BofA cambió de forma drástica su lectura sobre la Reserva Federal y ahora proyecta tres alzas de tasas en 2026, seguidas por una pausa prolongada que dejaría fuera del panorama cualquier recorte hasta 2028. El giro se apoya en una inflación más persistente, un mercado laboral que no se ha debilitado como se temía y un mensaje más duro desde la propia Fed.
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- BofA prevé tres aumentos de 25 puntos básicos en septiembre, octubre y diciembre de 2026.
- La tasa de política monetaria subiría a un rango de 4,25% a 4,50%, con pausa en 2027.
- El banco ahora no ve recortes de la Fed hasta 2028, salvo un deterioro fuerte en empleo, inflación o bolsas.
Bank of America (BofA) modificó de forma sustancial su previsión para la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. La firma ahora anticipa tres aumentos de tasas este año y descarta recortes hasta 2028.
El cambio representa un giro importante frente a su postura previa. Antes, el banco dudaba de que la Fed necesitara mantener una línea tan dura por tanto tiempo.
Según el analista Aditya Bhave, la nueva ruta contempla incrementos de 25 puntos básicos en septiembre, octubre y diciembre. Con ello, la tasa de política monetaria quedaría en un rango de 4,25% a 4,50%.
La previsión sugiere que 2027 sería un año de espera para la autoridad monetaria. En ese escenario, no habría espacio para alivio monetario en el corto plazo.
Para los mercados, esta clase de revisión importa mucho porque redefine el costo del dinero. También altera la valoración de acciones, bonos, dólar, oro y activos de riesgo como bitcoin.
Un giro de BofA que aleja el alivio monetario
La nueva lectura de BofA parte de una conclusión simple pero contundente. La inflación en Estados Unidos sigue siendo lo bastante persistente como para impedir que la tasa real se vuelva demasiado restrictiva.
Bhave escribió que la Fed probablemente se mantendrá en pausa el próximo año. Esa idea elimina el supuesto de que los recortes podrían llegar pronto tras las alzas de 2026. El banco reconoció además que su escepticismo anterior sobre la necesidad de recortes fue prematuro. Esa admisión refuerza la magnitud del cambio en su diagnóstico macroeconómico.
En la práctica, el mensaje de BofA es que la política monetaria podría seguir siendo dura por más tiempo. Esa frase, muy usada en Wall Street, suele traducirse en condiciones financieras más tensas.
Para un lector nuevo en el tema, la Fed fija una tasa de referencia que influye sobre créditos, hipotecas, deuda corporativa y liquidez global. Cuando esa tasa sube o se mantiene alta, el dinero tiende a encarecerse en toda la economía. Eso no significa de forma automática una crisis o una recesión. Pero sí eleva el umbral para que hogares, empresas e inversionistas asuman riesgo.
Inflación persistente y empleo estable cambian el panorama
Uno de los factores decisivos detrás del cambio fue la evolución de la inflación. BofA dijo que el problema inflacionario de la Fed ha empeorado de manera inequívoca.
En particular, el banco indicó que el PCE subyacente podría haber alcanzado 3,5% en mayo. Ese nivel sería casi 70 puntos básicos superior al del año previo. El PCE subyacente es una medida seguida de cerca por la Fed porque excluye componentes más volátiles. Por eso, una cifra firme en ese indicador suele pesar más en las decisiones del banco central.
En paralelo, la preocupación por un deterioro agudo del mercado laboral perdió fuerza. Bhave señaló que los riesgos a la baja en empleo se han disipado. El analista subrayó que la tasa de desempleo se ha mantenido estable frente a mayo del año pasado. Ese dato resulta llamativo porque entonces las tasas eran 75 puntos básicos más altas.
Esa comparación sugiere que el mercado laboral ha tolerado condiciones monetarias exigentes sin colapsar. Para la Fed, eso reduce la presión para recortar tasas en apoyo al empleo.
En términos sencillos, una inflación pegajosa y un empleo que no cede con rapidez forman una combinación incómoda. Esa mezcla tiende a empujar a los bancos centrales hacia posturas más restrictivas.
