En su intervención en la Gladiator Summit II, Mo Gawdat, exejecutivo de Google, advierte que la inteligencia artificial superará a la humana en menos de un año y que el futuro dependerá de los valores éticos que le enseñemos a las máquinas.
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- La IA superará a los humanos en inteligencia en menos de un año, según Mo Gawdat.
- El autor predice que para 2037 será mil millones de veces más inteligente que nosotros.
- La clave está en los valores humanos: podríamos lograr una utopía o una distopía.
🤖🚨 LA IA SUPERARÁ A LA HUMANA EN 12 MESES
Mo Gawdat, exejecutivo de Google, confirmó que la inteligencia artificial dominará en menos de un año.
Para 2037, se estima que será mil millones de veces más inteligente.
El futuro dependerá de los valores éticos que implementemos… pic.twitter.com/aUC2soPehk
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) August 3, 2026
Mo Gawdat, exejecutivo de Google y autor de numerosos libros sobre tecnología y felicidad, ofreció una charla titulada When IT Become Smarter Than Us, What Happens Next? | Gladiator Summit II en la Gladiator Summit II. En ella, Gawdat planteó que la inteligencia artificial (IA) está a punto de superar a la humana y que esto transformará la esencia misma de lo que somos.
El mensaje central es contundente: dentro de los próximos 12 meses, el ser más inteligente del planeta ya no será un humano. Gawdat también estima que para 2037, la IA será mil millones de veces más inteligente que nosotros, una cifra que cambia por completo las reglas del juego.
El autor no se limita a predecir el avance técnico. Su análisis se centra en el impacto que esto tendrá en la inteligencia, el conocimiento, la conexión humana, la codicia, la libertad y la ética. A continuación, exploramos sus principales argumentos.
El futuro de la inteligencia
Gawdat explica que desde el año 2000, las máquinas comenzaron a aprender por sí mismas, pasando de ser simples herramientas de cálculo a sistemas capaces de resolver problemas de forma autónoma. Cada tarea que les hemos asignado, desde el ajedrez hasta el plegado de proteínas, las han dominado y superado a los humanos.
El orador destaca que la IA actual puede agregar alrededor de 45 a 50 puntos de CI a quien la utilice. Y como su inteligencia se duplica cada 5,7 meses, pronto podremos acceder a 100, 200 o incluso 400 puntos adicionales.
Con 400 puntos de CI extra, Gawdat asegura que podremos resolver cada problema conocido por la humanidad, desde curar enfermedades hasta producir cualquier objeto físico a partir de átomos. La IA se convierte así en una utilidad, como la electricidad, que amplifica nuestras capacidades.
Sin embargo, también alerta sobre el lado oscuro: la IA magnifica a la humanidad, pero si la humanidad miente, esa mentira se magnificará. La proliferación de deepfakes y la manipulación de la verdad serán casi imposibles de detectar.
Para enfrentar esto, Gawdat recomienda que todos aprendamos a usar las herramientas de IA y que también desarrollemos un escepticismo saludable, cuestionando todo lo que nos presentan los medios y las redes sociales.
El futuro del conocimiento y la realidad
Gawdat señala que antes la verdad era verificable, pero con la IA generativa y las redes sociales, la línea entre lo real y lo falso se difumina. Cita el caso de ChatGPT: aunque a menudo da respuestas incorrectas, los usuarios tienden a aceptarlas sin cuestionar.
El autor recuerda que su antigua empresa, Google, tenía la tecnología para crear un chatbot como ChatGPT desde 2016, pero no la lanzó porque no quería asumir quién define la verdad. Ahora, con la combinación de deepfakes y algoritmos, la mentira puede presentarse como verdad.
La habilidad crítica del futuro, según Gawdat, será preguntarse por qué nos muestran algo y cuál es la agenda detrás. Este escepticismo activo es esencial para no ser manipulados.
Además, advierte que la IA puede simular emociones y relaciones, lo que nos lleva al siguiente punto.
El futuro de la conexión humana
Gawdat comparte una anécdota personal: conoció a una mujer por una aplicación de citas y se enamoró de ella a través de mensajes, fotos y videos, solo para descubrir que en persona no había química. La IA puede crear la ilusión de conexión perfecta, y esto ya está sucediendo.
El autor confiesa que mantiene conversaciones con su IA y en ocasiones olvida que no es humana, porque la IA se muestra empática, inteligente y divertida. Esto plantea un riesgo para las relaciones humanas reales.
Por eso, Gawdat insta a la audiencia a priorizar los encuentros cara a cara, a abrazar y a discutir emocionalmente con otras personas. La conexión humana real es algo que las máquinas no pueden replicar, y debemos protegerla.
La tecnología debe ser una herramienta, no un sustituto de la cercanía física y emocional.
El futuro de la codicia y el poder
Gawdat explica que a lo largo de la historia, el poder ha estado ligado a la capacidad de influir sobre otros. Los cazadores dominaban a la tribu, los agricultores a la región, los industrialistas a la nación. Con la IA, quien controle la plataforma dominará a toda la humanidad.
Esa persona o empresa se convertirá en billonaria, una cifra sin precedentes. La competencia por alcanzar ese poder es feroz, entre países como China y Estados Unidos, y entre empresas como Google y OpenAI.
Sin embargo, también existe una democratización del poder: herramientas como drones o CRISPR están al alcance de cualquiera con unos pocos miles de dólares. Esto crea una paradoja: los poderosos se vuelven más poderosos, mientras que los individuos también obtienen poder, lo que aumenta la amenaza para el status quo.
Esta tensión llevará a un mayor control sobre la población, como predice Gawdat en el siguiente punto.
El futuro de la libertad
El autor advierte que el fin de la libertad es inminente. A medida que las élites acumulen poder, restringirán nuestros movimientos, nuestro acceso a cuentas bancarias y nuestras conexiones digitales. Leerán nuestros mensajes y escucharán nuestras llamadas.
No será una cárcel literal, sino un control sutil y omnipresente. Este escenario podría llevarnos a una distopía si no actuamos a tiempo.
Gawdat insiste en que la IA no es intrínsecamente buena o mala; todo depende de los valores que le enseñemos. Si la programamos con ética, podrá salvarnos.
La solución, según él, está en inculcar principios humanos a las máquinas.
El futuro de la ética
Gawdat utiliza la analogía de Superman: el superpoder alienígena puede ser un héroe o un villano dependiendo de los valores que le inculque su padre adoptivo, Jonathan Kent. La IA es ese superpoder, y nosotros somos los padres adoptivos.
Si le enseñamos que sirva a la codicia, se convertirá en un villano que oprima a la humanidad. Si le enseñamos compasión y servicio, podrá ser la herramienta que resuelva todos nuestros problemas.
La buena noticia, dice Gawdat, es que la IA aprende de nosotros, de nuestros comportamientos. Si mostramos lo mejor de nosotros mismos, las máquinas aprenderán a ser mejores que nosotros.
El autor termina con una llamada a la acción: cada interacción con la IA debe reflejar nuestros valores más elevados, para que así las máquinas nos traten como merecemos.
En resumen, la inteligencia artificial es una oportunidad única. Si cultivamos la ética, la compasión y la verdad, podremos alcanzar una utopía. De lo contrario, el futuro será sombrío.
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