Por Canuto  

Los ataques contra el sector de activos digitales alcanzaron un máximo histórico durante el primer semestre de 2026, con pérdidas superiores a USD $1.000 millones. Ethereum y Solana concentraron la mayor parte del daño, aunque los atacantes utilizaron métodos muy distintos en cada red.

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  • La investigación contabilizó 212 incidentes y pérdidas superiores a USD $1.000 millones durante el primer semestre de 2026.
  • Ethereum registró USD $332 millones en pérdidas, mientras Solana alcanzó USD $326 millones.
  • Los exploits dominaron en Ethereum, pero las credenciales y claves comprometidas explicaron más del 98% de los fondos robados en Solana.

 


El sector de los activos digitales afrontó un semestre especialmente difícil en materia de seguridad. Durante los primeros seis meses de 2026, los atacantes drenaron más de USD $1.000 millones mediante 212 incidentes distintos, según una investigación de la firma de seguridad onchain Blockaid.

La cifra no solo refleja un aumento en el dinero perdido. También muestra una separación más clara entre los métodos utilizados contra Ethereum y Solana, las dos principales redes afectadas por el volumen de fondos sustraídos.

Un semestre récord para los ataques cripto

La frecuencia de las violaciones de seguridad alcanzó un máximo histórico durante el primer semestre de 2026. El resultado combina numerosos incidentes con operaciones capaces de extraer grandes cantidades de capital en poco tiempo.

Ethereum registró pérdidas por USD $332 millones, mientras Solana acumuló USD $326 millones. Ambas redes concentraron la mayor parte de los fondos robados dentro del ecosistema de contratos inteligentes.

El mayor incidente del período ocurrió en KelpDAO, una plataforma de reestadificación líquida. Un exploit provocó la pérdida de USD $292 millones, una suma que por sí sola representa una parte considerable del daño total registrado en el semestre.

La investigación identificó 3,4 veces más exploits de alto umbral durante la primera mitad de 2026 que durante todo 2025. Este indicador apunta a un aumento en la magnitud de las fugas cuando los atacantes consiguen superar las defensas de un protocolo.

El desempeño del semestre también debe compararse con el balance de 2025. Ese año terminó con pérdidas totales de USD $2.580 millones distribuidas en 63 incidentes, aunque el resultado estuvo marcado por un único ataque de enorme escala.

Ethereum enfrenta fallos en aplicaciones y contratos

Ethereum continuó siendo un objetivo prioritario debido a su amplia colección de aplicaciones con grandes volúmenes de valor. Entre ellas figuran protocolos de reestadificación líquida, puentes entre cadenas y componentes fundamentales de las finanzas descentralizadas.

En esta red, los exploits de contratos inteligentes y los errores de ejecución dominaron el conteo de incidentes. Los atacantes buscaron fallas lógicas complejas capaces de alterar el funcionamiento previsto de los protocolos y desviar fondos.

La diferencia resulta relevante para quienes evalúan el riesgo de una aplicación descentralizada. Un contrato puede funcionar durante largos períodos y aun así contener una combinación de condiciones que permita una extracción masiva.

Entre las violaciones destacadas en Ethereum estuvieron los compromisos de claves relacionados con Humanity Protocol y StablR. Estos casos muestran que la seguridad de una aplicación no depende únicamente del código desplegado en la cadena.

El intercambio descentralizado CoWSwap también sufrió pérdidas. Sin embargo, el incidente fue clasificado como un error operativo del usuario y no como un defecto propio del protocolo, una distinción que cambia la lectura sobre la causa del daño.

Solana sufre el peso de las credenciales comprometidas

Solana experimentó un fuerte aumento de las pérdidas frente a 2025. En ese año, el capital total drenado dentro de la red había alcanzado aproximadamente USD $127 millones.

A diferencia de Ethereum, las vulnerabilidades del código tuvieron un papel mínimo en el deterioro de la seguridad de Solana. Los principales problemas estuvieron relacionados con el acceso a sistemas, credenciales y claves de firma.

Las credenciales comprometidas y los compromisos de claves explicaron más del 98% de todos los fondos robados en Solana. Esa proporción señala que los atacantes atacaron con mayor frecuencia los controles de acceso que la lógica interna de los contratos.

