Por Canuto  

Las fuerzas estadounidenses e iraníes intercambiaron ataques durante el fin de semana, mientras persisten las versiones contradictorias sobre la navegación en el estrecho de Ormuz y aumentan los precios del petróleo.
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  • Irán afirmó que atacó bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, Jordania, Omán y Qatar.
  • El Comando Central de EE. UU. informó ataques contra decenas de objetivos iraníes, incluidos radares, misiles, drones y embarcaciones.
  • El Brent subió 2,8% hasta USD $78,14 y el WTI avanzó 2,5% hasta USD $73,24 ante el temor por los flujos petroleros.


Las fuerzas de Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques durante el fin de semana, en una nueva escalada alrededor del estrecho de Ormuz. El enfrentamiento también reactivó las dudas sobre la continuidad de un acuerdo de paz temporal firmado el mes pasado.

Ese acuerdo pretendía facilitar la reapertura del estrecho y poner fin a la guerra después de 60 días de negociaciones. Sin embargo, los nuevos bombardeos y las represalias militares complican el futuro del entendimiento entre Washington y Teherán.

La disputa ocurre en una de las rutas marítimas más importantes del planeta. El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y concentra normalmente alrededor del 20% del tráfico mundial de petróleo.

La incertidumbre militar ya tuvo un impacto visible en los mercados energéticos. El petróleo subió el lunes, mientras operadores y gobiernos evaluaban el riesgo de nuevas interrupciones para los barcos que cruzan la zona.

Intercambio de ataques en el golfo

Los medios estatales iraníes informaron que Teherán lanzó ataques contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait, Baréin, Jordania, Omán y Qatar. Irán presentó las operaciones como una represalia por una nueva ola de bombardeos estadounidenses.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que sus fuerzas apuntaron a instalaciones militares estadounidenses en Baréin. También señaló que atacaron sistemas de radar ubicados en Omán.

Las sirenas sonaron por tercera vez en Baréin el lunes, según informó Reuters citando al Ministerio del Interior del país. El episodio reflejó la persistencia de la alerta militar en una región que alberga instalaciones estratégicas estadounidenses.

El Comando Central de Estados Unidos dijo el domingo que sus fuerzas habían alcanzado con éxito decenas de objetivos en múltiples ubicaciones. Según su comunicado, la operación buscó degradar la capacidad de Teherán para continuar atacando barcos en el estrecho.

Los objetivos estadounidenses incluyeron sistemas militares de defensa aérea, radares costeros, capacidades de misiles y drones. También abarcaron pequeñas embarcaciones utilizadas en las operaciones iraníes.

Centcom indicó que empleó aviones de combate, buques navales, drones de ataque aéreo y drones de ataque marítimo. La autoridad militar estadounidense destacó que utilizó estos últimos por primera vez en el conflicto.

La incertidumbre sobre la navegación

Estados Unidos e Irán difundieron versiones contradictorias sobre si el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación. Esa discrepancia aumenta el riesgo para las empresas navieras y para los mercados que dependen del transporte energético.

El estrecho se encuentra entre Irán y Omán, en una zona marítima estrecha que concentra rutas de carga y transporte de hidrocarburos. Cualquier interrupción prolongada podría afectar las expectativas sobre el suministro mundial.

Una imagen obtenida de un video de AFPTV mostró barcos de carga anclados cerca del estrecho, frente a la costa oriental de Emiratos Árabes Unidos, en Khor Fakkan. La escena ilustró la cautela de los operadores marítimos frente al deterioro de la seguridad.

El petróleo internacional Brent con entrega en septiembre avanzó 2,8% el lunes por la mañana. El contrato llegó a USD $78,14 por barril, aunque redujo parte de las ganancias registradas durante las primeras horas de la sesión.

Los futuros del West Texas Intermediate estadounidense con entrega en agosto subieron 2,5%. El contrato alcanzó USD $73,24, impulsado por el temor a que los ataques afecten los flujos comerciales a través del estrecho.

El estrecho se rige por el principio de paso en tránsito, que permite a los barcos atravesar la vía marítima y, según analistas citados por CNBC, impide que los Estados cobren tarifas por el simple tránsito.

