Por Canuto  

EE.UU. y China acordaron activar un diálogo sobre inteligencia artificial y una junta comercial antes de la próxima reunión entre Donald Trump y Xi Jinping. El entendimiento incluye una propuesta estadounidense para notificar incidentes de seguridad nacional relacionados con IA, mientras ambas potencias negocian también la extensión de su tregua comercial y mantienen diferencias por las tierras raras.
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  • Scott Bessent anunció que Washington y Pekín pondrán en marcha un diálogo bilateral sobre inteligencia artificial.
  • EE.UU. propuso crear un mecanismo de notificación para atender incidentes de IA relacionados con la seguridad nacional.
  • La cumbre Trump-Xi también abordará Taiwán, Irán, las tierras raras y la duración de la tregua comercial.


Estados Unidos y China acordaron establecer un diálogo sobre inteligencia artificial antes de la cumbre que Donald Trump y Xi Jinping celebrarán el jueves en Washington. El anuncio, realizado después de conversaciones en Nueva York, coloca la gobernanza de la IA junto al comercio, Taiwán y otros asuntos de seguridad nacional en el centro de la relación entre las dos mayores potencias tecnológicas del mundo.

Un canal bilateral para la inteligencia artificial

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó sobre el acuerdo tras reunirse el domingo en Nueva York con el viceprimer ministro chino He Lifeng. Las delegaciones mantuvieron una jornada de conversaciones en la sede de JPMorgan, en un encuentro que buscó completar los asuntos discutidos durante la reunión de Trump y Xi en Pekín, celebrada en mayo.

Bessent dijo que ambas partes habían hecho operativos tanto el diálogo sobre IA como la junta comercial que sus gobiernos habían discutido previamente. Según su explicación, Washington y Pekín iniciaron el tratamiento de la inteligencia artificial en Pekín y ahora convirtieron ese canal en una estructura activa de negociación, aunque todavía no se anunciaron sus integrantes, calendario o competencias específicas.

El funcionario estadounidense planteó que el diálogo debe ayudar a construir una visión compartida sobre objetivos y amenazas comunes. También sostuvo que volver más transparente una actividad transfronteriza, especialmente entre las potencias número uno y número dos del sector, resulta importante para reducir los riesgos derivados de una tecnología cuyo desarrollo avanza con rapidez.

La iniciativa aparece después de advertencias de líderes de la industria tecnológica, quienes han señalado que los seres humanos podrían perder el control de sistemas de inteligencia artificial si la investigación no se ralentiza. El acuerdo entre Washington y Pekín no implica que ambos gobiernos hayan resuelto sus diferencias regulatorias o estratégicas, pero abre un canal para discutir incidentes antes de que una crisis tecnológica adquiera dimensiones geopolíticas.

La propuesta estadounidense sobre incidentes

Además del diálogo general, Bessent afirmó que Estados Unidos propuso crear un mecanismo de notificación para gestionar incidentes de IA relacionados con la seguridad nacional. La idea apunta a establecer una vía de comunicación entre los gobiernos cuando un sistema, una operación o un avance tecnológico pueda generar riesgos sensibles para la defensa o la estabilidad bilateral.

La noticia no detalló qué hechos activarían la notificación ni qué autoridad recibiría los avisos en cada país. Tampoco se informó si el mecanismo tendría carácter vinculante, si contemplaría inspecciones técnicas o si incluiría protocolos para responder a incidentes que involucren empresas privadas y modelos desarrollados fuera de los canales gubernamentales.

La falta de esos detalles deja abierta la dimensión práctica del entendimiento, pero la propuesta refleja una preocupación compartida por la opacidad de la IA avanzada. Para Washington, el diálogo puede servir para comunicar amenazas y establecer límites; para Pekín, también podría convertirse en un espacio para discutir controles estadounidenses sobre tecnología, chips y exportaciones que afectan al ecosistema chino.

La discusión adquiere relevancia porque la inteligencia artificial ya forma parte de la competencia económica y estratégica entre ambos países. Cada avance en modelos, infraestructura de cómputo o semiconductores puede tener consecuencias comerciales y militares, de modo que una línea directa para reportar incidentes podría reducir malentendidos, aunque no elimine la rivalidad tecnológica que sostiene las restricciones actuales.

La cumbre y la tregua comercial

La cumbre entre Trump y Xi está prevista para el jueves e incluirá una cena de Estado para el líder chino. Trump recibirá a Xi en la Base Conjunta Andrews el miércoles, un día antes del encuentro principal, en lo que será la primera reunión de ambos mandatarios en suelo estadounidense desde su encuentro en Mar-a-Lago en 2017, poco después del inicio del primer mandato de Trump.

La agenda prevista también incluye Taiwán e Irán, además de la posibilidad de extender la tregua comercial de un año que los dos gobiernos firmaron en Busan, Corea del Sur, en octubre pasado. En esa ciudad, Estados Unidos aceptó aplazar controles de exportación que habrían afectado a miles de empresas chinas, mientras China anunció que retrasaría la aplicación de controles amplios sobre las exportaciones de tierras raras.

La duración de la eventual extensión se convirtió en uno de los principales puntos de fricción antes de la cumbre. Personas familiarizadas con las conversaciones señalaron que China buscaba prolongar la tregua hasta el final del segundo mandato de Trump, mientras Estados Unidos prefería limitarla a seis meses, en parte porque considera que Pekín no ha cumplido plenamente sus compromisos sobre las tierras raras.

Washington ha expresado preocupación por los retrasos que enfrentan sus empresas para obtener esos metales, esenciales para distintas cadenas de suministro. Además, planteó a Pekín sus inquietudes por las restricciones aplicadas a las exportaciones de tierras raras hacia Japón, un país cuyos suministros también son relevantes para las cadenas productivas estadounidenses.

Una negociación con varios frentes abiertos

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que las partes también habían formalizado la junta comercial discutida durante la reunión de mayo en Pekín. Bessent describió las conversaciones como exitosas y afirmó que permitieron completar asuntos pendientes en comercio e inteligencia artificial, aunque los desacuerdos sobre la tregua y las tierras raras siguen sin una solución pública.

Bessent y Greer han mantenido varias reuniones con He Lifeng desde que Washington y Pekín quedaron atrapados en una guerra comercial a comienzos de 2025. Las conversaciones de Nueva York fueron, sin embargo, el primer encuentro de este grupo fuera de Europa y Asia, un cambio de escenario que subraya la importancia política que ambos gobiernos atribuyen a la próxima cumbre.

El entendimiento sobre IA puede funcionar como una medida de contención en una relación dominada por la desconfianza. Crear un espacio para compartir objetivos, amenazas e incidentes no garantiza cooperación profunda, pero sí podría ofrecer una herramienta para evitar que un error técnico, una acusación de espionaje o un avance militarizado desencadene una escalada diplomática.

La reunión Trump-Xi llega cuatro meses después de que Xi recibiera al presidente estadounidense durante una visita de Estado en Pekín. El nuevo encuentro deberá demostrar si la diplomacia puede preservar la tregua comercial y, al mismo tiempo, abrir reglas mínimas para una tecnología que ambos gobiernos consideran estratégica, mientras las disputas por Taiwán, Irán y los minerales críticos permanecen sobre la mesa.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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