Por Canuto  

La Autoridad del Canal de Panamá reducirá los tránsitos diarios en septiembre y aplazará cambios de calado, mientras la falta de lluvias amenaza con encarecer y desordenar las rutas de carga hacia los puertos estadounidenses.

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  • La capacidad bajará de 36 a 34 tránsitos diarios desde el 3 de septiembre y a 32 el 15 de septiembre.
  • Las lluvias estuvieron 34% por debajo del promedio y las entradas de agua cayeron 44% en la cuenca del canal.
  • Más del 70% de la carga del canal se origina o termina en Estados Unidos, según la autoridad panameña.

 


 

El Canal de Panamá volverá a reducir su capacidad operativa en septiembre, una decisión que amenaza con aumentar la presión sobre las cadenas logísticas que conectan Asia con los puertos de la costa este y del Golfo de Estados Unidos.

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) anunció menos tránsitos diarios y aplazó ajustes de calado para los buques Neopanamax, debido a un deterioro de las perspectivas hidrológicas asociado con precipitaciones inferiores a la media.

La medida convierte nuevamente al agua del lago Gatún en una restricción directa para el comercio marítimo internacional. Ese embalse alimenta el sistema de esclusas del canal, por lo que sus niveles determinan tanto cuántos barcos pueden cruzar como el peso de la carga que cada embarcación puede transportar, con efectos potenciales sobre costos, itinerarios y confiabilidad de las entregas.

La sequía vuelve a limitar el tránsito

La ACP informó que las lluvias registradas en la cuenca del canal entre mayo y agosto estuvieron 34% por debajo del promedio histórico. Durante el mismo periodo, las entradas de agua a la cuenca fueron 44% inferiores al promedio, una diferencia que llevó a la autoridad a revisar sus previsiones incluso después del inicio de la estación lluviosa panameña.

Según la entidad, la cuenca no estaba mostrando la respuesta hidrológica esperada y los pronósticos apuntaban a riesgos adicionales para las precipitaciones y el escurrimiento durante el resto de la temporada húmeda. La preocupación no se limita a sostener las operaciones actuales, porque la autoridad busca conservar suficiente agua para la estación seca de 2027, prevista entre enero y abril, sin comprometer el abastecimiento destinado al consumo humano.

El primer recorte entrará en vigor el 3 de septiembre, cuando el máximo diario pasará de 36 a 34 tránsitos. La nueva asignación contempla nueve tránsitos para buques Neopanamax y 25 para embarcaciones Panamax, de acuerdo con el aviso dirigido al transporte marítimo.

El segundo ajuste está programado para el 15 de septiembre y reducirá la capacidad total de 34 a 32 tránsitos diarios. En esa etapa, los cupos Panamax bajarán de 25 a 23, mientras que la capacidad para buques Neopanamax permanecerá en nueve tránsitos.

Menos calado significa menos carga

La autoridad también aplazó dos cambios de calado que habían sido anunciados previamente para las esclusas Neopanamax. El máximo de 48 pies, inicialmente previsto para el 26 de agosto, comenzará a regir el 2 de septiembre, mientras que el ajuste posterior a 47,5 pies, programado originalmente para el 3 de septiembre, fue pospuesto hasta el 1 de octubre.

El calado determina la profundidad que necesita una embarcación para navegar con seguridad y, en la práctica, condiciona el volumen de mercancía que puede llevar. Por ello, las restricciones no solo reducen el número de barcos que atraviesan el canal, sino que también pueden obligar a las navieras a disminuir la carga efectiva de cada buque.

La combinación de menos cupos y menor capacidad por embarcación eleva la competencia por las reservas disponibles. La ACP señaló que una reserva confirmada constituye el único mecanismo que garantiza una fecha de tránsito y recomendó a los clientes utilizar el Sistema de Reservación del Canal para reducir el riesgo de demoras.

Para las navieras, el cambio exige anticipar decisiones sobre itinerarios, equipos y fechas de llegada. Un buque sin una fecha garantizada podría alcanzar la zona del canal antes de obtener autorización para cruzar, mientras que una reducción de calado puede alterar la planificación de contenedores y disminuir la certeza sobre la disponibilidad de espacio.

Por qué Estados Unidos está especialmente expuesto

La ACP estima que el Canal de Panamá gestiona aproximadamente 5% del comercio mundial y que más del 70% de la carga que circula por la vía se origina o tiene como destino Estados Unidos. Además, cerca de 72% de los buques en tránsito parten de puertos estadounidenses o se dirigen hacia ellos, una exposición que explica la sensibilidad de las terminales frente a cualquier cambio de capacidad.

