Por Canuto  

La escuela de Salamanca, en Nueva York, pausó la llegada de Sally, un robot humanoide de Realbotix, tras cuestionamientos sobre privacidad, tiempo de pantalla y los vínculos corporativos del fabricante.

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  • El distrito había aprobado silenciosamente la compra de Sally y un asistente de IA por USD $57.590, con un descuento frente al precio de lista de USD $95.000.
  • La comisionada estatal Betty Rosa pidió esperar ante las inquietudes de padres, maestros y otros sectores sobre la presencia de robots humanoides en las aulas.
  • El sindicato docente criticó que Realbotix tenga vínculos con una empresa relacionada con muñecas sexuales, mientras el distrito defendió el proyecto como una lección sobre tecnología.

 


La llegada de Sally a un salón de clases de una escuela secundaria en el oeste de Nueva York quedó en suspenso. El robot humanoide debía ocupar un asiento durante este otoño, pero una creciente resistencia pública llevó al distrito a pausar el proyecto.

El Distrito Escolar Central de la Ciudad de Salamanca había aprobado el plan de manera discreta durante una reunión de su junta escolar en junio. En las semanas siguientes, la decisión se transformó en un debate estatal sobre privacidad estudiantil, tiempo de pantalla y preparación de las escuelas para la inteligencia artificial.

Salamanca se encuentra en la reserva de la Nación Seneca, en una zona rural del suroeste de Nueva York. El distrito atiende aproximadamente a 1.300 estudiantes, y cerca de un tercio se identifica como nativo americano o nativo de Alaska.

La pausa fue anunciada el viernes, después de que Betty Rosa, comisionada de Educación del estado de Nueva York, enviara una carta al distrito. Rosa afirmó que el Departamento de Educación seguía preocupado por el efecto que un robot humanoide podría tener en un salón de clases de secundaria.

La funcionaria también señaló que muchos padres, maestros y otros interesados estaban comprensiblemente inquietos por la presencia de tecnología de IA en las aulas. Sus observaciones hicieron que el distrito ya no pudiera decidir por sí solo si Sally comenzaría a participar en las clases.

El proyecto se había presentado como un programa educativo sobre inteligencia artificial y robótica. La escuela planeaba incorporar el robot en cursos de secundaria basados en un currículo desarrollado por Steve Wozniak, cofundador de Apple.

El distrito pagó USD $57.590 por Sally y por un asistente de maestro basado en IA. El monto representaba un descuento frente al precio de lista de USD $95.000, según la información divulgada sobre el acuerdo.

Qué podía hacer Sally en el aula

Sally permanece sentada, aunque puede mover la parte superior de su cuerpo y su rostro. La intención del distrito no era que reemplazara a un maestro, sino que se ubicara junto a uno como herramienta para las actividades académicas.

El distrito aseguró que el robot no utiliza reconocimiento facial ni conserva grabaciones. También indicó que opera dentro de una red cerrada, sin acceso a internet, una medida planteada para limitar los riesgos relacionados con los datos y la conectividad.

El paquete educativo incluía además un asistente de IA al que los estudiantes podían acceder desde sus laptops mediante un avatar. La herramienta podía ofrecer ayuda con las tareas, retroalimentación y traducción en tiempo real en más de 100 idiomas.

Realbotix, una empresa con sede en Toronto, desarrolló el robot. La compañía ha defendido durante el último año la idea de que los robots humanoides físicos y amigables pueden tener un lugar en las aulas, en vez de permanecer únicamente en laboratorios.

La propuesta refleja una discusión más amplia sobre el papel de la IA en la educación. Para sus defensores, la exposición temprana puede ayudar a los estudiantes a comprender herramientas que probablemente encontrarán en sus futuros empleos.

Sin embargo, el acceso a la tecnología también plantea preguntas sobre dependencia, supervisión y límites pedagógicos. La preocupación no se concentra solamente en las capacidades de Sally, sino en cómo la escuela administra los sistemas digitales que la acompañan.

La mitad de los padres estadounidenses ya expresa preocupación por una dependencia excesiva de la IA por parte de sus hijos. Además, investigadores han advertido sobre los riesgos de que herramientas de propósito general se incorporen al trabajo escolar sin controles suficientes.

El vínculo empresarial que encendió la oposición

El aspecto que convirtió el piloto de Salamanca en un asunto de alcance estatal fue la historia corporativa del fabricante. Realbotix era conocida anteriormente como Tokens.com y adquirió Simulcra en 2024.

