Por Hannah Pérez  

Los cajeros automáticos de criptomonedas enfrentan una nueva ola regulatoria en Estados Unidos. Tennessee activó este 1 de julio una prohibición total sobre la instalación y uso de estos kioscos, mientras Georgia comenzó a exigir límites de transacción, advertencias a clientes y posibles reembolsos en casos de fraude. Las medidas reflejan una creciente preocupación estatal por estafas que afectan especialmente a adultos mayores.

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  • Tennessee prohibió desde el 1 de julio el uso e instalación de cajeros automáticos de criptomonedas.
  • Georgia impuso límites de envío, advertencias obligatorias y reglas de reembolso en ciertos casos de fraude.
  • Las medidas se suman a restricciones en Indiana y a una prohibición que entrará en vigor en Minnesota el 1 de agosto.
  • Bitcoin Depot se declaró en bancarrota en mayo, en medio de presión regulatoria y demandas contra el sector.

 


 

Los cajeros automáticos de criptomonedas están perdiendo terreno en Estados Unidos, a medida que más estados imponen prohibiciones y restricciones sobre estos kioscos por preocupaciones vinculadas con fraudes al consumidor.

Este miércoles entraron en vigor nuevas leyes en Tennessee y Georgia. En Tennessee, la medida establece una prohibición total sobre el uso e instalación de cajeros automáticos y kioscos de criptomonedas.

En Georgia, en cambio, los operadores podrán seguir funcionando, pero bajo límites de transacción, obligaciones de advertencia a clientes y reglas de reembolso en ciertos casos donde usuarios hayan sido víctimas de fraude.

Las medidas fueron reportadas por Cointelegraph y forman parte de una tendencia más amplia de gobiernos estatales y municipales que buscan restringir una industria acusada de facilitar pagos rápidos e irreversibles hacia estafadores. Los legisladores han puesto especial atención en casos donde adultos mayores son engañados para depositar efectivo en máquinas cripto y enviar fondos a direcciones controladas por delincuentes.

La ley de Tennessee fue firmada en abril por el gobernador Bill Lee y entró en vigor el 1 de julio. Antes de la prohibición estatal, había 185 cajeros y kioscos cripto operando en Tennessee, según datos de CoinATMRadar citados por Cointelegraph.

Georgia opta por restricciones, no prohibición total

A diferencia de Tennessee, Georgia no eliminó completamente los cajeros cripto. Su nueva ley exige a los operadores establecer topes de dinero enviado tanto para usuarios nuevos como existentes, además de emitir advertencias visibles a clientes antes de que realicen operaciones.

La norma también introduce obligaciones de reembolso en ciertos casos. Aunque el reporte no detalla todos los supuestos específicos, el objetivo es proteger a personas que puedan haber transferido dinero como resultado de una estafa.

Este enfoque refleja una diferencia regulatoria importante. Algunos estados consideran que los cajeros cripto son demasiado riesgosos y deben prohibirse. Otros buscan mantenerlos disponibles, pero con controles más parecidos a los de servicios financieros tradicionales: límites, reportes, advertencias contra fraudes y mayor responsabilidad para operadores.

Para la industria, Georgia puede representar un modelo menos extremo que Tennessee, pero igualmente costoso. Los operadores deberán ajustar sus sistemas de cumplimiento, monitorear transacciones, educar a usuarios y asumir más riesgo legal si sus máquinas son usadas en esquemas fraudulentos.

Una ola estatal contra los kioscos cripto

Tennessee y Georgia no son casos aislados. Indiana ya activó una prohibición en marzo, mientras Minnesota aplicará una medida similar el 1 de agosto. Legisladores de Delaware y Nueva Jersey también han propuesto normas para prohibir completamente estas máquinas.

La presión llega después de múltiples reportes de residentes engañados para enviar fondos mediante cajeros cripto. En muchos esquemas, los estafadores se hacen pasar por autoridades, empresas tecnológicas, bancos o familiares en emergencia, y luego instruyen a la víctima para retirar efectivo y depositarlo en un cajero Bitcoin o cripto.

El atractivo criminal es claro: los pagos mediante criptomonedas pueden liquidarse rápidamente, ser difíciles de revertir y cruzar fronteras con facilidad. Si la víctima usa efectivo en un kiosco, el operador puede recibir dinero físico y enviar activos digitales a una dirección externa en cuestión de minutos.

Para reguladores estatales, el problema no es solo tecnológico, sino de protección al consumidor. Los cajeros cripto suelen ubicarse en tiendas, gasolineras o locales minoristas, donde usuarios pueden operar sin el nivel de supervisión que tendrían en un banco o plataforma financiera regulada.

Adultos mayores, principal preocupación

Las autoridades han citado repetidamente el impacto de estos fraudes sobre personas mayores. Este grupo puede ser más vulnerable a tácticas de presión, amenazas falsas, llamadas fraudulentas o instrucciones urgentes para enviar dinero.

En varios casos reportados en Estados Unidos, víctimas recibieron llamadas de supuestos agentes gubernamentales o representantes de soporte técnico que les aseguraban que sus cuentas estaban comprometidas. Luego eran guiadas paso a paso hacia un cajero cripto para transferir fondos, creyendo que protegían su dinero o cumplían una orden oficial.

