Por Canuto  

Las acciones del sector defensa volvieron a captar la atención de Wall Street tras una combinación de tensiones geopolíticas, contratos multimillonarios y un giro acelerado hacia tecnologías militares impulsadas por inteligencia artificial. El repunte no solo beneficia a contratistas tradicionales como Lockheed Martin, RTX, Boeing y GE Aerospace, sino también a firmas de software y sistemas autónomos como Palantir, en un momento en que el gasto militar proyectado en Estados Unidos apunta a niveles sin precedentes.
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  • El iShares U.S. Aerospace & Defense ETF marcó su primer récord intradía en cuatro meses, impulsado por el alza de varias acciones del sector.
  • El Departamento de Defensa de EE. UU. pidió un presupuesto de USD $1,5 billones para el año fiscal 2027, un 44% más que el aprobado para 2026.
  • La expansión del gasto ya no se limita a misiles y aeronaves: la IA militar, el software y los sistemas autónomos emergen como el nuevo frente de crecimiento.


Las acciones de defensa están repuntando a medida que los inversionistas apuestan por una etapa de mayor gasto militar, reposición de arsenales y adopción acelerada de inteligencia artificial en el campo de batalla.

Ese impulso llevó al iShares U.S. Aerospace & Defense ETF, identificado con el ticker ITA, a registrar el lunes su primer récord intradía en cuatro meses.

El avance del ETF fue acompañado por subidas en varias compañías del sector, entre ellas GE Aerospace, Boeing, RTX Corp. y Howmet Aerospace.

Para el mercado, la lectura es clara: el negocio de defensa dejó de verse como un segmento lento y pasó a percibirse como un espacio con nuevo potencial de crecimiento.

Según reportó Yahoo Finance, este renovado interés combina factores geopolíticos con un profundo cambio tecnológico en la manera en que los ejércitos planean sus inversiones.

Más presupuesto, más contratos y arsenales por reponer

Stephen Dover, estratega jefe de mercado de Franklin Templeton, y Larry Hatheway, jefe de investigación de la firma, señalaron en un informe a clientes que el aumento de las tensiones geopolíticas está empujando a los países a asumir más responsabilidad por su propia seguridad.

En ese contexto, ambos explicaron que los gobiernos están elevando sus inversiones en capacidades militares y modernización de infraestructura estratégica.

Los analistas también advirtieron que el rápido cambio tecnológico está volviendo obsoletos muchos sistemas de defensa tradicionales. Eso, a su juicio, crea nueva demanda para armas avanzadas, ciberseguridad, defensas espaciales y capacidades militares modernizadas.

A finales de junio, el presidente Donald Trump reunió a líderes de varios fabricantes importantes de Estados Unidos para discutir un esfuerzo orientado a aumentar con rapidez la producción de sistemas de armas clave.

Entre las empresas convocadas estuvieron Lockheed Martin, Boeing y Honeywell, todas con papeles relevantes dentro de la cadena de suministro de defensa.

El objetivo del encuentro fue reconstruir arsenales de municiones agotados, una necesidad que el mercado interpreta como una fuente de contratos de largo plazo para los fabricantes.

Poco después, el Departamento de Defensa otorgó a Lockheed Martin un contrato multianual de USD $35,3 mil millones para la producción de misiles Terminal High Altitude Area Defense, conocidos como THAAD.

De acuerdo con el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, cada unidad THAAD cuesta USD $15,5 millones para producir.

RTX Corp., por su parte, recibió un contrato de aproximadamente USD $400 millones para misiles aire-aire de alcance medio.

Ese acuerdo se sumó a otro contrato previo otorgado a RTX a comienzos de febrero, diseñado para aumentar de forma drástica la producción de misiles Tomahawk de largo alcance.

Más de 1.000 misiles Tomahawk fueron utilizados por Estados Unidos durante la guerra en Irán. Según el mismo centro de estudios, cada uno cuesta USD $2,6 millones y su plazo de entrega es de cuatro años.

Un presupuesto histórico que también alcanza a nuevas industrias

Detrás de este ciclo de contratos aparece la solicitud presupuestaria del Departamento de Defensa para el año fiscal 2027, enviada al Congreso.

La cifra asciende a USD $1,5 billones, lo que representaría un aumento del 44% frente al presupuesto del año fiscal 2026 ya aprobado.

De concretarse, ese monto se convertiría en el mayor financiamiento de un solo año desde la Segunda Guerra Mundial.

Ese volumen de gasto no solo está favoreciendo a los contratistas militares clásicos. También está abriendo espacio a empresas industriales y manufactureras que antes parecían alejadas del negocio de defensa.

Boeing firmó en abril un acuerdo de siete años con el Departamento de Defensa para la producción de misiles interceptores PAC-3.

Dos meses después, la misma empresa obtuvo un contrato de USD $2 mil millones por parte de la Fuerza Espacial de Estados Unidos para construir distintos satélites de comunicaciones.

