La presidenta de la Fed de Boston, Susan Collins, advirtió que el banco central estadounidense tendría que subir pronto las tasas si los próximos datos no confirman una caída sostenida de la inflación, que permanece muy por encima del objetivo oficial.
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- Susan Collins afirmó que la Fed podría endurecer pronto su política monetaria si no observa avances sostenidos en la inflación.
- Los economistas esperan que la inflación subyacente medida por el PCE se ubique en 3,3% anual en julio, lejos de la meta de 2%.
- Aranceles, petróleo e inversiones en inteligencia artificial aparecen entre los factores que los funcionarios vinculan con las presiones de precios.
La Reserva Federal de Estados Unidos podría verse obligada a subir las tasas de interés en un plazo cercano si los próximos datos no muestran una reducción sostenida de la inflación. Susan Collins, presidenta de la Fed de Boston, afirmó que los precios continúan demasiado elevados y que la preocupación ya se ha extendido entre empresas y hogares de Nueva Inglaterra, una señal de que el problema dejó de percibirse como transitorio.
En comentarios publicados el martes en el sitio web de la Fed de Boston, Collins sostuvo que la actual postura monetaria todavía debería ejercer presión a la baja sobre los precios dentro de su escenario base. Sin embargo, advirtió que el banco central no puede prolongar indefinidamente la espera, especialmente después de más de cinco años con la inflación por encima del objetivo oficial de 2%.
Una advertencia para la política monetaria
Collins explicó que su perspectiva central contempla una desinflación gradual, apoyada por la política vigente y por el reciente aumento de los rendimientos de los bonos de vencimiento más largo. Esos rendimientos más altos pueden encarecer el financiamiento para hogares, empresas y gobiernos, reduciendo parte de la demanda y ayudando a moderar las presiones sobre los precios con el paso del tiempo.
Aun así, la funcionaria planteó una condición concreta para mantener esa estrategia: la llegada de evidencia que confirme un progreso sostenido de la inflación. Si esa evidencia no aparece, dijo que será necesario endurecer pronto la política monetaria para asegurar que la estabilidad de precios se alcance dentro de un plazo razonable, una formulación que deja abierta la puerta a nuevas alzas.
La preocupación no se limita a los indicadores oficiales, según Collins, quien describió los precios altos como una inquietud generalizada en sus conversaciones con partes interesadas de toda Nueva Inglaterra. El comentario incorpora una dimensión empresarial y social al debate, porque las expectativas de consumidores y compañías pueden influir en decisiones salariales, contratos y ajustes de precios, complicando posteriormente la tarea de la Fed.
La presidenta de la Fed de Boston también alertó sobre el riesgo de que otro periodo prolongado sin alcanzar la meta cambie las expectativas de los consumidores. Si las familias comienzan a asumir que la inflación elevada será permanente, el regreso al 2% podría requerir una política monetaria más restrictiva y provocar un costo económico mayor.
El indicador que concentra la atención
Los economistas consultados por Reuters esperan que los datos publicados el próximo miércoles muestren un avance anual de 3,3% en julio para el índice de precios de los gastos de consumo personal, excluidos los alimentos y la energía. La estimación mantendría la tasa en el mismo nivel anterior y la dejaría considerablemente por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal.
La medida subyacente del índice PCE recibe especial atención porque suele considerarse una guía más útil para evaluar la trayectoria futura de la inflación. A diferencia de la lectura general, que puede moverse con fuerza por cambios en alimentos y energía, el indicador excluye esos componentes volátiles y busca mostrar presiones más persistentes dentro de la economía.
Según la información citada por Reuters, la inflación subyacente ha aumentado de manera estable desde el año pasado. Esa evolución contradice la expectativa de una desaceleración rápida y ayuda a explicar por qué algunos funcionarios de la Fed han empezado a discutir si la postura actual sigue siendo suficientemente restrictiva.
