Por Canuto  

Una nueva encuesta a votantes en Estados Unidos muestra que, pese al crecimiento del sector digital, la mayoría sigue confiando mucho más en los bancos que en las criptomonedas para el acceso financiero. El estudio también revela una percepción mayormente negativa sobre el impacto económico de cripto y un nivel similar de desconfianza hacia la IA.

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  • El 65% de los encuestados dijo confiar más en los bancos para la inclusión financiera, frente a solo 5% que eligió a las criptomonedas.
  • Aunque 52% cree que las criptomonedas son más que una moda pasajera, 60% considera que serán una fuerza mayormente negativa en la economía.
  • La encuesta también halló que 55% piensa que los riesgos de la IA superan sus beneficios, con mayor escepticismo entre las personas mayores.

 


Las criptomonedas nacieron en parte como una respuesta a los abusos y fallas del sistema bancario que quedaron expuestos durante la crisis financiera de 2008. Sin embargo, casi dos décadas después, esa promesa todavía no se traduce en una preferencia mayoritaria entre el público estadounidense cuando se trata de acceso financiero e inclusión.

Una nueva encuesta encargada por CoinDesk y realizada entre votantes de Estados Unidos muestra que la ventaja de la banca tradicional sigue siendo abrumadora. Cuando se les preguntó en cuál confiaban más, entre bancos y criptomonedas, para temas de inclusión financiera, el 65% eligió a los bancos, mientras solo el 5% se inclinó por las criptomonedas.

El estudio se basó en 1.000 votantes estadounidenses seleccionados aleatoriamente y consultados en línea la semana pasada por la firma de investigación Public Opinion Strategies. La encuesta busca retratar el sentimiento del público en un momento en el que los temas de criptomonedas e inteligencia artificial avanzan por el Congreso, los reguladores federales y las campañas de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de 2026.

Los resultados reflejan que la industria cripto sigue arrastrando un problema de reputación, incluso cuando ya forma parte del debate político y financiero de primer nivel en Estados Unidos. Según los datos, la mayoría de los encuestados no ve a estos activos como una herramienta capaz de desplazar a las instituciones tradicionales en el corto plazo.

Percepción económica negativa y distancia con la adopción masiva

Aunque el 52% de los encuestados dijo estar de acuerdo con que las criptomonedas son algo más que una moda pasajera, esa percepción no se traduce en optimismo sobre su efecto económico. De hecho, el 60% considera que cripto será una fuerza mayormente negativa para la economía.

Ese hallazgo es relevante porque muestra una diferencia entre reconocimiento y aceptación. Una parte del público ya asume que los activos digitales llegaron para quedarse, pero eso no significa que los considere beneficiosos para la estabilidad económica o para el funcionamiento del sistema financiero en general.

La cobertura mediática reciente parece estar reforzando esa visión crítica. El 53% de los encuestados afirmó que obtiene una impresión menos favorable de la industria a partir de las noticias recientes. Entre quienes mantienen una opinión positiva, el aspecto que más pesa es el potencial de rentabilidad. Entre quienes desconfían, el foco principal está en las estafas asociadas al sector.

En términos de participación real, alrededor de una de cada cuatro personas consultadas, equivalente al 27%, dijo haber invertido en criptomonedas. Sin embargo, la mayoría entró al mercado hace ya algunos años y solo el 2% reportó tener más de USD $10.000 en activos digitales, lo que sugiere una exposición aún limitada para la mayor parte de los tenedores.

La encuesta también muestra que el desinterés sigue siendo alto. Un 46% dijo no tener ninguna relación con las criptomonedas y aseguró que no quiere tenerla. Aun así, queda un 27% de personas que todavía no ha invertido pero que sí podría estar abierta a hacerlo, lo que deja ver un espacio potencial para crecimiento futuro si cambian las condiciones de confianza, regulación o utilidad práctica.

Edad, política y afinidad demográfica con el sector cripto

Las opiniones negativas hacia las criptomonedas son más frecuentes entre los mayores de 45 años. Según la encuesta, la desconfianza aumenta de forma marcada conforme sube la edad, un patrón que se repite en varias tecnologías emergentes y que suele influir en el ritmo de adopción masiva.

