Un estudio del MIT identificó en ratones un circuito que compara las señales sensoriales actuales con las del pasado inmediato y ayuda a decidir si conviene mantener o cambiar una interpretación.
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- El circuito conecta el tálamo lateral posterior, equivalente al pulvinar humano, con la corteza cingulada anterior.
- Los ratones usaron la señal previa para repetir o cambiar sus decisiones según hubieran acertado o fallado.
- La optogenética mostró que la vía no solo transporta información: modifica causalmente la forma de evaluar nuevas evidencias.
El cerebro no interpreta cada estímulo como si apareciera por primera vez. Para decidir qué ocurre en un entorno cambiante, combina la información sensorial presente con una referencia construida a partir de lo que acaba de experimentar, un mecanismo que permite reaccionar con rapidez sin perder capacidad de adaptación.
Un estudio de neurocientíficos del Massachusetts Institute of Technology identificó en ratones el circuito que organiza esa comparación entre el pasado inmediato y el presente. La investigación, publicada en Science y difundida por MIT News el 24 de agosto de 2026, conecta una región del tálamo con la corteza frontal encargada de orientar decisiones sensoriales.
Una comparación que guía la decisión
El circuito une el tálamo lateral posterior, conocido como LP en los ratones y estrechamente relacionado con el pulvinar humano, con la corteza cingulada anterior, o ACC. Esta última forma parte de la corteza prefrontal y participa en decisiones basadas en información sensorial, mientras que el LP aporta señales sobre cuánto cambió la evidencia respecto de la experiencia más reciente.
Mriganka Sur, Newton Professor of Neuroscience e investigador del Picower Institute for Learning and Memory del MIT, además de director del Simons Center for the Social Brain, describió la vía como un sistema que organiza una comparación utilizable para actuar. Ning Leow, autor principal, explicó que el cerebro no evalúa cada evento nuevo desde cero, sino que destaca cambios significativos para decidir si mantiene o actualiza una interpretación.
La hipótesis surgió de una línea de trabajo previa del laboratorio de Sur sobre la forma en que la corteza integra percepción, aprendizaje y conducta. Un estudio de 2022 había cartografiado las numerosas entradas al circuito LP-ACC y sugería que la conexión podía enfocar la atención, pero el nuevo trabajo indica que también participa directamente en la evaluación de evidencia y en la selección de acciones.
La distinción resulta importante porque separa dos funciones que pueden parecer similares. El pulvinar o LP no toma por sí mismo la decisión final, según los investigadores, sino que asesora a la corteza frontal acerca del grado de desviación entre la señal actual y la historia sensorial inmediata.
El videojuego de los puntos en movimiento
Para probar el mecanismo, el equipo entrenó ratones de laboratorio en una tarea parecida a un videojuego. En una pantalla aparecían puntos que se desplazaban, aunque solo una parte de ellos avanzaba de manera coherente hacia la izquierda o la derecha, y los animales debían identificar la tendencia dominante en cada prueba.
La dificultad podía variar de una ronda a otra porque cambiaban tanto la dirección como la proporción de puntos que participaban en el movimiento conjunto. En un ensayo, por ejemplo, el 64% de los puntos podía desplazarse hacia la izquierda y, en el siguiente, el 16% podía hacerlo hacia la derecha, lo que generaba un continuo de diferencias entre señales consecutivas.
Mientras los animales realizaban la tarea, los científicos emplearon un microscopio de dos fotones para registrar la actividad del circuito LP-ACC y observar la respuesta de las neuronas en la corteza cingulada anterior. El equipo también recurrió a la optogenética, una técnica que permite activar de forma artificial grupos específicos de neuronas mediante estímulos luminosos.
El comportamiento mostró que los ratones recordaban la prueba anterior al interpretar la siguiente. Cuando acertaban y la nueva señal era parecida, tendían a repetir su elección; si la señal cambiaba mucho, reducían esa repetición, mientras que después de equivocarse exhibían el patrón contrario y eran más propensos a abandonar una respuesta ante una señal similar.
La optogenética mostró un efecto causal
Las observaciones conductuales demostraban una comparación entre señales, pero no bastaban para probar que el circuito LP-ACC fuera responsable de ella. Para establecer esa relación, los investigadores estimularon artificialmente las entradas del LP hacia la ACC y midieron cómo la manipulación alteraba las decisiones de los ratones.
