Por Canuto  

El dólar avanzó después de que los datos de inflación, ingresos y crecimiento de Estados Unidos modificaran ligeramente las apuestas sobre una posible subida de tasas de la Reserva Federal en septiembre, mientras los mercados esperan señales en Jackson Hole.
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  • El índice del dólar subió 0,21% hasta 99,12 y encaminó su mayor ganancia diaria desde el 6 de agosto.
  • La inflación PCE registró un aumento anual de 3,7% en julio, por encima del 3,6% esperado por economistas consultados por Reuters.
  • Los mercados elevaron al 40,1% la probabilidad implícita de una subida de al menos 25 puntos básicos en septiembre.


El dólar estadounidense ganó terreno el miércoles 26 de agosto después de que una nueva ronda de datos económicos de Estados Unidos elevara ligeramente las expectativas de una subida de tasas por parte de la Reserva Federal. El movimiento se produjo antes del simposio anual de Jackson Hole, donde los operadores buscarán señales sobre el rumbo de la política monetaria y la respuesta del banco central a una inflación que todavía permanece por encima de su objetivo.

El índice del dólar, que mide el desempeño del billete verde frente a una cesta de monedas, avanzó 0,21% hasta 99,12 y se encaminaba a registrar su mayor ganancia diaria desde el 6 de agosto. El euro perdió 0,16% y cayó hasta USD $1,1655, mientras otras divisas importantes también se debilitaron frente a la moneda estadounidense en una jornada marcada por la recalibración de las apuestas sobre las tasas.

Una inflación ligeramente superior a lo previsto

El Departamento de Comercio informó que el índice de precios de los gastos de consumo personal, conocido como PCE, aumentó 3,7% durante los 12 meses hasta julio. La lectura se mantuvo sin cambios frente a junio, pero superó ligeramente la estimación de 3,6% realizada por los economistas consultados por Reuters, un resultado que dificultó una interpretación favorable a quienes esperan una política monetaria más flexible.

En términos mensuales, el PCE subió 0,2%, frente al incremento de 0,1% que anticipaba el mercado, después de haber caído 0,1% en junio. Aunque la diferencia fue moderada, el dato reforzó la idea de que la inflación aún puede limitar el margen de la Reserva Federal para reducir las tasas o descartar completamente nuevos aumentos durante sus próximas reuniones.

George Vessey, estratega líder de divisas y macroeconomía en Convera, describió el informe como suficientemente elevado para impedir una victoria clara de los participantes más favorables a recortes, pero no lo bastante sólido para dar una ventaja decisiva a los defensores de mayores tasas. Según su evaluación, los detalles del reporte no justificaban perseguir agresivamente la subida del dólar, aunque tampoco aconsejaban venderla de manera contundente debido a las narrativas contrapuestas que actualmente influyen en el mercado cambiario.

La reacción moderada refleja la dificultad de los operadores para construir una convicción firme con un solo conjunto de cifras. La inflación, el crecimiento, el consumo, las declaraciones de funcionarios y los riesgos geopolíticos compiten por definir las expectativas, por lo que un dato ligeramente más fuerte puede impulsar al dólar sin transformar por completo el escenario de política monetaria.

Las apuestas por la Reserva Federal se ajustan

Después de la publicación de los datos, los mercados pasaron a descontar una probabilidad de 40,1% para una subida de al menos 25 puntos básicos en la reunión de septiembre de la Reserva Federal. La estimación, basada en la herramienta FedWatch de CME, se ubicaba cerca de 36% antes del informe, lo que muestra un incremento perceptible, aunque todavía deja la posibilidad de un aumento lejos de ser el escenario dominante.

Los puntos básicos permiten medir cambios pequeños en las tasas de interés: 100 puntos básicos equivalen a un punto porcentual. Una subida de 25 puntos básicos encarecería el crédito y, en teoría, reduciría la demanda, pero también podría respaldar al dólar al hacer más atractivos los activos denominados en esa moneda para algunos inversionistas internacionales.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, pronunciará el viernes su discurso de debut en la conferencia anual de Jackson Hole. Los participantes del mercado buscarán referencias sobre la inflación, el empleo y los riesgos financieros, aunque no está claro si el funcionario ofrecerá una orientación definida sobre la política monetaria.

La presidenta de la Reserva Federal de Boston, Susan Collins, había dicho el martes que el banco central necesitará subir las tasas pronto si los próximos datos no muestran una disminución continua de la inflación. Collins señaló que el aumento de los precios sigue siendo demasiado alto y que se ha convertido en una preocupación generalizada para empresas y hogares, una postura que contribuyó a mantener abierta la discusión sobre un endurecimiento adicional.

El BCE también envía una señal restrictiva

La evolución del dólar no dependió únicamente de los datos estadounidenses, porque una integrante del Banco Central Europeo también transmitió un mensaje favorable a nuevas alzas de tasas. Isabel Schnabel, miembro de la junta del BCE, afirmó en una entrevista con Bloomberg News que los tipos de interés deben subir más debido a que el conflicto en Oriente Medio y la fortaleza de la economía de la zona euro plantean riesgos alcistas para la inflación.