Simulcra es la empresa matriz de RealDoll, fabricante de muñecas sexuales hiperrealistas y robots de compañía. La relación empresarial provocó una reacción especialmente fuerte entre los sindicatos de maestros de Nueva York.

Realbotix sostiene que sus dos divisiones no comparten personal, instalaciones ni tecnología. La compañía también afirma que busca una separación completa para septiembre, pero la asociación corporativa bastó para impulsar la movilización sindical.

Melinda Person, presidenta de los Maestros Unidos del Estado de Nueva York, rechazó el proyecto con dureza. La dirigente declaró que un robot construido por una empresa asociada con muñecas sexuales no tiene cabida en las aulas.

La controversia muestra cómo el origen empresarial de una herramienta puede influir tanto como sus especificaciones técnicas. Aunque el distrito describió controles sobre datos y conectividad, el sindicato enfocó su crítica en la confianza y la idoneidad del fabricante.

El debate también expuso una diferencia entre la evaluación técnica y la percepción de la comunidad. Un dispositivo puede carecer de reconocimiento facial y operar sin internet, pero aun así generar rechazo por la identidad de la empresa que lo suministra.

Padres, maestros y autoridades evalúan los riesgos

Las opiniones en Salamanca estaban divididas. Algunos padres recibieron con agrado la posibilidad de que sus hijos tuvieran una exposición temprana a la IA, mientras otros cuestionaron la compra del robot frente a la necesidad de contratar más maestros.

El superintendente Mark Beehler defendió el proyecto como una oportunidad para aprender a convivir con la tecnología. A su juicio, prohibir estas herramientas puede representar una solución fácil, porque los estudiantes encontrarán formas de sortear muchas de las reglas escolares.

Beehler también enfatizó que Realbotix no tendría acceso a información de identificación personal de los estudiantes. Reiteró que Sally no había sido diseñada para sustituir a un docente, sino para acompañarlo en el salón.

La comisionada Rosa, sin embargo, pidió al distrito esperar antes de avanzar. Sus inquietudes se alinean con preguntas que acompañan a casi cualquier tecnología educativa: cómo proteger los datos, cuánto tiempo pasan los estudiantes frente a pantallas y si las herramientas están listas para niños.

La información publicada por The Next Web muestra que el conflicto no surgió únicamente por la apariencia humanoide de Sally. La preocupación combinó aspectos técnicos, presupuestarios, laborales y éticos, todos vinculados con el uso de IA en una comunidad escolar pequeña.

El caso de Salamanca puede servir como referencia para otros distritos que evalúan robots y asistentes digitales. La discusión exige revisar contratos, políticas de datos, responsabilidades de los docentes y mecanismos para obtener el consentimiento informado de las familias.

Qué ocurrirá con el proyecto

El distrito utilizará la pausa para trabajar en acuerdos mejorados sobre la privacidad de los datos estudiantiles. También continuará conversando con los padres antes de decidir si modifica, retoma o abandona el programa.

Por ahora, Sally permanece sentada y fuera del calendario previsto para el otoño. La escuela todavía no ha definido si el robot llegará finalmente a sus aulas ni bajo qué condiciones podría hacerlo.

Andrew Kiguel, director ejecutivo de Realbotix, adoptó un tono conciliador frente a la oposición. El ejecutivo dijo que la empresa quería que el programa fuera demostrablemente seguro, estuviera completamente aprobado por el distrito y contara con un fuerte respaldo de los maestros.

La respuesta de Kiguel busca desplazar la discusión hacia las garantías del programa. No obstante, la empresa aún debe enfrentar la preocupación sindical vinculada con RealDoll y convencer a la comunidad de que la separación entre sus divisiones resulta suficiente.

El episodio también plantea una cuestión de gobernanza escolar. Una junta puede aprobar una compra, pero la reacción de las familias, los docentes y las autoridades estatales puede cambiar por completo el destino de la iniciativa.

Para los defensores del proyecto, retrasar la llegada de Sally podría privar a los estudiantes de una experiencia práctica con tecnologías emergentes. Para sus críticos, la pausa ofrece el tiempo necesario para resolver dudas antes de introducir un sistema experimental en un entorno educativo.

El futuro del robot humanoide en Salamanca dependerá ahora de la confianza. Esa confianza deberá construirse con reglas claras, protección de datos, participación de las familias y una explicación convincente sobre el valor educativo de Sally.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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