En junio, General Motors firmó un contrato de varios miles de millones de dólares con Lockheed Martin. El enfoque del acuerdo es ampliar la capacidad de producción y la manufactura a gran escala de componentes críticos para sistemas de armas estadounidenses.

Ford también comenzó a buscar contratos de defensa tanto con el gobierno de Estados Unidos como con gobiernos de Europa.

Para los analistas de Bank of America, Alexander Perry y Jack Joyce, este movimiento sugiere que fabricantes de automóviles y proveedores pueden migrar hacia perfiles de industriales diversificados, robótica, aeroespacial y defensa.

Ese punto resulta relevante para inversionistas que buscan identificar ganadores secundarios del boom militar. No todo el valor, en este ciclo, quedaría concentrado en las firmas más conocidas del complejo industrial de defensa.

La IA militar amplía la lista de ganadores potenciales

Aunque los sistemas de armas tradicionales siguen siendo una parte central del arsenal estadounidense, el foco también se está desplazando hacia la integración de tecnologías y armamento habilitado por inteligencia artificial.

Ese frente tecnológico fue estimado en USD $2 billones en gastos dentro de América del Norte, Europa y Asia.

La transición importa porque ensancha la lista de empresas con capacidad de capturar presupuesto militar. Ya no se trata solo de misiles, aeronaves o defensa aérea.

Los inversionistas también están apostando a proveedores de software, análisis de datos y sistemas autónomos, bajo la tesis de que capturarán una porción mayor de los presupuestos militares futuros.

Analistas de JPMorgan liderados por Jahangir Aziz escribieron que la guerra moderna está cada vez más definida por la capacidad de “sentir, entender y actuar”.

Según su análisis, esa capacidad depende del procesamiento de grandes volúmenes de datos y de la conversión de esa información en decisiones oportunas dentro del campo de batalla.

Ese cambio está dando lugar a compañías que ofrecen soluciones más autónomas que las utilizadas de forma masiva hasta ahora.

Entre los nombres que aparecen al frente de esta transformación destaca Palantir, la empresa liderada por Alex Karp, cuya propuesta consiste en integrar distintas capas de inteligencia dentro de las capacidades operativas del ejército.

También sobresale Anduril Industries, una firma privada de tecnología militar que ha ganado notoriedad por su trabajo en software de IA y sistemas de armas autónomas.

En el caso de Palantir, su software de campo de batalla “Maven” fue designado recientemente como un “programa de registro” por el Departamento de Defensa.

Esa clasificación convierte al producto en una parte permanente de la infraestructura militar de Estados Unidos, con una decisión final esperada para el cierre del actual año fiscal.

Las acciones de Palantir avanzaron más de 2% la semana pasada después de que el analista Gil Luria, de D.A. Davidson, mejorara su recomendación desde Neutral a Compra.

Además, elevó su precio objetivo a USD $175 por acción, frente a un precio actual cercano a USD $130.

Anduril, autonomía militar y el nuevo relato del sector

Anduril fue valorada recientemente en USD $61 mil millones en el mercado privado, un dato que refleja cuánto capital está dispuesto a apostar por la convergencia entre defensa e inteligencia artificial.

En marzo de 2025, la empresa recibió un contrato por 10 años y USD $642 millones para suministrar al Cuerpo de Marines de Estados Unidos equipos de vigilancia potenciados por IA.

Ese sistema, además, puede tomar acciones defensivas de forma autónoma, un rasgo que resume el tipo de capacidades que los ejércitos ahora están tratando de desplegar con más rapidez.

Palmer Luckey, fundador de Anduril, dijo en comentarios públicos realizados en abril de 2025 que el software de IA permite construir un tipo distinto de fuerza militar.

Según Luckey, esa fuerza ya no estaría limitada por costo, complejidad, población o mano de obra, sino por adaptabilidad, escala y velocidad de fabricación.

También sostuvo que la inteligencia artificial mejora la toma de decisiones, aumenta la precisión y reduce los daños colaterales.

Luckey agregó que, si Estados Unidos no lidera este espacio, lo harán regímenes autoritarios. Esa idea resume la narrativa estratégica que hoy sostiene buena parte del entusiasmo del mercado.

Para lectores acostumbrados a seguir criptomonedas, IA o acciones tecnológicas, el fenómeno tiene una lógica familiar. El capital está premiando plataformas, software y capacidad de escalar, no solo producción física.

En otras palabras, el sector defensa está empezando a parecerse menos a una industria puramente industrial y más a un cruce entre manufactura pesada, datos, automatización y software crítico.

Ese giro ayuda a explicar por qué firmas como Palantir y Anduril están captando tanta atención. También aclara por qué el mercado ve oportunidades tanto en empresas militares históricas como en nuevos actores tecnológicos.

Por ahora, la combinación de presupuestos crecientes, contratos multimillonarios y despliegue de IA está reconfigurando la tesis de inversión del sector. Si esa tendencia se mantiene, la defensa podría seguir siendo uno de los espacios más observados por Wall Street en los próximos trimestres.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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