Qué leyó BofA en la Fed de junio y en Kevin Warsh
BofA también revisó su interpretación sobre la función de reacción de la Reserva Federal. Es decir, sobre qué condiciones activan una decisión de endurecimiento o de pausa.
La firma citó el Resumen de Proyecciones Económicas de junio como una señal relevante. Allí, nueve responsables de política monetaria proyectaron aumentos de tasas incluso sin esperar una caída del desempleo.
Ese detalle es importante porque sugiere un cambio en el umbral de acción. Según Bhave, un mercado laboral aún más ajustado ya no sería un requisito previo para nuevas alzas.
La conferencia de prensa del presidente de la Fed, Kevin Warsh, reforzó esa visión. Bhave dijo que Warsh enfatizó repetidamente la importancia de restaurar la estabilidad de precios.
Además, el analista interpretó que Warsh dejó ver que la política actual no es particularmente restrictiva. Si esa lectura es correcta, la Fed tendría margen argumental para endurecer más.
La combinación entre proyecciones oficiales y tono del presidente alimentó la revisión de BofA. No se trató solo de un cambio técnico en modelos, sino también de una lectura política e institucional del mensaje de la Fed.
Según la información reportada por Yahoo Finance a partir de Investing.com, esa reevaluación fue central para retrasar cualquier expectativa de recortes. El mercado suele reaccionar con fuerza cuando grandes bancos cambian así sus escenarios base.
Los escenarios que podrían frustrar la ruta de alzas
Aunque BofA ahora ve una trayectoria más agresiva, el banco no planteó un camino inamovible. También identificó los principales factores que podrían descarrilar esa secuencia de subidas.
El primero sería una fuerte desaceleración de las nóminas. Si el crecimiento del empleo se enfría con claridad, la Fed podría verse obligada a reconsiderar su postura.
El segundo factor sería una serie de lecturas suaves del PCE subyacente. Si la inflación muestra un alivio más convincente, la urgencia por seguir subiendo tasas se reduciría.
El tercer riesgo sería una gran venta de acciones. Una caída severa en las bolsas puede endurecer las condiciones financieras por sí sola y alterar el cálculo del banco central.
Estos tres puntos importan porque delimitan el mapa de riesgos del nuevo pronóstico. También muestran que BofA no da por cerrado el debate, aunque sí elevó de forma clara el tono de su escenario base.
En la práctica, los mercados vigilarán ahora cada dato de empleo, inflación y renta variable. Un solo informe no suele definir la política monetaria, pero una secuencia sí puede hacerlo.
Implicaciones para mercados, dólar y activos de riesgo
Un horizonte sin recortes hasta 2028 puede tener efectos amplios sobre las expectativas de inversión. Las valuaciones más sensibles a tasas, como tecnología y activos especulativos, suelen resentir ese tipo de mensajes.
Para el mercado de bonos, la novedad implica la posibilidad de rendimientos elevados durante más tiempo. Eso puede competir con activos de riesgo al ofrecer retornos relativamente atractivos con menor volatilidad esperada.
En renta variable, la idea de tres alzas adicionales este año eleva la cautela. Las empresas con financiamiento intensivo o múltiplos altos tienden a ser más vulnerables a un costo del capital creciente.
En el caso de bitcoin y del ecosistema cripto, el efecto no es lineal pero sí relevante. Tasas altas suelen reducir apetito especulativo, aunque también pueden reforzar narrativas de cobertura frente a errores de política o tensiones del sistema financiero.
Para los traders de divisas, una Fed más dura también puede favorecer al dólar. Un billete verde fuerte suele presionar a materias primas y a monedas emergentes, además de endurecer condiciones fuera de Estados Unidos.
Esto ayuda a explicar por qué una nota breve sobre tasas puede sacudir tantos mercados a la vez. La política monetaria estadounidense sigue siendo una referencia central para el precio global del riesgo.
Por ahora, el giro de BofA deja una señal clara. La ventana de recortes que muchos inversionistas esperaban luce mucho más lejana, y la batalla de la Fed contra la inflación vuelve a ocupar el centro del tablero.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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