Corea del Sur y Estados Unidos negocian inversiones en semiconductores mientras Washington prepara una política arancelaria específica para los chips importados. El resultado podría definir las condiciones de expansión de Samsung y SK Hynix en el mercado estadounidense.
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- Seúl confirmó que las inversiones en semiconductores dentro de Estados Unidos forman parte de las conversaciones bilaterales.
- Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, advirtió que los fabricantes que no construyan en EE.UU. podrían pagar para acceder a ese mercado.
- Un acuerdo de USD $350.000 millones contempla para los fabricantes surcoreanos aranceles no menos favorables que los ofrecidos a competidores comparables.
🌐🇰🇷🇺🇸 Chips surcoreanos, bajo presión arancelaria
Seúl y Washington negocian inversiones en semiconductores en EE.UU.
El acuerdo de USD 350.000 millones contempla tasas no menos favorables para Samsung y SK Hynix.
Washington evalúa aranceles para chips importados. pic.twitter.com/Zl73uihAGm
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Corea del Sur y Estados Unidos mantienen conversaciones sobre inversiones en semiconductores dentro del territorio estadounidense, en un momento marcado por la amenaza de nuevos aranceles a las importaciones de chips. Un funcionario presidencial surcoreano confirmó el viernes que el tema forma parte de una negociación bilateral más amplia, en la que Seúl intenta evitar que las distintas áreas de la relación terminen bloqueándose entre sí.
Aranceles e inversiones avanzan en la misma negociación
La confirmación llegó después de que Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, señalara que Washington prepara una política arancelaria específica y cuidadosamente diseñada para los semiconductores importados. El funcionario surcoreano respondió a preguntas sobre si esa amenaza estaba afectando las conversaciones de inversión y reconoció que ambos asuntos se encuentran conectados dentro de la agenda bilateral.
Hay varios asuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos, y a veces se afectan mutuamente, explicó el funcionario presidencial a los reporteros en Seúl. Según su descripción, los semiconductores integran el conjunto de cuestiones relacionadas con inversiones que ambos gobiernos analizan, mientras las autoridades surcoreanas trabajan para impedir que las negociaciones comerciales perjudiquen otros compromisos económicos.
Lutnick había planteado una advertencia directa para las empresas que busquen vender chips en el mercado estadounidense sin instalar capacidad productiva local. Si no construyes aquí, espera pagar para entrar al mercado más grande del mundo, afirmó en una entrevista televisada, en una señal de que la administración estadounidense pretende utilizar los aranceles como incentivo para atraer fábricas y capital extranjero.
La tensión no equivale a una ruptura de las conversaciones, pero sí eleva la importancia de las condiciones que se están discutiendo. Para Corea del Sur, el desafío consiste en preservar el acceso competitivo de sus fabricantes al mercado estadounidense, mientras Washington busca que una mayor proporción de la producción tecnológica se concrete dentro de sus fronteras.
Un compromiso de USD $350.000 millones bajo presión
Las conversaciones ocurren bajo un acuerdo alcanzado por los presidentes de ambos países el año pasado, que incluye una inversión surcoreana de USD $350.000 millones en manufactura estadounidense. La cifra representa el marco económico dentro del cual se evalúan las nuevas inversiones, incluidos los proyectos vinculados con la fabricación de semiconductores, aunque la información disponible no detalla qué empresas ni qué montos específicos corresponderían a cada iniciativa.
El acuerdo establece que los fabricantes de chips surcoreanos recibirán tasas arancelarias de Estados Unidos no menos favorables que las condiciones ofrecidas a cualquier otro competidor con un volumen de comercio de chips igual o superior. Esa cláusula busca limitar un trato desventajoso para las compañías de Corea del Sur, pero su alcance dependerá de cómo Washington defina la política específica anunciada por Lutnick y de cómo compare a los distintos proveedores.
Corea del Sur es sede de Samsung Electronics y SK Hynix, los mayores fabricantes de chips de memoria del mundo, según la información reportada. La posición de ambas empresas vuelve especialmente relevante cualquier modificación de los aranceles, porque sus operaciones están vinculadas con una demanda creciente de memoria mientras las compañías tecnológicas estadounidenses aceleran la construcción de infraestructura para inteligencia artificial.
La referencia a la inteligencia artificial conecta la disputa comercial con una competencia tecnológica de mayor alcance. Los chips de memoria son componentes necesarios para numerosos sistemas informáticos, y el aumento de la infraestructura de IA ha reforzado el interés por asegurar suministros; sin embargo, la noticia no especifica cómo se distribuirán las futuras inversiones ni qué efecto concreto tendría el eventual arancel sobre los precios o los calendarios de producción.
Reuters informó que el funcionario surcoreano también describió como estancadas las negociaciones con Washington sobre asuntos de seguridad nacional. La observación se refería al plan de Corea del Sur para construir su propio submarino de propulsión nuclear como parte del acuerdo del año pasado, un expediente separado de la discusión sobre chips, pero incluido en la relación bilateral que ambos gobiernos intentan administrar.
La coexistencia de temas comerciales, industriales y de seguridad explica la cautela expresada por Seúl. Mientras las inversiones en semiconductores avanzan dentro de las conversaciones económicas, el expediente del submarino no registra el mismo progreso, lo que muestra que el acuerdo general no garantiza avances uniformes en cada área de cooperación.
Para los fabricantes surcoreanos, el punto decisivo será conocer la estructura final de la política arancelaria estadounidense y su compatibilidad con la promesa de recibir condiciones no menos favorables. Para ambos gobiernos, el siguiente paso consiste en evitar que la presión por atraer producción de chips desencadene un conflicto que complique el compromiso de USD $350.000 millones o afecte otros asuntos bilaterales.
La información publicada por Reuters no ofrece un calendario para concluir las conversaciones ni identifica nuevos proyectos concretos de fabricación. Por ahora, Seúl confirma que los semiconductores están sobre la mesa, Washington mantiene abierta la amenaza arancelaria y la industria observa cómo se traducirá el acuerdo político en reglas operativas para sus inversiones.
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