Por Canuto  

Charles Hoskinson regresó a Bermuda 12 años después de su charla TEDx para trazar un balance del crecimiento explosivo del ecosistema cripto y lanzar una advertencia: la industria ya sobrevivió al escepticismo, pero ahora corre el riesgo de alejarse de sus principios fundacionales de descentralización, privacidad y acceso abierto.
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  • Hoskinson comparó el mercado de 2014 con el de 2026: Bitcoin pasó de USD $375 a más de USD $80.000, mientras la adopción creció de 5 millones a 560 millones de usuarios.
  • El fundador de Cardano cuestionó el auge de un modelo “web 2.5” dominado por custodios, grandes plataformas y actores regulados, al considerar que amenaza la promesa original de autocustodia.
  • Como respuesta, presentó a Midnight como una infraestructura abierta enfocada en privacidad, abstracción de cadenas e identidad verificable desde el teléfono móvil.


Charles Hoskinson, fundador de Cardano y cofundador de Ethereum, volvió a Bermuda 12 años después de una charla que dio en el mismo lugar en 2014. En su intervención, repasó cuánto ha cambiado la industria de las criptomonedas desde entonces y sostuvo que el sector ya no está luchando por demostrar que puede existir, sino por definir en qué se convertirá.

La referencia central de su discurso fue el contraste entre dos etapas. En 2014, recordó, Bitcoin cotizaba en USD $375, había apenas 5 millones de usuarios de criptomonedas en todo el mundo, menos de 500 proyectos activos y el ecosistema venía de una fuerte crisis tras el colapso de Mt. Gox. En ese momento, dijo, abundaban los artículos que afirmaban que Bitcoin había muerto o que se trataba de una estafa.

Ahora, según expuso, el panorama es radicalmente distinto. Bitcoin supera los USD $80.000, 560 millones de personas usan o poseen criptomonedas, se han emitido más de 50 millones de tokens y existen 18.000 proyectos activos a escala global. Para Hoskinson, se trata de uno de los sectores de crecimiento más rápido de la historia humana, con la excepción de la inteligencia artificial.

Su intervención, recogida en 12 Years After the TEDx: Charles Hoskinson Returns to Bermuda, publicado por Input Output Group, combinó balance histórico, crítica al rumbo actual del sector y una defensa de una infraestructura más abierta. También sirvió para presentar a Midnight como una propuesta orientada a privacidad, interoperabilidad y autocustodia.

De un mercado marginal a una industria global

Para mostrar el salto del ecosistema, Hoskinson citó varios ejemplos concretos. Señaló que en Argentina, donde su empresa tiene una oficina, la economía es de USD $700.000 millones y dentro de ella circulan cerca de USD $100.000 millones en criptomonedas, en su mayoría stablecoins. Añadió que los empleados de su compañía en ese país rechazan cobrar en moneda local y prefieren pagos en stablecoins, incluso para cubrir alquileres.

También mencionó que en Vietnam más de 30% de la población ha usado o usa criptomonedas, mientras que Nigeria es el segundo mayor consumidor mundial de estos activos, con 32% de su población involucrada. Entre los menores de 25 años, aseguró, más de la mitad ha tenido algún contacto con el ecosistema. A su juicio, esos datos muestran que el fenómeno dejó de ser nicho hace tiempo.

En la misma línea, dijo que las organizaciones autónomas descentralizadas, o DAO, pasaron de ser una idea teórica a una realidad medible. Según su recuento, hoy existen 18.000 DAO que controlan colectivamente USD $30.000 millones en activos. Esa cifra, remarcó, equivale a seis veces el valor total de toda la industria cripto en 2014, cuando el mercado completo rondaba USD $5.000 millones.

Hoskinson también destacó la mayor participación gubernamental y regulatoria. Mencionó a la Autoridad Monetaria de Bermuda como una de las entidades que, en su opinión, ha mostrado liderazgo en regulación, y citó avances en Wyoming, Singapur, Suiza, ADGM y VARA. En Estados Unidos, agregó, se logró aprobar la Genius Act, mientras otras iniciativas regulatorias siguen en discusión.

La crítica al modelo “web 2.5” y al custodio como centro

Pese al crecimiento, Hoskinson sostuvo que buena parte del sector se ha desviado del objetivo original que motivó a muchos de sus primeros participantes. Según explicó, la promesa de la web3 era convertir al usuario en su propio banco, darle control sobre sus activos y permitirle gestionar su identidad sin intermediarios. Sin embargo, dijo que la expansión reciente se apoya en estructuras que conservan rasgos del viejo sistema financiero.

Como ejemplo, señaló que de los 560 millones de usuarios estimados, más de 400 millones están en Binance, y la gran mayoría mantiene allí la custodia de sus tokens. En ese escenario, argumentó, no hay verdadera autocustodia ni soberanía financiera. Por eso describió al segmento de más rápido crecimiento como una “web 2.5”, una zona intermedia entre descentralización y plataformas centralizadas.

Incluyó en esa categoría a empresas como Binance, Tether y Circle. A su entender, se trata de modelos híbridos que combinan componentes de blockchain con estructuras corporativas tradicionales, con directorios, ejecutivos y sistemas de control cerrados. Añadió que los actores más ricos del sector se encuentran precisamente en ese espacio, no en la capa más descentralizada del ecosistema.

El fundador de Cardano afirmó que esa deriva no coincide con las razones por las que se involucró en la industria. Dijo que su interés original estaba en bancar a quienes están fuera del sistema financiero, reducir costos de crédito y pagos, y evitar una división entre personas bancarizadas y no bancarizadas. En su lectura, una criptoindustria dominada por custodios y grandes instituciones corre el riesgo de agravar, en lugar de resolver, ese problema.