Las principales violaciones de gestión de claves afectaron a Drift Protocol y Step Finance. En ambos casos, el riesgo no se limitó a una función defectuosa en la cadena, sino que involucró la protección de las herramientas que permiten autorizar operaciones.

Los exploits aislados contra protocolos de Solana fueron menores en comparación con el daño asociado a las credenciales. Los incidentes mencionados en Raydium y Volo quedaron dentro de esa categoría más limitada.

El papel de los grupos norcoreanos

Blockaid atribuyó una parte importante de la actividad observada a sindicatos cibernéticos vinculados con Corea del Norte. Estos grupos suelen combinar ingeniería social, intrusiones en equipos de desarrolladores y robo de claves de firma.

El phishing dirigido aparece como una de las herramientas centrales de esa estrategia. En lugar de buscar únicamente una falla pública en un contrato, los atacantes intentan obtener acceso a las personas y máquinas que controlan los procesos de desarrollo.

El compromiso de las computadoras de los desarrolladores puede abrir una ruta hacia repositorios, sistemas de despliegue y dispositivos utilizados para firmar transacciones. Una vez obtenidas las claves, el atacante puede actuar sin necesidad de encontrar un error complejo en el contrato.

Esta dinámica ayuda a explicar por qué Solana registró un perfil de pérdidas tan distinto al de Ethereum. La arquitectura de la red influye, pero también importan la organización interna de los proyectos y la manera en que administran sus credenciales.

La atribución a grupos vinculados con Corea del Norte forma parte de investigaciones más amplias. El director ejecutivo de Blockaid, Ido Ben-Natan, citó trabajos también monitoreados por agencias de seguridad cibernética e infraestructura al describir la evolución de las amenazas.

Un contraste marcado con 2025

Los datos de 2026 presentan una dinámica diferente a la observada el año anterior. En 2025, las pérdidas alcanzaron USD $2.580 millones a través de 63 incidentes, una cantidad mucho menor de casos que concentró un daño extraordinario.

El principal factor de ese resultado fue el exploit de USD $1.500 millones contra el exchange Bybit durante el primer trimestre. Los fondos sustraídos se movieron principalmente a través de Ethereum y Arbitrum.

La comparación muestra cómo un solo ataque puede alterar las estadísticas anuales del sector. En 2025, Bybit dominó el balance; en el primer semestre de 2026, el daño se distribuyó entre 212 incidentes y varios tipos de objetivos.

La diferencia no significa que el riesgo haya desaparecido de las grandes plataformas. Por el contrario, la multiplicación de incidentes indica que los equipos deben prepararse tanto para fallos de contratos como para ataques contra usuarios, desarrolladores y sistemas de firma.

También cambia la forma de interpretar las métricas de seguridad. El número de incidentes, el valor perdido y el origen técnico del ataque ofrecen señales distintas, por lo que ninguna cifra aislada describe por completo la exposición de una red.

Qué revela la división de los vectores de ataque

El caso de Ethereum refuerza la necesidad de revisar la lógica de contratos inteligentes antes y después de su despliegue. Las aplicaciones que administran grandes cantidades de capital pueden convertirse en objetivos prioritarios incluso cuando operan sobre una infraestructura ampliamente utilizada.

Solana, por su parte, enfrenta una presión significativa en la administración de identidades y credenciales. La protección de claves privadas, máquinas de desarrolladores y procesos de firma adquiere una importancia comparable a la auditoría del código.

Para los usuarios, la diferencia entre ambos ecosistemas implica riesgos concretos. Una operación puede fallar por una vulnerabilidad del protocolo, por una autorización mal gestionada o por un engaño que entregue acceso a un tercero.

Los incidentes de Humanity Protocol, StablR, Drift Protocol y Step Finance muestran que los proyectos deben considerar toda su cadena operativa. La seguridad incluye contratos, dispositivos, permisos, claves y procedimientos internos.

El primer semestre de 2026 deja así una advertencia para el mercado cripto. La innovación y el crecimiento del valor bloqueado pueden ampliar las oportunidades financieras, pero también aumentan el atractivo de las aplicaciones para grupos que buscan capturar fondos mediante métodos cada vez más especializados.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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