Por Canuto  

Una encuesta a 1.250 trabajadores estadounidenses sugiere que la inteligencia artificial todavía no ha provocado una ola generalizada de despidos ni contrataciones, aunque sí comienza a relacionarse con ascensos y nuevas funciones.
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  • Solo alrededor del 3% de los trabajadores encuestados dijo haber perdido un empleo debido a la IA desde 2023.
  • El 6% afirmó haber conseguido un puesto que no existía antes de la adopción de la inteligencia artificial.
  • La encuesta encontró que cerca del 9% recibió un ascenso o avance profesional que relaciona con la IA.

 


Un impacto laboral menor al esperado

La inteligencia artificial generativa se convirtió en una herramienta cotidiana para millones de personas desde el lanzamiento de ChatGPT el 30 de noviembre de 2022, pero sus efectos sobre el empleo estadounidense todavía parecen acotados. Una encuesta realizada entre 1.250 trabajadores del país encontró que solo alrededor del 3% afirmó haber perdido un empleo debido a la IA desde 2023, una proporción muy inferior a la que sugerían algunas advertencias sobre una sustitución rápida y masiva de trabajadores.

El estudio fue encargado a YouGov por Jeffrey C. Dixon, profesor de Sociología del College of the Holy Cross, quien investiga la inteligencia artificial y otros fenómenos sociales. La agencia consultó a los participantes entre el 30 de julio y el 4 de agosto de 2026 sobre su uso actual de estas herramientas, sus expectativas para el futuro y los cambios que, según ellos, la tecnología ya produjo en sus trayectorias laborales.

Los resultados, que forman parte de una investigación en curso y todavía no han sido revisados por pares, tampoco muestran una expansión explosiva de nuevos puestos asociados con la IA. Cerca del 6% de los trabajadores dijo haber conseguido un empleo que no existía antes de la adopción de la tecnología, como etiquetador de datos para sistemas de IA o especialista en cumplimiento de normas relacionadas con estas herramientas.

Los ascensos aparecen como el cambio más frecuente entre las tres experiencias examinadas, aunque siguen representando una minoría. Aproximadamente el 9% afirmó haber recibido un ascenso o avance profesional que consideraba relacionado con la IA, posiblemente por sus conocimientos y habilidades en el uso de la tecnología, mientras la mayoría no reportó modificaciones laborales de ese tipo.

Qué preguntó la encuesta y cómo interpretar sus cifras

YouGov encuestó a una muestra de adultos estadounidenses empleados con la intención de reflejar a la población trabajadora en variables como edad, género, raza y educación. El cuestionario incluyó 25 preguntas, entre ellas tres destinadas a identificar pérdidas de empleo, creación de nuevos puestos y ascensos vinculados con la inteligencia artificial desde 2023.

Ante la pregunta sobre si habían perdido un empleo por la automatización de tareas de su ocupación anterior, aproximadamente el 95% respondió que no y entre 3% y 4% indicó que no estaba seguro. En la consulta sobre nuevos empleos surgidos después de la adopción de la IA, alrededor del 90% contestó negativamente, mientras que una proporción similar, cercana al 88%, dijo no haber recibido un ascenso o avance relacionado con esa tecnología.

Los porcentajes pueden sumar más de 100% debido al redondeo, según la explicación incluida en el estudio. Además, las respuestas reflejan percepciones personales y no necesariamente una relación causal comprobada, porque un trabajador puede tener dificultades para determinar si la IA provocó un despido, contribuyó a una contratación o influyó directamente en una promoción.

El dato también debe leerse junto con la baja frecuencia general de los cambios de empleo en Estados Unidos. Cuando las transiciones laborales no son habituales, incluso porcentajes pequeños de personas que atribuyen un cambio a la IA pueden representar una señal relevante, aunque todavía no permitan afirmar que la tecnología está reorganizando de manera general el mercado laboral.

Las limitaciones y las preguntas que siguen abiertas

La investigación coincide con otros trabajos realizados en Estados Unidos y en otros países, que hasta ahora no han encontrado efectos generalizados de la IA sobre el empleo actual. Sin embargo, la muestra se obtuvo mediante un panel en línea de YouGov y no a través de una selección completamente aleatoria, por lo que las experiencias de quienes respondieron podrían diferir de las del conjunto de los trabajadores estadounidenses.

Otra limitación importante es que ninguno de los participantes estaba desempleado al momento de responder. Esto significa que la encuesta puede registrar la percepción de trabajadores que conservaron su puesto, pero no examina directamente a quienes quedaron fuera del mercado laboral por la IA o por cualquier otra causa.

El contexto económico también influye en la lectura de los resultados. En julio de 2026, la tasa oficial de desempleo de Estados Unidos fue de 4,1%, mientras que la tasa de participación laboral se ubicó en 61,4%; ambas medidas cambiaron poco durante el mes, según los datos oficiales. Por ello, esas cifras no permiten atribuir a la IA una reducción general de la fuerza laboral ni confirmar que figure entre las principales causas de los despidos.

El estudio busca diferenciarse de análisis centrados exclusivamente en los empleos destruidos, incluidos algunos trabajos académicos y un rastreador de desempleo relacionado con la IA en California. Al preguntar también por contrataciones y ascensos, Dixon intenta ofrecer una imagen más amplia del fenómeno, aunque reconoce que todavía falta saber quiénes obtienen esas promociones y de qué manera utilizan la IA en sus tareas.

El futuro podría ser más disruptivo

La baja cantidad de despidos atribuidos a la IA no garantiza que el impacto futuro vaya a ser igualmente moderado. La llamada IA agéntica, una generación de sistemas capaces de actuar con mayor autonomía y ejecutar secuencias completas de tareas, podría automatizar ocupaciones en una escala mayor que las herramientas actuales, especialmente si las empresas la integran en procesos operativos.

Ese posible avance también puede reducir el valor de algunas habilidades que hoy ofrecen una ventaja profesional. Los trabajadores que reciben ascensos por saber utilizar herramientas de IA podrían beneficiarse en el corto plazo, pero esas capacidades podrían volverse comunes o menos diferenciadoras cuando los sistemas autónomos realicen una parte creciente del trabajo que actualmente requiere supervisión humana.

Por ahora, la encuesta describe una transición gradual y desigual, no una ruptura total del mercado laboral. Para algunos trabajadores, la IA funciona como una herramienta que mejora su productividad o facilita el acceso a un ascenso; para otros, representa una fuente de incertidumbre sobre sus oportunidades futuras, aunque esa amenaza todavía no se refleje en pérdidas de empleo generalizadas.

Las próximas etapas de la investigación buscarán responder quiénes están avanzando profesionalmente gracias a la IA, cómo la emplean dentro de sus organizaciones y qué esperan de la tecnología en los próximos años. Esas respuestas podrían ayudar a distinguir entre una primera etapa de adaptación, en la que la IA complementa a los trabajadores, y una fase posterior en la que automatiza funciones completas.

La evidencia disponible invita a moderar tanto el pesimismo como el optimismo extremos sobre ChatGPT y sus sucesores. Casi cuatro años después de su debut, la mayoría de los trabajadores encuestados no perdió su empleo, no consiguió un puesto nuevo creado por la IA ni recibió una promoción que atribuyera a la tecnología, pero una minoría ya está experimentando cambios que podrían anticipar una transformación más profunda.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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