El Ejército de Estados Unidos adjudicó un contrato de USD $464,8 millones a AeroVironment para producir y entregar el láser LOCUST X3, un sistema de energía dirigida de entre 20 y más de 35 kilovatios diseñado para enfrentar amenazas aéreas no tripuladas, incluidos drones de Grupo 3. El acuerdo se presenta como el primer contrato de producción del Ejército estadounidense para un sistema láser de alta energía y busca reducir la presión sobre los interceptores de misiles.
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- AeroVironment entregará decenas de sistemas LOCUST X3 durante los próximos años, junto con entrenamiento y soporte.
- El láser está diseñado para enfrentar amenazas aéreas no tripuladas de los grupos 1 a 3, incluidos drones de mayor tamaño como el Shahed-136.
- El Ejército espera reservar sus misiles más costosos para amenazas que requieran interceptores.
⚡🇺🇸 EE. UU. adjudica USD 464,8 millones por láseres contra drones
El Ejército producirá decenas de LOCUST X3, de hasta más de 35 kW, para enfrentar drones de grupos 1 a 3, incluido el Shahed-136.
Busca reducir el uso de misiles interceptores. pic.twitter.com/VcwphOoXcZ
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 7, 2026
Un contrato para una nueva defensa
El Ejército de Estados Unidos adjudicó un contrato por USD $464,8 millones a AeroVironment para producir y entregar el sistema láser LOCUST X3, una plataforma concebida para destruir drones de tamaño mediano. La compañía informó que el arma forma parte del programa Enduring-High Energy Laser, una iniciativa destinada a ampliar las capacidades de energía dirigida de las fuerzas terrestres. El acuerdo contempla la entrega de decenas de unidades durante los próximos años, además de entrenamiento y soporte para los sistemas.
El LOCUST X3 es un sistema láser de energía dirigida de tercera generación, con una potencia descrita por AeroVironment como de entre 20 y más de 35 kilovatios. Algunos reportes sobre el contrato lo describen como un sistema de 30 kilovatios. Está diseñado para enfrentar amenazas aéreas no tripuladas de los grupos 1 a 3, una clasificación que incluye aeronaves más grandes y capaces que los drones pequeños de los grupos 1 y 2.
Uno de los tipos de amenaza asociados con esta categoría es el Shahed-136, un dron de ataque de un solo uso desarrollado por Irán y utilizado por Rusia en la guerra contra Ucrania. La expansión de este tipo de aeronaves ha impulsado el interés militar en sistemas capaces de responder a objetivos que pueden aparecer en grandes cantidades. El diseño del LOCUST X3 apunta, por tanto, a una necesidad operativa concreta y no únicamente a una demostración tecnológica.
John Garrity, vicepresidente de sistemas de energía dirigida de AeroVironment, afirmó el 7 de agosto que el sistema está pensado para ser el “asesino del Grupo 3”. El ejecutivo vinculó esa misión con la expansión de los drones de mayor tamaño en conflictos recientes, donde las aeronaves no tripuladas han obligado a revisar el equilibrio entre el costo de atacar y el valor del objetivo defendido. La empresa también sostiene que el láser podrá enfrentar drones más pequeños de los grupos 1 y 2.
Velocidad, alcance y fuego sostenido
La principal ventaja operativa que AeroVironment atribuye al LOCUST X3 es la velocidad con la que puede aplicar el efecto sobre un objetivo. Garrity explicó que el láser puede atacar a grandes distancias a la velocidad de la luz y que, dependiendo del alcance y del material del blanco, puede destruir un dron en segundos de un solo dígito o menos. Esa capacidad permitiría cambiar rápidamente de objetivo cuando una unidad enfrenta una oleada de aeronaves.
El planteamiento resulta especialmente relevante frente a los enjambres, porque una defensa que tarda demasiado en neutralizar cada aeronave puede quedar saturada antes de eliminar la amenaza. El sistema no necesita transportar un proyectil por cada disparo y puede mantener una respuesta inmediata mientras disponga de energía y una línea de visión hacia el blanco. Aun así, la información entregada no especifica cuántos objetivos podrá atacar de forma simultánea ni bajo qué condiciones meteorológicas operará con mayor eficacia.
Garrity resumió la propuesta al señalar que, mientras las tropas puedan ver algo, el láser puede alcanzarlo, en contraste con un misil que puede fallar su objetivo. La afirmación describe la confianza de la compañía en la precisión del sistema, pero no elimina las exigencias prácticas de detectar, seguir y mantener el haz sobre un dron en movimiento. La efectividad dependerá de factores como la distancia, el tipo de material del objetivo y la capacidad de la plataforma para sostener la operación.
