Cathie Wood volvió a aprovechar una jornada de caídas para reforzar posiciones en tres nombres de alto riesgo y alta narrativa: Palantir, Cerebras y Coinbase. La decisión de Ark Invest mezcla convicción en inteligencia artificial, apetito contrarian y una exposición directa a un mercado cripto que sigue bajo presión.
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- Ark Invest aumentó posiciones en Palantir, Cerebras Systems y Coinbase tras nuevas bajas en bolsa.
- Palantir mantiene una fuerte aceleración en ingresos y ganancias, mientras Cerebras enfrenta dudas por márgenes y concentración de clientes.
- Coinbase sigue presionada por la debilidad del mercado cripto, con Bitcoin cayendo 45% en el último año.
Cathie Wood volvió a moverse como inversionista contraria y aprovechó una rueda bajista para aumentar posiciones en tres acciones ya presentes en los ETF de Ark Invest: Palantir, Cerebras Systems y Coinbase.
La ejecutiva, cofundadora, CEO y directora de inversiones de Ark Invest, publicó sus transacciones diarias tras una jornada en la que también realizó ventas, aunque algunos de los movimientos más llamativos fueron precisamente estas compras en nombres golpeados.
Según reportó The Motley Fool, las tres acciones habían retrocedido ligeramente el miércoles. Esa dinámica encaja con una conducta habitual de Wood, que suele reforzar posiciones en días de caída.
El contexto no es menor para entender la operación. En un mercado dominado por volatilidad, correcciones abruptas y narrativas cambiantes sobre IA y cripto, Ark suele inclinarse por tesis de largo plazo incluso cuando el precio va en la dirección opuesta.
Eso no elimina el riesgo. Sí ayuda a explicar por qué Wood eligió aumentar exposición en tres compañías que hoy cargan con presiones distintas, pero que comparten una característica central: sus acciones han perdido fuerza tras periodos de fuerte entusiasmo.
Palantir vuelve al radar de Ark en medio de una corrección profunda
Palantir fue durante varios años una de las historias de crecimiento más consistentes entre las acciones tecnológicas seguidas por inversores de perfil agresivo. Sus títulos se duplicaron en más de una ocasión durante cada uno de los últimos tres años.
Sin embargo, esa racha se quebró desde el máximo histórico alcanzado a comienzos de noviembre. Desde entonces, la acción acumula una caída de 48%.
A pesar del retroceso bursátil, el negocio operativo sigue mostrando una aceleración notable. La empresa de software analítico registró crecimientos de ingresos de 17%, 29% y 56% en los últimos tres años, respectivamente.
La mejora no se detuvo allí. En el cuarto trimestre del año pasado, Palantir elevó sus ingresos 70%, y en el primer trimestre de este año reportó un salto de 85%.
La tesis de crecimiento se apoya en la rápida adopción de sus soluciones de automatización impulsadas por inteligencia artificial. En una primera etapa, la compañía ganó tracción con organismos gubernamentales y otros segmentos del sector público.
Ahora también encuentra espacio de expansión en el sector privado. La propuesta comercial de Palantir apunta a que empresas tradicionales obtengan ventajas tecnológicas mediante herramientas de análisis, automatización e IA.
La compañía acaba de encadenar sus dos trimestres más sólidos en crecimiento de ingresos desde que salió a bolsa hace seis años. Ese dato es clave para entender por qué un inversor como Wood puede ver valor pese al castigo reciente del mercado.
En rentabilidad, el cuadro también luce favorable. Las ganancias de Palantir se han más que duplicado durante cinco trimestres consecutivos y, en su informe más reciente, llegaron a más que cuadruplicarse.
La disonancia está entre negocio y cotización. Mientras la empresa mejora en ingresos y beneficios, la acción ha seguido corrigiendo, lo que fortalece la lectura de una apuesta contraria.
El papel se negocia actualmente a 74 veces las ganancias esperadas de este año y a 52 veces el objetivo de ganancias ajustadas del próximo año. No parecen múltiplos bajos en términos absolutos, pero hace apenas unos meses se ubicaban por encima de los tres dígitos.
La conclusión que subyace en esta compra es directa. Para Ark, Palantir se abarata al mismo tiempo que su desempeño operativo mejora, y esa combinación puede justificar nuevas entradas pese a la volatilidad.
Cerebras enfrenta el juicio del mercado tras un debut explosivo y un giro brusco
Cerebras Systems llegó al mercado público como una de las ofertas iniciales más celebradas del mes pasado. La empresa, enfocada en arquitectura de chips para inteligencia artificial, logró elevar su precio de salida a USD $185 antes de su debut de mediados de mayo.
Ni siquiera ese ajuste alcanzó para contener el entusiasmo inicial. En su primer día de cotización, la acción abrió en USD $350.
Desde ese arranque, el recorrido cambió con fuerza. El papel ha perdido más de la mitad de su valor desde el pico registrado el 14 de mayo.
Esta semana, además, pasó a ser catalogado como un IPO roto, una etiqueta de mercado que suele aplicarse a debuts bursátiles cuya cotización se deteriora con rapidez después de la euforia inicial. Ese cambio de percepción es central para entender por qué Wood pudo verlo como una oportunidad táctica.
La promesa tecnológica de Cerebras sigue siendo llamativa. Su enfoque se basa en una arquitectura de chips de IA que reemplaza el ensamblaje de cientos o miles de chips conectados por una GPU mucho más grande construida sobre una lámina continua de silicio.
