Por Canuto  

El crecimiento acelerado de los centros de datos en Estados Unidos está coincidiendo con zonas donde las redes eléctricas ya muestran señales de estrés. En plena ola de calor, operadores, reguladores y analistas siguen de cerca a regiones como PJM, Texas e Illinois, donde la demanda impulsada por IA, grandes instalaciones industriales y minería de criptomonedas amenaza con elevar riesgos operativos y costos para usuarios comunes.
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  • PJM emitió alertas por calor extremo y proyectó una demanda de hasta 166.304 megavatios, por encima de su récord veraniego de 2006.
  • ERCOT prevé mayor consumo en Texas y la EIA estima alzas de demanda de 7% en 2025 y 14% en 2026 por centros de datos y minería cripto.
  • En Illinois, reguladores advierten que los nuevos proyectos de alta demanda podrían elevar costos del sistema y retrasar entregas de energía hasta 2032 o más.

 


La expansión de los centros de datos en Estados Unidos está chocando con una realidad incómoda: varios de los mercados más grandes para esta infraestructura se ubican en áreas donde la red eléctrica ya opera bajo presión o enfrenta advertencias de estrés a futuro.

Ese cruce entre demanda digital y capacidad energética se vuelve más sensible durante una ola de calor, cuando el consumo eléctrico sube con fuerza por el uso intensivo de aire acondicionado y otros equipos.

Para los lectores del ecosistema cripto y tecnológico, el tema no es menor. Los centros de datos sostienen servicios de inteligencia artificial, computación en la nube y, en algunos casos, operaciones de minería de criptomonedas, por lo que su consumo energético se ha convertido en un factor de política pública.

De acuerdo con un reporte publicado por Newsweek, las señales de tensión aparecen con especial claridad en la red de PJM Interconnection, así como en Texas e Illinois, aunque en cada caso con distintos niveles de urgencia.

Mientras PJM enfrenta una presión más inmediata por el calor extremo, Texas y el área de Chicago ilustran una preocupación adicional: el crecimiento de grandes cargas que podría complicar la confiabilidad del sistema y trasladar costos a otros usuarios.

La presión más inmediata aparece en la red del Medio Atlántico

El ejemplo más claro se ubica en la región operada por PJM Interconnection, que presta servicio en todo o parte de 13 estados y Washington, D.C. Entre ellos figuran Virginia, Pensilvania, Maryland, Nueva Jersey, Delaware, Ohio, Kentucky y Virginia Occidental.

PJM informó esta semana que emitió alertas por clima cálido, máxima generación y gestión de carga. La razón fue que el calor extremo llevó la demanda proyectada cerca de su récord histórico de verano, e incluso por encima de esa marca en algunos cálculos.

El 30 de junio, PJM proyectó un pico para el 2 de julio de 166.304 megavatios. Ese nivel superaba su anterior máximo integrado horario de verano de 165.563 MW, registrado en 2006.

Al día siguiente, el operador revisó ligeramente a la baja la proyección para el 2 de julio hasta 166.147 MW. Aun así, el nuevo cálculo seguía por encima del récord de 2006.

En este contexto, los centros de datos no aparecen como un factor secundario. Una orden de emergencia del Departamento de Energía de EE. UU. citó hallazgos de la Corporación de Fiabilidad Eléctrica de América del Norte que apuntan a que el crecimiento de la demanda en PJM avanza al ritmo más rápido en años.

Según esa misma orden, el principal motor de ese aumento son los centros de datos. Después aparecen la electrificación y las cargas manufactureras.

El documento también advirtió que PJM enfrenta una capacidad cada vez más ajustada. Entre las causas mencionó el retiro de generadores y retrasos en proyectos, factores que elevan el riesgo de recurrir a procedimientos de emergencia durante períodos de máxima demanda.

PJM explicó que la orden del Departamento de Energía autoriza a los propietarios de transmisión, si fuera necesario como último recurso antes de reducciones de voltaje o cortes de carga, a recortar centros de datos y otras grandes cargas que dispongan de generación de respaldo.

Eso convierte al Medio Atlántico en uno de los ejemplos más directos de una vinculación oficial entre medidas de confiabilidad en plena ola de calor y el crecimiento de la demanda de centros de datos.

