaciones terminan trabajando los graduados recientes de más de 180 carreras. Ese ejercicio permitió comparar qué especialidades conducen con mayor frecuencia a empleos más expuestos o menos expuestos al avance de la IA.
Dentro de esa comparación, los graduados en ciencias de la computación y estadísticas aparecen desplazándose hacia trabajos considerados expuestos a la inteligencia artificial. En contraste, quienes egresan de salud y educación llegan a puestos vistos como más protegidos frente al reemplazo tecnológico.
Entre los ejemplos concretos mencionados figuran enfermería y trabajo farmacéutico. Son ocupaciones que combinan formación especializada, interacción humana, responsabilidad regulatoria y demanda estructural, factores que hoy reducen el riesgo de sustitución por herramientas automatizadas.
La salud, además, explicó buena parte del crecimiento del empleo del año pasado. Ese punto es clave porque los estudiantes suelen responder no solo a salarios potenciales, sino también a la percepción de estabilidad, contratación continua y claridad sobre la salida laboral.
El resultado es una reasignación de expectativas. Donde antes la informática concentraba la narrativa del futuro, ahora compite con sectores que ofrecen crecimiento menos glamoroso, pero más predecible en medio de la incertidumbre creada por la automatización.
Las universidades ya registran señales concretas
La lectura de Goldman Sachs coincide con lo que algunos medios universitarios ya habían detectado en campus específicos. Eso sugiere que el fenómeno no solo vive en grandes bases de datos, sino también en la experiencia cotidiana de las instituciones.
The State Press, en Arizona State University, observó que la matrícula en grados de ciencias de la computación a nivel de licenciatura cayó cerca de un 14% entre el otoño de 2024 y el otoño de 2025. En el mismo período, ingeniería de software descendió más de un 19%.
Por su parte, Student Life, de Washington University in St. Louis, reportó que la proporción de estudiantes que se especializan en ciencias de la computación cayó un 16% en los últimos dos años. Aunque son casos puntuales, refuerzan la dirección general descrita por el análisis.
Este tipo de ajustes suele tomar tiempo en aparecer en las estadísticas nacionales. Sin embargo, cuando varias universidades empiezan a mostrar descensos al mismo tiempo, la señal gana peso y deja de parecer una simple anomalía local.
También conviene notar que estos cambios no implican el fin de la informática como disciplina. Lo que muestran es una corrección en la percepción de riesgo y retorno entre quienes evalúan su primera gran inversión profesional: la carrera universitaria.
Qué significa este giro en la era de la IA
La noticia no debe leerse como una sentencia definitiva contra el sector tecnológico. El desarrollo de software, la ciencia de datos y la infraestructura de IA seguirán siendo áreas centrales para la economía digital, pero probablemente con requisitos distintos y una competencia más dura en los niveles de entrada.
Eso puede empujar a muchos estudiantes a preguntarse si vale la pena asumir un mayor riesgo inicial cuando existen campos con demanda más clara. Salud aparece como beneficiaria directa de ese cálculo, sobre todo porque combina crecimiento laboral reciente con menor exposición al desplazamiento por IA.
La ingeniería también figura entre las áreas favorecidas por el cambio. Aunque no se presenta como inmune a la automatización, sí parece estar mejor posicionada que programación pura en este momento del ciclo laboral.
Para universidades, empresas y formuladores de política educativa, el mensaje es incómodo pero útil. Si el mercado percibe que ciertos empleos junior tecnológicos son cada vez más vulnerables, entonces la formación académica deberá adaptarse para enfatizar habilidades menos automatizables y más complementarias con la IA.
En última instancia, el análisis retrata una transición más amplia: la inteligencia artificial no solo transforma tareas dentro del trabajo. También redefine, desde antes de la graduación, qué profesiones parecen prometer futuro y cuáles empiezan a verse como apuestas más inciertas.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
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