Por Canuto  

Una red vinculada a Corea del Norte estaría utilizando trabajadores remotos de Irán y Líbano como asistentes de entrevistas para obtener empleos en empresas estadounidenses, mientras los operativos norcoreanos realizarían el trabajo real y recibirían los salarios. La operación combinaría suplantación laboral, pagos en criptomonedas y acceso potencial a datos sensibles, en un contexto donde los robos atribuidos a hackers norcoreanos superaron los USD $2.000 millones durante 2025, según reportes citados por medios especializados.
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  • Trabajadores de TI localizados en LinkedIn serían contratados como asistentes de entrevistas por aproximadamente USD $500 mensuales en criptomonedas.
  • Después de conseguir el empleo, los operativos norcoreanos asumirían las tareas reales dentro de las empresas estadounidenses, según el reporte.
  • El Gobierno de EE. UU. advirtió en julio de 2025 sobre riesgos de robo de datos, criptomonedas e información sensible vinculados a trabajadores de TI norcoreanos.

 


Corea del Norte estaría ampliando sus métodos para ingresar a empresas estadounidenses mediante trabajadores remotos de terceros países, incluidos Irán y Líbano. La operación descrita por medios estadounidenses utiliza asistentes de entrevistas contratados a tiempo parcial, quienes ayudan a los operativos norcoreanos a superar los procesos de selección y recibirían pagos mensuales en criptomonedas.

Según la información difundida por KuCoin, que citó un reporte de Cointelegraph basado en NBC News, estos colaboradores son identificados en LinkedIn y contactados para participar en entrevistas laborales en nombre de otras personas. Una vez que el candidato norcoreano obtiene el puesto, el operativo asumiría el trabajo real, creando una capa adicional de distancia entre la empresa contratante y quien finalmente accede a sus sistemas.

El caso expone una vulnerabilidad que trasciende la seguridad informática tradicional, porque el primer punto de entrada no necesariamente es un ataque contra un servidor. La infiltración comienza en el proceso de contratación, aprovecha la confianza depositada en una identidad profesional y puede terminar conectando a una organización con una operación estatal enfocada en obtener ingresos, datos o acceso tecnológico.

Una operación que comienza en la contratación

El mecanismo señalado depende de una división de tareas relativamente sencilla, pero difícil de detectar si una empresa solo verifica los documentos del candidato principal. Un asistente ubicado fuera de Estados Unidos participa en la entrevista, responde preguntas o facilita la comunicación, mientras el trabajador norcoreano utiliza la oportunidad para conseguir el empleo bajo una identidad aparentemente legítima.

La fuente indica que esos asistentes pueden recibir aproximadamente USD $500 mensuales en criptomonedas por colaborar con las entrevistas. El pago digital permite transferir valor sin recurrir necesariamente a los canales financieros convencionales, aunque la noticia no especifica qué activos se utilizan, qué redes intervienen ni cómo se realizan las operaciones de conversión.

Después de superar el proceso de selección, los operativos norcoreanos se harían cargo de las funciones laborales reales. Esta sustitución podría otorgarles acceso prolongado a herramientas internas, repositorios de código, comunicaciones corporativas o información de clientes, pero el reporte no detalla empresas concretas, sectores específicos ni casos individuales asociados con el método.

La participación de personas procedentes de Irán y Líbano también dificultaría la identificación inmediata del origen de la operación. Para los empleadores, una red distribuida puede parecer una contratación internacional ordinaria, mientras que para los organizadores ofrece intermediarios capaces de cubrir la diferencia entre la identidad presentada durante la entrevista y la persona que ejecuta las tareas posteriores.

La advertencia del Gobierno estadounidense

En julio de 2025, el Gobierno de Estados Unidos coordinó una advertencia con varias agencias extranjeras sobre los riesgos asociados con trabajadores de TI norcoreanos. El aviso señaló que estas personas aceptan contratos con la intención de enviar sus salarios a sus instituciones de origen, una práctica que convertiría el empleo remoto en una fuente de financiamiento para estructuras vinculadas con Corea del Norte.