Dentro de esa dinámica, el norte de Virginia ocupa un lugar central. La Administración de Información de Energía ha descrito esa zona como la mayor concentración de centros de datos del mundo.

Además, la firma global de servicios inmobiliarios Cushman & Wakefield sostuvo que Virginia sigue siendo el mayor mercado mundial de centros de datos por capacidad operativa. La consultora calculó esa capacidad en 11,3 gigavatios.

Un mapa difundido recientemente por la activista ambiental Erin Brockovich muestra centros de datos repartidos por buena parte de la región. Los núcleos más densos aparecen en el norte de Virginia, el corredor Baltimore-Washington, Pensilvania, Nueva Jersey y Ohio.

Texas refleja menos urgencia inmediata, pero un crecimiento que inquieta

El caso de Texas presenta una advertencia distinta. Allí el problema no luce como una emergencia inminente este verano, pero sí como una expansión acelerada de grandes cargas que ya atrae el interés de operadores, legisladores y analistas del sector.

ERCOT, que opera la red en la mayor parte del estado, dijo antes del verano que la demanda podría superar 92 gigavatios. Esa cifra quedaría por encima del récord estatal actual de 85,5 GW establecido durante una ola de calor en agosto de 2023.

El operador atribuyó ese aumento esperado en parte a las temperaturas elevadas. También mencionó el crecimiento de centros de datos y otros grandes proyectos conectados al sistema.

Funcionarios de ERCOT señalaron que una emergencia en la red o un apagón es poco probable este verano. Para sostener esa visión, citaron la entrada de nueva capacidad de generación.

Sin embargo, el tamaño de la expansión esperada en la demanda de grandes usuarios ha generado preocupación más allá de la temporada actual. La Administración de Información de Energía proyectó que el consumo eléctrico dentro de ERCOT aumentaría 7% en 2025 y 14% en 2026.

La agencia vinculó esa proyección con la entrada en operación de grandes centros de datos e instalaciones de minería de criptomonedas. Para el sector cripto, este punto es clave porque confirma que la minería sigue siendo relevante en la planificación energética texana.

Las previsiones de más largo plazo apuntan a un crecimiento potencial todavía más pronunciado, aunque con incertidumbre. La proyección preliminar de carga a largo plazo de ERCOT incorpora proyectos industriales, de criptomonedas y de centros de datos.

No obstante, la cobertura citada sobre ese escenario señaló que el propio ERCOT expresó reservas sobre el uso de cifras preliminares para análisis de confiabilidad. Ese matiz importa, porque muestra que el ritmo real de conexión aún puede variar.

ERCOT indicó que los centros de datos, los mineros de criptomonedas y los grandes clientes industriales están solicitando construir en Texas en números crecientes. Algunos, además, exploran esquemas de co-ubicación para tomar electricidad directamente de generadores cercanos.

Ese tipo de arreglo ha inquietado a legisladores texanos. Según ERCOT, la generación utilizada por un gran cliente co-ubicado queda “efectivamente retirada del grupo de recursos disponibles para servir a todos los tejanos”.

Un portavoz del operador dijo a Newsweek que ERCOT monitorea continuamente el crecimiento de la carga y trabaja con empresas de servicios, generadores y otros actores para asegurar que la red pueda atender la demanda de forma confiable.

La misma declaración añadió que esa labor incluye avanzar en la planificación de transmisión, implementar el proceso Batch Zero para interconexiones de grandes cargas y coordinar con la Comisión de Utilidad Pública de Texas las necesidades de red de largo plazo.

Texas también gana peso propio como mercado global de centros de datos. Cushman & Wakefield clasificó a Dallas como el mercado primario de centros de datos número uno del mundo en 2026, aunque Virginia se mantuvo por delante en capacidad operativa.

El mapa del Reporte de Centros de Datos de Brockovich muestra una presencia amplia de instalaciones en el estado. El núcleo más denso aparece alrededor de Dallas-Fort Worth, con concentraciones adicionales en el corredor Austin-San Antonio, en torno a Houston y en partes del oeste de Texas.

Los marcadores se distribuyen por buena parte del territorio texano y no solo en una gran área metropolitana. Ese patrón sugiere que el desarrollo se extiende más allá de los centros urbanos tradicionales.