La activación del circuito en el hemisferio izquierdo hizo que los animales fueran menos propensos a responder que los puntos se movían hacia la derecha. En el hemisferio derecho ocurrió lo contrario, pues la estimulación aumentó la probabilidad de esa respuesta, aunque en ambos casos la magnitud del sesgo dependió directamente de la diferencia entre la señal actual y la anterior.
Para Leow, ese resultado indica que la vía modifica la manera en que los ratones utilizan el historial sensorial al evaluar evidencia nueva, en lugar de limitarse a transportar información entre regiones cerebrales. La conclusión es relevante porque vincula la conexión con el proceso de comparación que precede a una decisión, no únicamente con la atención o el filtrado visual.
Las imágenes de calcio obtenidas con el microscopio, utilizadas como indicador cercano de la actividad eléctrica, reforzaron esa interpretación. El LP codificó la comparación con la historia reciente, mientras que las neuronas de la ACC transformaron esa información en patrones de actividad capaces de anticipar la elección final del animal.
Por qué importa para comprender el cerebro
El modelo propuesto ofrece una explicación sencilla para una conducta cotidiana: si una persona o un animal acierta y las condiciones apenas cambian, continuar con la misma expectativa puede ser eficiente. Cuando aparece una desviación considerable, el sistema necesita señalar que la evidencia merece una reevaluación y que mantener la hipótesis anterior podría resultar costoso.
El hallazgo también ayuda a precisar el papel del pulvinar, una región tradicionalmente estudiada por su participación en la atención y el filtrado de información visual. En lugar de actuar solo como un filtro que decide qué estímulos pasan, el circuito parece calcular diferencias con respecto a la experiencia inmediata y enviar ese contexto a una zona frontal vinculada con la conducta.
Los investigadores consideran que la arquitectura observada en ratones arroja luz sobre un circuito estrechamente análogo en los seres humanos, donde la corteza cingulada anterior participa en decisiones sensoriales. El resultado no demuestra por sí mismo cómo funciona cada cerebro humano, pero ofrece una ruta experimental para estudiar la relación entre percepción, predicción, memoria reciente y acción.
Sur señaló que estos mecanismos podrían ser pertinentes para investigaciones sobre autismo, una condición en la que muchos pacientes presentan diferencias significativas en las predicciones sobre el mundo sensorial. Una posible manifestación consiste en dificultades para filtrar estímulos repetidos que otras personas neurotípicas consideran previsibles o poco relevantes, aunque el estudio no establece una explicación clínica definitiva.
Un mapa de autores y apoyos
El artículo, titulado A thalamo-cortical circuit encoding deviations from sensory history, fue elaborado por Leow y Sur junto con Arundhati Natesan, Alexandria Barlowe, Sofie Ährlund-Richter, Tianyu, conocida como Cindy, Luo, y Mehrdad Jazayeri. El trabajo combina registros neuronales, análisis de comportamiento y manipulación optogenética para relacionar actividad cerebral y decisiones observables.
Leow realizó la investigación doctoral en el laboratorio de Sur y actualmente trabaja como investigador posdoctoral en el Institute of Molecular and Cell Biology de A*STAR, en Singapur. La participación de investigadores con experiencia en circuitos sensoriales, aprendizaje y toma de decisiones permitió examinar el fenómeno desde varias escalas, desde la conexión anatómica hasta el resultado de cada ensayo.
La investigación recibió financiamiento de los National Institutes of Health, una beca MURI, la Simons Foundation Autism Research Initiative, A*STAR y la Freedom Together Foundation. Esos apoyos sostuvieron un proyecto que comenzó con el mapeo anatómico del circuito y avanzó hacia pruebas funcionales sobre la influencia del pasado reciente.
El siguiente desafío será determinar cómo se organiza una operación comparable en cerebros humanos y cómo interactúa con otras regiones relacionadas con la atención, la memoria y el control ejecutivo. Por ahora, el estudio ofrece una conclusión concreta: antes de decidir qué está ocurriendo, el cerebro parece consultar qué tan distinto es el presente de lo que acaba de pasar.
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