Las nuevas leyes buscan interrumpir ese proceso. Advertencias obligatorias, límites de envío y periodos de revisión pueden dar más tiempo para detectar señales de fraude. Las prohibiciones totales, como en Tennessee, eliminan directamente el canal físico usado por estos estafadores.

Sin embargo, críticos de las prohibiciones podrían argumentar que los fraudes migrarán hacia otros métodos, como transferencias bancarias, tarjetas de regalo o plataformas online. La discusión regulatoria se centra entonces en si los cajeros cripto son un canal desproporcionadamente riesgoso o si deben regularse sin desaparecer.

Bitcoin Depot, señal de presión sobre el sector

La ofensiva regulatoria ya parece estar afectando a empresas del sector. En mayo, Bitcoin Depot se acogió al Capítulo 11 de la ley de bancarrota en Estados Unidos, pocos días después de advertir que existían “dudas sustanciales” sobre su futuro debido a un entorno regulatorio desafiante y demandas legales.

Roshan Dharia, CEO de Echo Base y asesor de reestructuración, dijo a Cointelegraph que la bancarrota de Bitcoin Depot podría anticipar lo que enfrentará la industria de cajeros cripto en Estados Unidos durante los próximos años.

Según Dharia, el modelo tradicional dependía de spreads elevados por transacción y de menor escrutinio regulatorio para compensar costos inusualmente altos de cumplimiento, logística de efectivo, remediación de fraude y reparto de ingresos con comercios minoristas. Esa ecuación estaría cambiando a medida que los estados imponen estándares de protección al consumidor, reducen márgenes, amplían responsabilidad de operadores y elevan expectativas de monitoreo y reembolso.

El comentario apunta al núcleo económico del negocio. Si los operadores deben limitar comisiones, reembolsar víctimas, invertir más en cumplimiento y responder por actividad fraudulenta, el modelo de kioscos físicos puede volverse menos rentable, especialmente para redes pequeñas o medianas.

Un negocio bajo mayor responsabilidad

Los cajeros cripto han sido durante años una puerta de entrada sencilla para comprar Bitcoin y otros activos digitales con efectivo. Para usuarios sin cuenta bancaria, sin acceso a exchanges o con preferencia por transacciones presenciales, estas máquinas ofrecían una alternativa directa.

Pero esa misma facilidad se convirtió en un problema regulatorio. La combinación de efectivo, anonimato relativo, rapidez y poca intervención humana puede facilitar abusos. En respuesta, los estados están empujando a los operadores hacia estándares más cercanos a los de transmisores de dinero, bancos o exchanges regulados.

Los cambios pueden incluir verificación de identidad más estricta, reportes de operaciones sospechosas, límites diarios o mensuales, advertencias visibles, capacitación de comercios donde se instalan máquinas y protocolos de congelamiento o reembolso.

Para usuarios legítimos, esto implica más fricción. Para operadores, implica mayores costos. Para reguladores, es una forma de reducir daños sin necesariamente prohibir toda la actividad, como en el caso de Georgia. Tennessee, Indiana y Minnesota optaron por un camino más duro.

Canadá también evalúa prohibición nacional

La presión no se limita a Estados Unidos. Autoridades federales de Canadá han propuesto una prohibición total de cajeros automáticos de criptomonedas en todo el país.

La propuesta permitiría que ciudadanos canadienses sigan comprando activos digitales en negocios físicos registrados como servicios monetarios, pero eliminaría los cajeros cripto como canal independiente. Funcionarios canadienses argumentaron que estas máquinas se han convertido en el “método principal” para que estafadores defrauden a víctimas y para que criminales coloquen efectivo procedente de delitos.

Si Canadá avanza con una prohibición nacional, marcaría un contraste con el enfoque fragmentado de Estados Unidos, donde cada estado o municipio está definiendo sus propias reglas. También podría aumentar la presión sobre operadores regionales que dependen de múltiples jurisdicciones para sostener escala.

La tendencia muestra que los cajeros cripto están entrando en una etapa de fuerte escrutinio. Lo que antes se veía como infraestructura minorista para adopción de Bitcoin ahora es tratado por muchos reguladores como un canal de alto riesgo para fraude y lavado.

El futuro de los cajeros cripto en EE. UU.

El caso de Tennessee puede convertirse en referencia para otros estados que evalúan prohibiciones completas. Georgia, en cambio, puede servir como modelo para quienes prefieren restricciones operativas sin eliminar el servicio.

En ambos escenarios, el sector enfrenta un cambio estructural. La etapa de expansión rápida, basada en colocar máquinas en comercios y cobrar spreads altos, parece estar llegando a su fin. El futuro dependerá de capacidad de cumplimiento, cooperación con autoridades, prevención de fraudes y confianza del consumidor.

Los operadores que sobrevivan probablemente serán más regulados, más grandes y con procesos de monitoreo más robustos. Los pequeños podrían verse forzados a salir, venderse o abandonar estados con reglas más estrictas.

Para el ecosistema cripto, la lección es clara: la adopción física también necesita controles. Los cajeros pueden facilitar acceso a activos digitales, pero si se vuelven un canal recurrente para estafas, la reacción regulatoria puede ser severa.

Tennessee ya eligió la prohibición total. Georgia optó por límites y responsabilidad. Otros estados observan. El mapa de cajeros cripto en Estados Unidos empieza a encogerse, y la industria deberá demostrar que puede proteger a usuarios si quiere evitar que más jurisdicciones sigan el camino de las prohibiciones.


Imagen editada de Unsplash

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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