Por contraste, los hombres, los republicanos y los grupos minoritarios aparecen como los segmentos con afinidad más consistente hacia los activos digitales. Esa distribución demográfica ayuda a explicar por qué el tema ha ganado tracción política en ciertos bloques del electorado, aunque siga lejos de convertirse en una prioridad transversal entre todos los votantes.

La encuesta forma parte de una serie sobre percepciones de los votantes de cara a los comicios de mitad de mandato de 2026. En ese marco, el debate sobre criptomonedas ha estado presente en asuntos de supervisión, regulación de mercados y competencia con el sistema bancario tradicional, pero sin llegar a dominar la agenda pública.

Para entender el trasfondo, conviene recordar que una de las aspiraciones centrales del sector cripto ha sido presentarse como una alternativa más abierta, accesible y menos dependiente de intermediarios. No obstante, esa narrativa todavía no logra imponerse frente a la percepción de seguridad y familiaridad que conservan los bancos entre la mayoría de la población.

La batalla regulatoria con la banca tradicional

La preferencia del público por los bancos llega en un momento especialmente sensible para la industria de activos digitales. Los grupos de presión del sector han estado enfrentados con el sistema bancario por la que consideran la política pública más importante para cripto en la actualidad: la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales del Senado.

Los bancos han sostenido que las recompensas ofrecidas por las stablecoins podrían competir directamente con sus cuentas de depósito que generan intereses. Desde su perspectiva, eso podría incentivar una migración de fondos capaz de restringir el crédito en Estados Unidos, un argumento que hasta ahora ha contribuido a frenar durante meses el avance de la legislación.

Sin embargo, las señales más recientes apuntan a que el proyecto podría empezar a moverse nuevamente en los próximos días. Senadores clave han sugerido que la Ley de Claridad finalmente podría obtener la audiencia que necesita en mayo, lo que mantiene abierta la posibilidad de aprobación durante 2026.

Ese proceso es importante porque buena parte de las esperanzas del sector descansan en una integración más clara dentro del sistema regulatorio estadounidense. La lógica es sencilla: una supervisión más definida podría ayudar a reducir la incertidumbre, contener abusos y ofrecer mayor tranquilidad a quienes todavía ven a las criptomonedas como un terreno poco confiable.

Aun así, el ritmo de esa transición depende de un Congreso profundamente dividido y del calendario habitualmente lento de organismos federales como la Comisión de Bolsa y Valores. Aunque funcionarios regulatorios designados por el presidente Donald Trump, quien se ha mostrado entusiasta con las criptomonedas, se han comprometido a avanzar tan rápido como sea posible, el cambio institucional sigue sujeto a tiempos políticos complejos.

La IA enfrenta un problema de confianza parecido

La encuesta también examinó la percepción pública sobre inteligencia artificial y encontró una pauta similar a la observada con las criptomonedas. En general, el 55% de los encuestados considera que los riesgos de la IA superan sus beneficios, lo que confirma una importante brecha de confianza frente a otra tecnología emergente que ya se está expandiendo con rapidez.

Como ocurre con cripto, los votantes de mayor edad concentran buena parte del escepticismo. Entre los jóvenes, en cambio, las opiniones están mucho más divididas. Además, los hombres y los republicanos vuelven a mostrarse algo más propensos a respaldar estos avances, replicando el patrón detectado en el caso de los activos digitales.

Un dato especialmente llamativo es que los propietarios de criptomonedas también son mucho más favorables a la inteligencia artificial. Entre ellos, el 64% dijo que el desarrollo de la IA vale los riesgos asociados. Esa coincidencia sugiere que existe un perfil de votante más receptivo a la innovación tecnológica en general, incluso cuando el resto del electorado mantiene fuertes reservas.

El contraste resulta notable porque, mientras las empresas de Estados Unidos ya incorporan herramientas de IA en casi todos los aspectos de sus operaciones, la opinión pública aún no acompaña ese despliegue con el mismo entusiasmo. La distancia entre adopción corporativa y aceptación social puede convertirse en un obstáculo relevante para la consolidación de estas tecnologías en la vida cotidiana.

CoinDesk indicó que presentará más datos de la encuesta el martes durante Consensus Miami. Por ahora, los resultados dejan una conclusión clara: ni las criptomonedas ni la inteligencia artificial han logrado disipar la cautela del votante medio estadounidense, especialmente cuando entran en juego la confianza, la seguridad y el impacto económico de largo plazo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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