La advertencia también describió una amenaza interna que incluye el robo de datos, el robo de criptomonedas y la exfiltración de información sensible. La expresión amenaza interna resulta relevante porque el trabajador no necesita vulnerar una barrera desde el exterior: puede utilizar los permisos concedidos por la propia empresa para consultar, copiar o transferir información mientras aparenta cumplir con sus responsabilidades.

Para las compañías, el desafío consiste en equilibrar la contratación global con controles que no dependan únicamente de una entrevista por videollamada o de un perfil profesional en línea. La información disponible no presenta una lista de medidas específicas, pero el método descrito muestra que la verificación de identidad, la supervisión del acceso y la revisión de los pagos forman parte del mismo problema de seguridad.

El uso de asistentes durante las entrevistas introduce además una señal de alerta operativa: la persona que conversa con el reclutador podría no ser quien desempeñe el puesto. Cuando esa sustitución permanece oculta, la empresa puede contratar a un candidato basándose en habilidades, experiencia y referencias que pertenecen a individuos distintos, lo que debilita todo el proceso de evaluación.

Criptomonedas y robo de alto impacto

Las criptomonedas aparecen en esta operación como mecanismo de remuneración para los intermediarios, pero el riesgo señalado por las autoridades abarca mucho más que el pago de USD $500. Una vez dentro de una organización, un trabajador infiltrado podría encontrarse en una posición desde la que resulta posible observar sistemas, procesos financieros y activos digitales, aunque la noticia no atribuye un incidente concreto a cada contratación descrita.

El contexto financiero de la alerta es especialmente severo. Los datos citados en la información original indican que las pérdidas en criptomonedas atribuidas a hackers vinculados con el Estado norcoreano superaron los USD $2.000 millones durante 2025, cifra que representaría un aumento interanual del 51%.

Ese monto no significa que todos los fondos hayan sido obtenidos mediante infiltraciones laborales, porque la fuente no establece una relación exclusiva entre ambas prácticas. Sí muestra, sin embargo, por qué las autoridades consideran que los empleos remotos pueden formar parte de un ecosistema más amplio de generación de ingresos, acceso inicial y robo de activos digitales.

La combinación entre espionaje laboral y criptomonedas también complica la respuesta corporativa, ya que mezcla riesgos de recursos humanos, ciberseguridad y cumplimiento financiero. Una empresa puede detectar una transferencia irregular sin identificar al empleado que facilitó el acceso, o descubrir una anomalía técnica sin entender que el problema comenzó semanas antes, durante una entrevista aparentemente rutinaria.

Qué revela el caso para las empresas

La historia plantea una advertencia para las organizaciones que contratan personal remoto en mercados internacionales, aunque no implica que todos los trabajadores extranjeros representen una amenaza. El punto central es verificar que la identidad evaluada durante la contratación coincida con la persona que realizará el trabajo, manteniendo controles proporcionales al nivel de acceso que requiere cada cargo.

También resulta importante separar el origen nacional de un candidato de los indicadores concretos de riesgo. La información describe una red que utiliza personas de terceros países como intermediarios, pero el problema operativo reside en la suplantación, la falta de transparencia y la posibilidad de que los pagos o instrucciones provengan de estructuras ocultas.

Las empresas que manejan criptomonedas, propiedad intelectual o información sensible enfrentan consecuencias potencialmente más amplias que una contratación fallida. Un acceso conseguido mediante una entrevista engañosa puede exponer claves, documentación, código fuente o datos de clientes, y la recuperación posterior puede exigir investigaciones técnicas y financieras que excedan las capacidades de un departamento de recursos humanos.

Por ahora, la información divulgada no identifica a las compañías estadounidenses afectadas ni confirma cuántos trabajadores participaron en este esquema. El dato disponible sí apunta a una evolución de las tácticas atribuidas a Corea del Norte: en lugar de depender únicamente de ataques visibles, los operadores pueden intentar convertirse en parte de la fuerza laboral que las empresas creen estar contratando.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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