Geopolítica, exclusión financiera y el riesgo de la discriminación digital

Otro eje central del discurso fue la geopolítica. Hoskinson sostuvo que el mundo está regresando a un contexto de confrontación entre grandes potencias, con efectos directos sobre la actividad económica y financiera. Citó la invasión de Rusia a Ucrania, las tensiones en Oriente Medio y la posibilidad de que China intente avanzar sobre Taiwán dentro de los próximos 24 meses.

En ese contexto, advirtió, las entidades financieras reguladas quedan expuestas a órdenes políticas que las obligan a dejar de atender a ciertos clientes o mercados. Describió ese escenario como una ruptura de la lógica de globalización abierta. Desde su punto de vista, una infraestructura descentralizada debería servir precisamente para preservar un espacio neutral en el que las personas puedan cooperar y hacer negocios sin quedar atrapadas por conflictos entre Estados.

Para ilustrarlo, relató experiencias personales. Contó que cuando empezó a construir Cardano trabajaba con desarrolladores de San Petersburgo, a quienes describió como amigos y científicos con doctorados, sin interés en la política exterior rusa. Sin embargo, con el conflicto y los embargos, dijo que ya no pudo pagarles ni mantener la relación laboral. También recordó que tuvo operaciones en Etiopía y que debió abandonar el país cuando el conflicto interno se acercó a Addis Abeba.

Hoskinson extendió la advertencia al cruce entre finanzas y sistemas de inteligencia artificial. Afirmó que, si a la recentralización se suma IA, la discriminación deja de ser solo estructural y puede volverse individual, mediante puntajes sociales y cierres automáticos de cuentas. Mencionó a China y su sistema de crédito social, y acusó a Estados Unidos de avanzar en una lógica similar desde el sector privado.

La promesa de Midnight y una infraestructura abierta desde el teléfono

Como respuesta a esos riesgos, Hoskinson presentó a Midnight, un sistema en el que, según dijo, su equipo ha trabajado durante ocho años, con dos años de investigación y desarrollo y seis de ingeniería. La idea, explicó, es crear una opción que no obligue a empresas y usuarios a casarse con una sola red, sino que funcione sobre múltiples ecosistemas mediante abstracción de cadenas y de cuentas.

Ese diseño busca resolver uno de los problemas que observan las empresas reguladas. Si una firma adopta hoy una blockchain específica, dijo, corre el riesgo de que en dos años tenga que migrar toda su infraestructura a otra red más atractiva. Frente a eso, propuso una capa que permita interoperar con distintas cadenas sin rehacer la arquitectura cada vez que cambie el mercado.

Otro componente clave es la privacidad programable. Hoskinson habló de pruebas de conocimiento cero, computación multipartita y entornos de ejecución confiables como herramientas para fijar reglas de negocio seguras sin revelar información innecesaria. Según explicó, eso permitiría verificar identidad, edad, condición de inversionista o restricciones regulatorias mediante divulgación selectiva, sin exponer todos los datos personales del usuario.

En su visión, el teléfono móvil debe convertirse en el centro de ese sistema. Aseguró que el dispositivo ya reúne más capacidades de seguridad que muchas infraestructuras bancarias, con biometría, geolocalización, sistemas endurecidos y entornos seguros. Si la identidad y la billetera viven allí, sostuvo, el usuario puede controlar sus activos directamente y operar en distintas redes, incluidas Bitcoin, Ethereum y stablecoins, sin depender de un custodio central.

Hoskinson añadió que esas mismas herramientas de privacidad también pueden aplicarse a la inteligencia artificial. Argumentó que las pruebas criptográficas podrían ayudar a introducir mayor determinismo en sistemas no deterministas, algo que sería útil si los agentes de IA reciben billeteras y operan en nombre de personas o empresas. A su juicio, la regulación no alcanzará por sí sola la velocidad de esa innovación.

Una visión política de la descentralización

Más allá del componente técnico, el discurso tuvo un tono político. Hoskinson dijo que no entró al ecosistema para hacer a los grandes más grandes ni a los ricos más ricos, sino para entregar identidad económica a cualquier persona, sin importar idioma, país o cultura. Sostuvo que comerciar con otros pueblos reduce la desconfianza y puede contribuir a la paz.

En ese punto, recordó que ha visitado 75 países desde su charla de 2014 y que esa experiencia reforzó su convicción sobre el valor de las redes abiertas. Mencionó desde oficinas en Argentina hasta encuentros en África, Asia y Mongolia. Para él, la posibilidad de hacer negocios en condiciones iguales es una forma de restaurar humanidad dentro de un mundo cada vez más fragmentado.

También relató una cena con el primer ministro de Georgia, quien, según dijo, le contó que el país evaluó emitir una versión digital del lari, pero que el FMI advirtió que retiraría su crédito si avanzaba con el plan. Con ese ejemplo, Hoskinson quiso mostrar que incluso los Estados sienten límites impuestos por estructuras transnacionales y podrían ver en blockchain una “tercera vía”, distinta de los modelos de Estados Unidos y China.

Su cierre fue una mezcla de optimismo y llamado a la acción. Afirmó que la industria ya superó la etapa en la que debía probar si era legítima o si podía sobrevivir. El desafío actual, dijo, es decidir si el futuro será un sistema cerrado, dominado por pocos, o una infraestructura abierta y accesible para miles de millones. “El futuro será descentralizado”, concluyó, antes de pedir ayuda para llevar la cifra de usuarios de 560 millones a 5.000 millones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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