La ruta es especialmente valiosa para las redes logísticas estadounidenses porque conecta centros de producción asiáticos con los puertos del Atlántico y del Golfo sin exigir que los buques realicen recorridos mucho más largos alrededor del cabo de Buena Esperanza u otras rutas alternativas. El tráfico incluye importaciones en contenedores, exportaciones agrícolas, productos energéticos, carga refrigerada y diversos bienes industriales.

Los efectos pueden extenderse desde Nueva York y Nueva Jersey, en la costa este, hasta Houston y Nueva Orleans, en el Golfo. Una menor capacidad en el canal puede modificar los horarios de los buques, la colocación de equipos y la carga de trabajo de terminales ubicadas a miles de kilómetros de la infraestructura panameña.

El problema, por tanto, no se limita a una espera puntual en las esclusas. Cuando una ruta estratégica pierde previsibilidad, los propietarios de la carga deben decidir con mayor anticipación si aceptan itinerarios alternativos, pagan por una reserva o trasladan mercancía a otros puertos y medios de transporte.

Las rutas alternativas elevan los costos

Algunos servicios entre Asia y la costa este de Estados Unidos podrían desviarse hacia el Canal de Suez o rodear el cabo de Buena Esperanza. Esas opciones añaden distancia de navegación y consumo de combustible, además de exponer la carga a riesgos operativos, de seguridad y climáticos que las empresas deben incorporar en sus cálculos.

Otra posibilidad consiste en desembarcar mercancía en puertos de la costa oeste y trasladarla por ferrocarril hacia el este. Sin embargo, ese cambio aumentaría la demanda de trenes intermodales, terminales, chasis, transporte terrestre y capacidad de transbordo, justo cuando los volúmenes en el sur de California ya muestran señales de presión.

Los puertos de Los Ángeles y Long Beach registraron en julio cerca de 1,9 millones de unidades equivalentes a veinte pies (TEU), un máximo mensual, y mantuvieron volúmenes elevados durante agosto. Ese flujo puede intensificar la competencia por espacio y servicios si más carga que normalmente utilizaría el Canal de Panamá se dirige a la costa oeste.

La evidencia disponible no permite confirmar que las restricciones del Canal de Panamá hayan causado el aumento de tarifas transpacíficas citado en el borrador. Según Xeneta, las tarifas de la ruta hacia la costa este subieron 42% desde el inicio de la guerra con Irán y alcanzaron USD $10.527, aproximadamente USD $3.300 más que las tarifas hacia la costa oeste; esa variación puede modificar las decisiones de los importadores, aunque su causa debe atribuirse a los factores señalados por la fuente.

Causas de movimientos recientes

(a) Confirmado: la ACP atribuye los nuevos recortes a la menor disponibilidad hídrica. Las lluvias entre mayo y agosto estuvieron 34% por debajo del promedio histórico y las entradas de agua a la cuenca cayeron 44% frente al promedio del mismo periodo.

(b) Plausible: la presión sobre rutas alternativas y tarifas podría aumentar si los cargadores desvían mercancía hacia otros puertos o corredores. Sin embargo, no hay evidencia suficiente para presentar ese efecto como una consecuencia ya confirmada de los nuevos cupos.

Impacto sobre importadores y exportadores

Los importadores estadounidenses podrían enfrentar una combinación incómoda de fletes más elevados, fechas de entrega menos previsibles y menor disponibilidad de contenedores. Si el canal pierde capacidad al mismo tiempo que aumentan los precios en rutas alternativas, las empresas deberán elegir entre absorber el costo, trasladarlo a los consumidores o buscar cambios en sus cadenas de suministro.

La incertidumbre también afecta la gestión de inventarios y la programación de las terminales. Una llegada irregular de buques puede generar periodos de congestión seguidos por espacios ociosos, mientras los operadores intentan coordinar grúas, patios, camiones, trenes y equipos vacíos con información menos estable.

Los exportadores agrícolas de Estados Unidos, especialmente quienes envían granos y otros productos desde el Golfo, también dependen del canal para acceder de manera directa a mercados asiáticos. Las restricciones podrían modificar los tiempos de programación y elevar el costo entregado de esas mercancías, en un entorno que la fuente describe como ya tensionado por condiciones administrativas y disrupciones políticas.

Para las navieras y los dueños de la carga, la prioridad inmediata será asegurar reservas y evaluar rutas antes de que los nuevos cupos entren en vigor. La evolución de las lluvias, el escurrimiento y los niveles del lago Gatún determinará si las limitaciones permanecen como una advertencia temporal o se convierten en un problema más prolongado para el comercio estadounidense y mundial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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