La empresa presenta el LOCUST X3 como el “superdepredador” dentro de una defensa escalonada contra aeronaves pequeñas y medianas. Aaron Westman, director sénior de desarrollo de negocios de AeroVironment, dijo que su función será “diezmar el rebaño” para neutralizar grandes volúmenes de amenazas y reservar otros sistemas para blancos específicos. En esa arquitectura, el láser actuaría como una herramienta de volumen, mientras los interceptores más costosos quedarían disponibles para situaciones que exijan mayor potencia o alcance.
Presión sobre los interceptores y despliegue
La lógica económica y logística del programa está relacionada con el costo de utilizar misiles contra drones relativamente baratos. Westman indicó que el Ejército puede ahorrar sus interceptores más caros si emplea el láser para destruir un número elevado de aeronaves, evitando que la defensa por capas se quede sin munición. El planteamiento adquiere importancia a medida que los conflictos recientes han mostrado el desgaste que pueden provocar los ataques repetidos con drones y el costo de los interceptores empleados para detenerlos.
Expertos mencionados en el reporte estiman que recuperar todos los interceptores disparados podría tomar años. La noticia no ofrece una cifra exacta sobre las existencias restantes ni detalla el costo unitario de cada misil, pero sí presenta la presión sobre las reservas como uno de los motivos para acelerar alternativas de energía dirigida. En ese contexto, el LOCUST X3 no sustituiría por completo a los misiles, sino que ampliaría el número de opciones disponibles para responder a amenazas aéreas.
El sistema está diseñado para instalarse en vehículos militares, incluido el Joint Light Tactical Vehicle, una plataforma que permitiría acompañar a unidades terrestres y proteger activos móviles. AeroVironment también ha integrado sistemas LOCUST en plataformas como el Infantry Squad Vehicle, aunque la información disponible no confirma que cada versión del X3 vaya a desplegarse en ambos vehículos. La compatibilidad con distintas plataformas será importante para determinar dónde y con qué rapidez puede desplegarse el arma.
Un portavoz del Ejército había explicado previamente a Task & Purpose que, si el sistema recibe aprobación y se despliega como está previsto, se convertiría en el primer programa de energía dirigida de registro del servicio. El contrato anunciado representa, según los reportes disponibles, el primer contrato de producción del Ejército estadounidense para un sistema láser de alta energía. AeroVironment espera desarrollar con el tiempo versiones de mayor potencia, mientras que algunas generaciones anteriores del LOCUST ya fueron desplegadas, incluso dentro del territorio continental de Estados Unidos.
Una interfaz conocida para los operadores
Además de la potencia del haz y la movilidad del vehículo, AeroVironment destaca una característica poco habitual en un sistema militar: el LOCUST utiliza un controlador de Xbox. Garrity dijo que, para un soldado, marinero, aviador o guardián joven, manejar la plataforma puede resultar familiar porque la interfaz se parece a la de los videojuegos domésticos. La decisión busca simplificar la interacción con el sistema, aunque la noticia no precisa cuánto entrenamiento requerirán los operadores antes de utilizarlo en una misión.
El uso de un mando comercialmente reconocible también funciona como una forma de presentar una tecnología compleja ante una nueva generación de personal militar. En vez de asociar el arma únicamente con consolas especializadas, la empresa enfatiza una experiencia de control que muchos usuarios ya conocen. Sin embargo, la familiaridad del dispositivo no cambia la responsabilidad de identificar correctamente los objetivos ni las consecuencias de disparar un sistema de energía dirigida en un entorno de combate.
El contrato representa un paso relevante para la adopción institucional de armas láser dentro del Ejército, pero todavía existen etapas entre la adjudicación y un despliegue amplio. El servicio debe integrar el equipo con sus vehículos, probarlo en condiciones operativas y definir cómo convivirá con radares, sistemas de seguimiento, misiles y otras capas defensivas. La propia integración con distintas plataformas muestra que algunas decisiones de instalación continúan en evaluación.
Por ahora, el LOCUST X3 aparece como una respuesta enfocada en una amenaza concreta: drones que pueden atacar tropas y activos en grandes cantidades, con un costo potencialmente menor que el de los interceptores enviados para derribarlos. AeroVironment promete una herramienta capaz de actuar en segundos y reducir la presión sobre las reservas de misiles, mientras el Ejército prepara decenas de unidades para los próximos años. El resultado dependerá de si la plataforma mantiene esa ventaja cuando enfrente las condiciones complejas de un campo de batalla real.
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