Las declaraciones de Schnabel llegaron después de que Reuters informara que los responsables de política monetaria del BCE estarían preparados para elevar las tasas en su reunión de septiembre. El objetivo sería contener los efectos secundarios de la guerra en Irán, aunque los funcionarios tendrían poco interés en señalar un ciclo de endurecimiento más prolongado después de esa decisión.

Una postura restrictiva del BCE normalmente puede respaldar al euro, pero en esta sesión la moneda europea retrocedió frente al dólar. Esa aparente contradicción muestra que los mercados no reaccionan a una sola variable, sino que comparan la magnitud y la credibilidad de las señales de cada banco central, además de incorporar los riesgos políticos, comerciales y militares que afectan las perspectivas económicas.

Para los operadores de divisas, la competencia entre la Reserva Federal y el BCE seguirá siendo relevante mientras ambas instituciones enfrenten presiones inflacionarias. Las diferencias entre sus calendarios de tasas pueden alterar los flujos de capital y la cotización del euro, pero los datos de Estados Unidos dominaron la jornada porque modificaron de inmediato la probabilidad implícita de una decisión concreta en septiembre.

Ingresos, consumo y crecimiento completan el panorama

Otros indicadores publicados en Estados Unidos ofrecieron una imagen mixta de la economía. La lectura actualizada del crecimiento del segundo trimestre quedó en 1,5%, sin cambios frente a la estimación inicial, lo que confirmó una expansión positiva pero no modificó la evaluación previa sobre el ritmo de actividad.

El ingreso personal aumentó 0,4% en julio, por encima de la previsión de 0,2% de los economistas. El resultado sugiere una capacidad de ingreso mayor a la esperada durante el mes, aunque por sí solo no determina cómo evolucionará el consumo ni si la fortaleza de los hogares terminará prolongando las presiones sobre los precios.

El gasto del consumidor, que representa más de dos tercios de la actividad económica estadounidense, se mantuvo sin cambios en julio después de crecer 0,3% en junio. La combinación de mayores ingresos y consumo estable dejó un panorama que no fue uniformemente fuerte, pero sí suficiente para mantener la atención de los mercados sobre la resistencia de la demanda interna.

En conjunto, los indicadores no produjeron una señal inequívoca para la Reserva Federal. La inflación superó las previsiones, el ingreso personal creció más de lo esperado y el consumo perdió impulso, mientras el crecimiento trimestral permaneció sin revisión, una mezcla que explica por qué las apuestas de septiembre aumentaron de forma limitada y no se transformaron en una certeza.

Causas de movimientos recientes

(a) Catalizador confirmado: el dólar recibió apoyo tras la publicación de datos de inflación PCE de julio superiores a las expectativas y el aumento de la probabilidad implícita de una subida de tasas en septiembre. La reacción del mercado se reflejó también en el retroceso del euro frente al billete verde.

(b) Catalizadores plausibles: la proximidad del primer discurso de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal en Jackson Hole y la incertidumbre comercial entre Estados Unidos y Canadá pudieron contribuir a la volatilidad, pero no permiten atribuir por sí solos el movimiento diario del dólar. Canadá anunció aranceles de represalia que entrarán en vigor el 8 de septiembre y afectarán a más de 700 productos estadounidenses.

Canadá y otras monedas enfrentan presiones

El dólar canadiense se debilitó 0,24% frente al billete verde, hasta 1,387 dólares canadienses por cada dólar estadounidense, después de haber registrado ganancias leves al comienzo de la jornada. La moneda revirtió su avance cuando Ottawa impuso aranceles de represalia sobre aproximadamente USD $20.000 millones en importaciones anuales procedentes de Estados Unidos y anunció ayudas para empresas y trabajadores.

La decisión canadiense siguió al colapso de las conversaciones comerciales con Estados Unidos durante el fin de semana. El deterioro de la relación comercial añadió presión a la divisa canadiense porque los aranceles pueden afectar los flujos de bienes, las expectativas empresariales y la percepción de riesgo sobre la economía del país.

El yen japonés también perdió terreno y bajó 0,11% hasta 159,34 yenes por dólar. La libra esterlina cayó 0,35% hasta USD $1,3601 y se encaminaba a registrar su mayor descenso diario desde el 3 de agosto, mientras los mercados concentraban su atención en la ventaja relativa que podrían ofrecer los activos estadounidenses si aumentan las tasas.

El dólar, sin embargo, todavía arrastra dudas surgidas la semana anterior. La moneda cayó con fuerza después de que Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, dijera que el Departamento del Tesoro duplicaría el tamaño de las recompras trimestrales de bonos de mayor vencimiento, una medida que despertó preocupaciones sobre un posible giro hacia una estrategia más directa para contener el aumento de los costos de endeudamiento y una eventual devaluación del dólar.

La sesión dejó así un mercado con señales de fortaleza para el dólar, pero sin una convicción completa sobre su trayectoria. Los operadores aguardarán los mensajes de Jackson Hole y los próximos datos de inflación para decidir si el repunte representa un ajuste temporal de posiciones o el comienzo de una recuperación más amplia del billete verde.


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