La política monetaria de la Fed se encuentra actualmente en un rango de 3,5% a 3,75% y permanece en pausa desde diciembre. Los funcionarios han mantenido ese nivel mientras esperan señales de que la inflación pueda moderarse, pero las declaraciones de Collins muestran que la pausa depende de que los datos próximos respalden esa estrategia.
Aranceles, petróleo e inteligencia artificial
Entre los factores mencionados por funcionarios de la Fed para explicar el repunte del núcleo inflacionario figuran los aranceles a las importaciones aplicados por la administración Trump. Los gravámenes pueden elevar el costo de productos importados y de insumos utilizados por compañías estadounidenses, aunque su impacto final depende de cuánto absorban los negocios y cuánto trasladen a los consumidores.
Los precios del petróleo constituyen otra fuente de incertidumbre para el panorama. Un aumento del crudo puede encarecer directamente los combustibles y también elevar los costos de transporte, fabricación y distribución, generando efectos indirectos que alcanzan diversos bienes y servicios, incluso cuando el indicador subyacente excluye temporalmente la energía.
Las enormes inversiones en inteligencia artificial aparecen asimismo entre las explicaciones citadas por los funcionarios para el aumento de las presiones inflacionarias. El desarrollo de centros de datos, infraestructura tecnológica y capacidad informática puede intensificar la demanda de determinados equipos, energía y servicios especializados, aunque la noticia no establece que ese proceso sea el único responsable del comportamiento reciente de los precios.
La combinación de esos elementos dificulta que la Fed determine si la inflación está descendiendo de manera sostenible o si enfrenta nuevas presiones capaces de prolongar el ciclo. Para Collins, esa distinción resulta decisiva, porque una política que parezca adecuada bajo un escenario de desinflación gradual podría ser insuficiente si los precios vuelven a acelerarse.
El debate tiene consecuencias para los mercados financieros, ya que la expectativa de tasas más altas suele presionar las valuaciones de activos y elevar el costo del crédito. En este contexto, las señales de la Fed pueden afectar desde los bonos del Tesoro hasta las acciones y otros mercados de riesgo, aunque la declaración de Collins no anunció una decisión concreta ni fijó una fecha para el próximo movimiento.
Una Fed dividida antes de Jackson Hole
La advertencia de Collins llega en un momento de división interna dentro de la Reserva Federal sobre la necesidad de subir las tasas. Algunos funcionarios consideran que la inflación todavía exige una postura más dura, mientras otros prefieren esperar nuevos datos para evaluar si las condiciones monetarias actuales ya están frenando suficientemente la demanda.
El director de la Fed Kevin Warsh tiene previsto pronunciar el jueves un discurso principal muy esperado en el simposio anual de investigación del banco central en Jackson Hole, Wyoming. El encuentro ofrecerá una nueva oportunidad para que los responsables de la política monetaria expongan sus argumentos sobre inflación, tasas y riesgos económicos, aunque cualquier cambio formal dependerá de las decisiones del comité correspondiente.
La atención sobre Jackson Hole también coincide con un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Cuando los rendimientos suben, las condiciones financieras pueden endurecerse incluso sin una modificación inmediata de la tasa oficial, un factor que Collins incorporó a su escenario base al señalar que las tasas de largo plazo ya están contribuyendo a presionar los precios.
Para los inversores, la tensión consiste en medir cuál de dos riesgos terminará dominando: una inflación persistente que requiera mayores tasas o un endurecimiento excesivo que debilite la actividad. La información disponible no permite anticipar el resultado, pero sí confirma que la Fed observa con mayor inquietud la posibilidad de que las expectativas inflacionarias se desplacen.
Los próximos datos serán importantes porque podrían respaldar la paciencia defendida por Collins en su escenario central o fortalecer su llamado a actuar pronto. Mientras la inflación permanezca cerca de 3,3% en su medida subyacente esperada, la distancia frente a la meta de 2% seguirá alimentando la discusión sobre cuánto tiempo puede mantener la Fed sus tasas sin cambios.
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