Un acuerdo de paz bajo presión

El último intercambio militar pone en duda el acuerdo de paz temporal que ambos países firmaron el mes pasado. El documento buscaba abrir un periodo de 60 días de negociaciones y facilitar un nuevo marco para el estrecho.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, sostuvo que la era de los acuerdos unilaterales había terminado. En una publicación del domingo, afirmó: “Les dijimos: mantengan su palabra o paguen el precio. La realidad está tocando a la puerta”.

Ghalibaf acompañó sus declaraciones con una imagen del Artículo 5 del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán. Esa disposición se refiere específicamente a la reapertura del estrecho de Ormuz.

El presidente estadounidense Donald Trump dijo el viernes que Washington y Teherán habían acordado continuar las conversaciones de paz. No obstante, afirmó que el alto el fuego establecido en el acuerdo del mes pasado había quedado descartado.

La Cancillería iraní condenó el lunes los ataques estadounidenses registrados durante las 24 horas anteriores. El ministerio calificó los bombardeos como una “seria amenaza a la paz y seguridad internacionales”.

Teherán también declaró que las operaciones estadounidenses habían vuelto inútiles los esfuerzos realizados durante los últimos meses para reducir las tensiones y establecer la paz en Asia Occidental.

La disputa por el papel de Omán

Irán acusó a Estados Unidos de ejercer una presión “abierta y encubierta” sobre Omán. Según Teherán, esa presión impidió alcanzar un resultado en las conversaciones celebradas recientemente en Mascate.

Las negociaciones buscaban que Estados Unidos e Irán establecieran acuerdos para gestionar el estrecho de Ormuz y sus rutas de tráfico. Omán participa en conversaciones conjuntas con Irán sobre un nuevo orden de seguridad marítima.

Omán se ubica en la costa sureste de la península arábiga, frente a Irán y al otro lado del estrecho. Su posición geográfica le otorga relevancia en cualquier intento de crear mecanismos de seguridad para la navegación.

También surgieron informes sobre la posibilidad de que ambos países se apresuren a establecer tarifas de tránsito. Los analistas consultados por CNBC señalaron que la capacidad omaní para imponer tarifas de servicio enfrenta límites legales estrictos.

El principio de paso en tránsito no permite cobrar a los barcos por cruzar el estrecho. Sin embargo, las tarifas de servicio podrían ofrecer una vía para eludir esa restricción, aunque la noticia no confirma que exista un acuerdo definitivo sobre ese mecanismo.

Una portavoz de la Casa Blanca no estuvo disponible de inmediato para responder a las solicitudes de comentarios. La falta de una respuesta pública añadía incertidumbre a la disputa diplomática y militar.

Riesgos para los mercados y la región

La tensión alrededor de Ormuz afecta directamente a los mercados energéticos porque la vía concentra una parte significativa del transporte mundial de petróleo. Los operadores suelen reaccionar con rapidez ante cualquier señal de riesgo para las rutas marítimas.

El repunte del Brent y del WTI reflejó ese temor, aunque los precios recortaron parte de sus avances iniciales. El comportamiento mostró que el mercado permanece atento tanto a los ataques como a las señales de negociación.

Los ataques contra bases estadounidenses ampliaron el alcance geográfico de la crisis. Kuwait, Baréin, Jordania, Omán y Qatar aparecen vinculados a las operaciones descritas por los medios estatales iraníes.

La respuesta estadounidense, por su parte, se concentró en reducir las capacidades militares iraníes relacionadas con la vigilancia, los misiles, los drones y las embarcaciones pequeñas. Washington presentó la operación como una medida para proteger el tránsito marítimo.

La presencia de barcos de carga anclados cerca de Khor Fakkan sugiere que los operadores evalúan cuidadosamente las condiciones de seguridad. Sin embargo, la imagen por sí sola no confirma un cierre del estrecho ni una interrupción total de la navegación.

El futuro del acuerdo temporal dependerá de si ambos gobiernos retoman las conversaciones anunciadas y de si cesan los ataques de represalia. Mientras tanto, cada nueva operación militar puede aumentar la presión sobre el petróleo y sobre las rutas comerciales del golfo.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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