Washington activó aranceles de hasta 100% para determinados drones y busca disminuir su dependencia de China en una industria considerada estratégica para la seguridad nacional.
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- Los drones de más de 25 kilogramos, con imagen térmica o estaciones de acoplamiento, enfrentan un arancel del 100%.
- Los modelos más pequeños quedan sujetos a un gravamen del 25%, mientras algunos componentes pagarán desde febrero de 2027.
- China rechazó la medida y advirtió que puede perturbar la cadena mundial de suministro de drones.
Washington eleva la barrera comercial
Estados Unidos activó el jueves nuevos aranceles de hasta 100% para drones y determinados componentes, en una decisión que busca reducir la dependencia de las importaciones chinas. La medida llega mientras Washington intenta fortalecer sus cadenas de suministro nacionales en una industria que considera estratégica por su utilidad militar, tecnológica y de vigilancia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó en agosto una proclamación que estableció los gravámenes, después de que la Casa Blanca describiera las importaciones de drones y sus componentes como una amenaza para la seguridad nacional. La administración sostiene que una mayor producción interna puede limitar la exposición del país a interrupciones externas y reforzar su capacidad de respuesta en sectores críticos.
La estructura arancelaria distingue entre distintos tipos de aeronaves no tripuladas y sus capacidades. Los drones con un peso máximo de despegue superior a 25 kilogramos, así como los equipos con imagen térmica y las estaciones de acoplamiento, quedaron sujetos al gravamen más elevado, equivalente a 100%.
Los drones de menor tamaño enfrentan un arancel de 25%, mientras que algunos componentes considerados no particularmente sensibles tendrán un tratamiento diferido. Esos gravámenes para piezas específicas entrarán en vigor el 9 de febrero de 2027, de acuerdo con la información publicada por la fuente original.
La seguridad detrás de la decisión
Los drones dejaron de ser herramientas reservadas para aficionados y se convirtieron en elementos centrales de la guerra moderna y la vigilancia. La evolución del conflicto en Ucrania ha mostrado cómo estos equipos pueden utilizarse para reconocimiento, observación y operaciones en el campo de batalla, lo que elevó su importancia para gobiernos y fuerzas armadas.
Funcionarios estadounidenses argumentan que la dependencia de drones y componentes fabricados en China puede generar riesgos para el ejército y la infraestructura crítica. Entre las preocupaciones mencionadas aparecen posibles interrupciones del suministro, espionaje y desventajas operativas frente a adversarios que controlen una parte relevante de la tecnología o de sus cadenas de producción.
El razonamiento de Washington combina, por tanto, objetivos comerciales y consideraciones de seguridad. Los aranceles pretenden encarecer determinados productos importados, pero también crear incentivos para que fabricantes y proveedores desarrollen capacidades dentro de Estados Unidos, especialmente en segmentos que las autoridades consideran más sensibles.
La política no elimina por sí sola la dependencia existente ni garantiza que la producción nacional pueda sustituir rápidamente a las importaciones. Sin embargo, muestra que la competencia por la tecnología de drones se incorporó al mismo debate estratégico que abarca defensa, infraestructura crítica y control de suministros esenciales.
DJI y la respuesta de China
China domina buena parte del mercado mundial de drones, y DJI aparece como el principal referente de esa posición. La empresa, fundada en 2006, capturó más de dos tercios del mercado global en los últimos años, según varios estudios citados en la información de origen, una cuota que ayuda a explicar la preocupación estadounidense por la concentración del sector.
Desde 2022, DJI figura en una lista estadounidense de empresas chinas vinculadas con el ejército de ese país y está sujeta a restricciones para acceder a tecnología estadounidense. La compañía ha cuestionado su inclusión en esa lista, pero el nuevo régimen arancelario abre un frente adicional para sus productos y para otros fabricantes que dependan de cadenas de suministro chinas.
Pekín expresó su oposición poco después de que Trump anunciara los aranceles y pidió a Washington retirar los gravámenes. Un portavoz del Ministerio de Comercio de China afirmó que la medida “perturbaría la cadena de suministro mundial de drones y socavaría aún más un entorno de mercado justo y competitivo”, además de señalar que el país se oponía firmemente a la decisión.
La disputa deja al mercado ante una tensión difícil de resolver: Estados Unidos busca autonomía y protección para sus activos estratégicos, mientras China defiende el acceso comercial y advierte sobre efectos globales. El impacto final dependerá de la capacidad de proveedores estadounidenses para cubrir la demanda y de la respuesta que adopten fabricantes, compradores y autoridades frente a los nuevos costos.
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