Illinois y el área de Chicago enfrentan costos, retrasos y presión local

En Illinois, la presión inmediata fue más localizada. El 1 de julio, la empresa de servicios públicos ComEd advirtió a clientes en partes del lado oeste de Chicago y en varios suburbios del oeste y suroeste que la red local estaba bajo “presión crítica” o había alcanzado un “nivel crítico”.

La advertencia se produjo en medio de la misma ola de calor. ComEd pidió a los usuarios reducir su consumo eléctrico para ayudar a prevenir apagones mientras equipos afectados trabajaban sobre la red.

Las zonas incluidas en la alerta abarcaron Berwyn, Cicero, North Riverside, Riverside, Stickney, Forest Park, Maywood y Oak Park. También incluyeron barrios de Chicago como Little Village, North Lawndale, Douglas Park, Garfield Park y Austin.

Más allá de ese episodio local, analistas del mercado vienen advirtiendo que el crecimiento de los centros de datos puede añadir tensión estructural al sistema de Illinois. La firma CBRE sostuvo que los proyectos atendidos por ComEd enfrentan retrasos en la entrega de electricidad hasta 2032 o más.

Según esa evaluación, el nuevo desarrollo empieza a desplazarse fuera de los suburbios de Chicago hacia ubicaciones con mayor capacidad eléctrica. Esa migración refleja que la disponibilidad de energía ya condiciona dónde pueden instalarse nuevos complejos.

Los reguladores estatales también están examinando cómo proteger a los clientes de los costos asociados a esta expansión. La Comisión de Comercio de Illinois dijo que ComEd tiene 75 solicitudes de clientes de alta demanda en su pipeline.

En conjunto, esas solicitudes suman más demanda que el pico histórico del sistema de la empresa. La comisión advirtió que proyectos de esa magnitud pueden afectar las facturas de otros clientes y la capacidad de ComEd para prestar servicio de forma asequible.

Otra estimación citada en el reporte provino de la Unión de Científicos Preocupados. Esa organización calculó que el crecimiento de la carga de centros de datos podría añadir entre USD $24.000 millones y USD $37.000 millones en costos del sistema eléctrico de Illinois entre 2026 y 2050.

El mapa del Reporte de Centros de Datos de Brockovich sugiere que en Illinois estas instalaciones se concentran mucho más en el área de Chicago. Fuera de ese núcleo aparecen focos menores en el centro del estado y una presencia comparativamente más reducida en el resto del territorio.

Newsweek indicó además que contactó por correo electrónico a PJM y ComEd para solicitar comentarios. Ese detalle subraya que el debate sigue abierto entre operadores, reguladores y empresas sobre cómo absorber la nueva demanda sin comprometer la estabilidad del sistema.

Por qué este debate importa para IA, nube y minería de criptomonedas

La historia de fondo va más allá de una sola ola de calor. El auge de la inteligencia artificial, la computación de alto rendimiento y ciertos segmentos de minería digital está creando una nueva clase de demanda intensiva, continua y concentrada.

Cuando esa demanda aterriza en regiones con redes ya tensas, los operadores deben equilibrar confiabilidad, costos y velocidad de expansión. Ese equilibrio no siempre es sencillo, porque construir nueva transmisión y nueva generación suele tardar años.

En el caso de la minería de criptomonedas, Texas destaca como un laboratorio visible. Allí la capacidad de respuesta flexible de algunos mineros ha sido presentada en ocasiones como una ayuda para la red, pero el reporte también muestra que el volumen agregado de estas cargas sigue siendo un tema de preocupación para las proyecciones futuras.

Para el sector de centros de datos, el desafío es parecido. El crecimiento de la capacidad informática puede impulsar inversión, empleo y servicios digitales, pero también presiona la infraestructura física que sostiene esa economía.

Por ahora, los datos recopilados en PJM, ERCOT e Illinois apuntan a un patrón común. Las redes eléctricas de Estados Unidos deben prepararse para un escenario donde los centros de datos, la IA y la minería cripto dejan de ser consumidores marginales y pasan a influir de manera directa en la planificación energética.

Esa transición aún está en desarrollo, pero sus señales ya son visibles en mapas, pronósticos de demanda, órdenes de emergencia y advertencias regulatorias. En otras palabras, la economía digital está comenzando a medirse también en megavatios.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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