Por Canuto  

Decenas de empleados de Boston Dynamics solicitaron detener el suministro de robots Spot modificados para el ICE, pero la compañía mantuvo su participación en el acuerdo y sostiene que los equipos no serán armados. La disputa también expone preocupaciones sobre vigilancia, operativos migratorios y el impacto de la decisión en la contratación y retención de personal.
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  • El contrato de USD 1,3 millones contempla cuatro robots Spot modificados por Radeco como una plataforma llamada Cerberus.
  • La empresa afirma que los robots no serán armados y que puede cancelar garantías, licencias y futuras actualizaciones ante un uso indebido.
  • Los trabajadores vinculan el acuerdo con el historial de operaciones migratorias de HSI y temen que complique la expansión de la compañía.


Empleados de Boston Dynamics cuestionan el suministro de robots Spot al ICE

Decenas de empleados de Boston Dynamics firmaron una petición para pedir a la dirección de la compañía que detuviera el suministro de robots Spot al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE, según WBUR. Los ejecutivos mantuvieron su participación en el acuerdo y sostienen que los equipos no estarán armados, pero el desacuerdo dejó al descubierto inquietudes sobre la vigilancia, los usos de la tecnología y la relación de la empresa con las operaciones migratorias.

El Departamento de Seguridad Nacional otorgó a Radeco, una firma de Connecticut, un contrato por USD 1,3 millones para proporcionar al ICE cuatro robots Spot modificados. Los registros citados por Scripps News indican que ICE comprometió ese monto para adquirir los cuatro equipos y accesorios. Ars Technica informó que los empleados enviaron su petición a comienzos de septiembre y compartieron copias con The Boston Globe y la radio pública WBUR; más de la mitad de las firmas fueron anónimas, dentro de una plantilla de alrededor de 1.400 personas.

Un contrato para robots de inspección y vigilancia

Radeco transformó los modelos Spot de Boston Dynamics en una plataforma llamada Cerberus. La empresa describe el sistema como una plataforma robótica para detectar amenazas químicas, biológicas y radiológicas, además de apoyar tareas de desactivación de explosivos. La documentación citada en la cobertura del acuerdo también contempla misiones de observación e inspección remotas, para obtener información en lugares potencialmente peligrosos sin exponer de inmediato al personal.

Entre sus componentes figura un sensor de oxígeno que debe ayudar a comprobar si el aire es respirable en espacios confinados, como túneles. Cerberus también incorpora una cámara con zoom de 30 aumentos, cámaras con visión de 360 grados e imágenes térmicas infrarrojas, un conjunto que permite observar un entorno desde distintas posiciones y detectar diferencias de temperatura.

El equipo puede incluir un brazo robótico Spot opcional para manipular objetos y abrir puertas, además de ofrecer otras vistas de cámara cuando está extendido. El contrato describe al robot como capaz de desplazarse por entornos industriales complejos y ejecutar misiones autónomas repetibles con intervención humana mínima, aunque esa descripción no significa que el dispositivo opere sin supervisión en cualquier situación.

El ICE justificó la adquisición como apoyo a los Grupos de Tareas de Seguridad Nacional en operaciones contra túneles ilícitos transfronterizos y en el desmantelamiento de redes de contrabando y tráfico de personas. El documento atribuye esas actividades a cárteles, pandillas extranjeras y organizaciones criminales transnacionales, mientras Boston Dynamics presenta Spot como una herramienta para mantener a las personas lejos del peligro.

Las dudas sobre el uso de HSI en operativos migratorios

Boston Dynamics ha señalado que el uso previsto correspondería principalmente a Investigaciones de Seguridad Nacional, o HSI, una unidad del ICE enfocada en combatir organizaciones criminales transnacionales. Sin embargo, la petición de los empleados cuestiona que esa descripción baste para despejar las preocupaciones, porque los antecedentes de la unidad incluyen acciones relacionadas con la aplicación de leyes migratorias y deportaciones.