El problema es que la historia bursátil necesita respaldo financiero convincente. Y el primer trimestre reportado como empresa pública no dejó una lectura clara de fortaleza.
Los ingresos crecieron 94%, una cifra que a primera vista suena explosiva. Aun así, el avance estuvo acompañado por un estrechamiento de márgenes.
También pesó la elevada concentración comercial. Casi tres cuartas partes de las ventas trimestrales provinieron de apenas dos clientes ubicados en Emiratos Árabes Unidos.
Ese riesgo de dependencia no es menor, sobre todo en una empresa que aún debe probar la consistencia y diversidad de su base de ingresos. El mercado suele castigar con dureza este tipo de vulnerabilidad cuando el entusiasmo inicial se enfría.
A favor de la tesis optimista, la firma reporta una cartera de pedidos cercana a USD $25.000 millones. Para una compañía con ingresos rezagados de USD $604 millones, se trata de una cifra enorme.
Sin embargo, también allí aparece una salvedad importante. De esos casi USD $25.000 millones, USD $20.000 millones corresponden a un acuerdo multianual con OpenAI.
La lectura es ambivalente. Cerebras posee una promesa de escala muy relevante, pero buena parte de esa expectativa descansa en pocos clientes y en una estructura financiera que todavía deja preguntas abiertas sobre márgenes y ejecución.
Coinbase profundiza su retroceso mientras el mercado cripto sigue sin reaccionar
La tercera compra de Ark fue Coinbase Global, una decisión que se aparta del eje de inteligencia artificial presente en Palantir y Cerebras. En este caso, la apuesta está ligada de forma mucho más directa al ciclo de las criptomonedas.
Al igual que las otras dos acciones, Coinbase cayó al menos 5% el jueves. Además, ya se redujo a la mitad desde su máximo de 52 semanas.
La presión sobre el papel ha sido sostenida. El viernes, Coinbase marcó un nuevo mínimo histórico.
La debilidad bursátil refleja un deterioro en el interés por los criptoactivos. Según la información citada por la fuente, Bitcoin ha caído 45% en el último año.
Para una plataforma de negociación como Coinbase, ese retroceso importa de forma directa. Menor actividad y menor entusiasmo del mercado tienden a golpear los volúmenes, el apetito minorista y, en consecuencia, la facturación.
La compañía ya mostró ese impacto en sus resultados recientes. Sus ingresos disminuyeron 22% y 31% en los dos últimos trimestres.
El efecto sobre la rentabilidad puede ser incluso mayor que sobre las ventas. Como se trata de un negocio escalable, la contracción en actividad tiende a amplificar el golpe sobre los beneficios.
Por eso, la tesis de rebote no depende solo de mejoras internas de ejecución. También exige, en buena medida, una recuperación del mercado cripto.
Ese escenario es posible, pero está lejos de ser automático. En la práctica, la acción necesita un renovado rally de criptomonedas para recuperar tracción, y ese catalizador sigue siendo incierto en el corto plazo.
Para Ark Invest, la compra sugiere una disposición a asumir ese riesgo con horizonte extendido. Para el resto del mercado, Coinbase continúa siendo una apuesta muy sensible al humor inversor y al precio de Bitcoin.
Una estrategia contraria que mezcla convicción, volatilidad y narrativas de largo plazo
Las tres compras comparten un mismo patrón operativo. Wood está reforzando posiciones en compañías que han sufrido fuertes caídas, pero que todavía conservan narrativas potentes de crecimiento o recuperación.
En Palantir, esa narrativa gira alrededor del crecimiento acelerado y de la monetización de soluciones de IA. En Cerebras, la apuesta descansa en una arquitectura alternativa de chips y en una cartera de pedidos de gran tamaño.
En Coinbase, la historia es más dependiente del ciclo externo. Si el mercado cripto no mejora, el castigo operativo puede prolongarse más allá de lo que muchos inversores esperan.
La estrategia de comprar en rojo no es nueva en Ark Invest. Forma parte de una visión en la que la volatilidad es menos una señal de salida que una fuente de oportunidades para acumular exposición en activos considerados disruptivos.
Eso no implica que el mercado esté equivocado en sus dudas actuales. Palantir sigue cotizando con múltiplos elevados, Cerebras enfrenta preguntas sobre concentración y márgenes, y Coinbase está atada a un segmento que aún no encuentra un suelo claro.
También conviene recordar que el artículo original incluyó una advertencia adicional sobre Palantir. El equipo de analistas de Motley Fool Stock Advisor señaló que la compañía no figura entre lo que consideran las 10 mejores acciones para comprar ahora.
Esa precisión no invalida la compra de Ark, pero sí subraya el carácter debatible de estas apuestas. Se trata de nombres que pueden ofrecer retornos altos, aunque acompañados por oscilaciones severas y riesgos específicos muy visibles.
Para lectores nuevos en este tipo de estrategias, el mensaje de fondo es simple. Comprar acciones castigadas puede resultar rentable si el deterioro del precio no refleja un daño estructural del negocio, pero distinguir una oportunidad de una trampa de valor rara vez es sencillo.
En este caso, Wood parece apostar a que el mercado está sobrerreaccionando en los tres frentes. El tiempo dirá si esa lectura fue una muestra más de convicción visionaria o una nueva exposición temprana a riesgos todavía no resueltos.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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