El Brennan Center for Justice documentó que HSI participó con frecuencia en deportaciones de trabajadores indocumentados y redadas en lugares de trabajo durante la primera administración de Donald Trump, entre 2018 y 2021. El secretario de Seguridad Nacional de la administración de Joe Biden, Alejandro Mayorkas, suspendió esas operaciones a comienzos de su mandato, según la información citada en la cobertura del caso.

Durante el segundo mandato de Trump, iniciado en enero de 2025, HSI volvió a destinar miles de agentes a la aplicación de la ley migratoria y las deportaciones, de acuerdo con el Immigration Policy Tracking Project. El cambio siguió a una orden ejecutiva que redefinió la misión principal de la unidad, un antecedente que alimenta el temor de que herramientas creadas para inspección también terminen dentro de operaciones migratorias.

La petición mencionó la redada del 4 de septiembre de 2025 en la planta Metaplant America de Hyundai Motor Group, en Georgia, donde HSI detuvo a 475 trabajadores, principalmente surcoreanos. Los empleados dijeron que les resultaba difícil sentirse orgullosos de su trabajo si los robots podían beneficiar a una agencia que, a su juicio, había maltratado a civiles, incluidos colegas de Hyundai.

Hyundai Motor Group se convirtió en la matriz de Boston Dynamics tras adquirir la empresa en junio de 2021, y la redada provocó indignación en Corea del Sur. Los líderes surcoreanos cuestionaron entonces las inversiones comerciales de su país en Estados Unidos, aunque Hyundai mantuvo la producción de vehículos eléctricos en la planta y conserva planes para desplegar miles de robots humanoides Atlas en sus instalaciones estadounidenses.

La defensa de la empresa y el costo para su crecimiento

La dirección mantuvo su participación en el contrato con Radeco, que principalmente implica soporte técnico de Boston Dynamics para los robots modificados. En un correo citado por The Boston Globe y WBUR, Amanda McMaster, exdirectora ejecutiva interina de la compañía, sostuvo que la decisión era coherente con el propósito de desarrollar máquinas inteligentes al servicio de la humanidad y pidió a los empleados respetarla aunque no estuvieran de acuerdo.

McMaster también remitió a las condiciones de venta de Spot, que prohíben usar intencionalmente el producto para dañar o intimidar a personas o animales, como arma o para facilitar el uso de armas. La compañía había firmado anteriormente una carta abierta contra el armamento de robots de movilidad avanzada, una postura que busca distinguir el suministro de tecnología robótica de la fabricación de sistemas armados.

Un portavoz de Boston Dynamics dijo que la empresa ha trabajado productivamente durante años con el Departamento de Seguridad Nacional y HSI, y aseguró que la unidad ha cumplido con las condiciones de venta. Añadió que la firma tomaría medidas inmediatas si un cliente hiciera un uso indebido de Spot, aunque afirmó que no ha habido violaciones de esos términos por parte de clientes que trabajan con el departamento u otras agencias de seguridad pública.

Entre las medidas posibles, el portavoz enumeró anular la garantía, suspender futuras actualizaciones de software, terminar la licencia, recurrir a acciones legales y dejar de vender al cliente. La política plantea consecuencias comerciales para un eventual incumplimiento, pero no elimina las preguntas de los empleados sobre cómo se utilizarán los robots ni sobre la capacidad de la empresa para vigilar cada operación después de la entrega.

El debate ocurre mientras Boston Dynamics desarrolla una nueva instalación avanzada de robótica e inteligencia artificial en Waltham, cerca de su sede, con una inversión anunciada de USD 100 millones. La compañía prevé crear 1.250 empleos nuevos para 2033, y su portavoz reconoció que el contrato del ICE es un tema complejo y emocionalmente cargado para parte del personal, en una organización que espera sumar trabajadores con distintas opiniones políticas y sociales.

Quienes firmaron la petición advirtieron que el acuerdo puede perjudicar tanto la contratación como la retención de empleados, justo cuando la empresa busca ampliar la producción y el despliegue de Spot y Atlas. Según los trabajadores, la decisión podría hacer de Boston Dynamics un empleador menos atractivo y dificultar la formación del equipo necesario para cumplir sus objetivos de crecimiento; por ahora, la dirección no ha revertido su postura.


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