Por Canuto  

Un estratega de mercado sostiene que las criptomonedas podrían estar a las puertas de su fase macro más explosiva, apoyado en la teoría de las Ondas de Elliott. Sin embargo, el entusiasmo convive con una corrección reciente en Bitcoin y Ethereum, salidas millonarias de ETF spot y nuevas dudas regulatorias en Estados Unidos.
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  • Jordi Visser afirmó que el mercado cripto estaría entrando en la tercera onda de Elliott, considerada la etapa más potente de un ciclo alcista.
  • Bitcoin cayó hasta USD $74.716,50 en medio de una baja general del mercado, retrasos regulatorios de la SEC y USD $1.200 millones en salidas de ETF spot.
  • Ethereum retrocedió a USD $2.031,22 y enfrenta presión adicional por ventas institucionales, tensiones geopolíticas y liquidaciones apalancadas.

 


El mercado de criptomonedas podría estar cerca de una etapa de crecimiento macro mucho más agresiva que las vistas hasta ahora, de acuerdo con la lectura de un estratega que recurre a una de las metodologías clásicas del análisis técnico. La idea central es que el sector estaría aproximándose a la llamada tercera onda de un ciclo alcista, una fase que históricamente se asocia con avances rápidos, amplia participación y retornos desproporcionados.

La tesis fue planteada por Jordi Visser, quien argumentó que el ecosistema cripto se está alineando con la teoría de las Ondas de Elliott. Ese marco, ampliamente utilizado en mercados financieros, parte del supuesto de que los precios tienden a moverse en patrones repetitivos ligados a la psicología colectiva de los inversionistas, alternando impulsos alcistas y correcciones, reseña ZyCrypto.

En ese esquema, un mercado alcista considerado saludable suele dividirse en cinco ondas al alza, seguidas por tres ondas de retroceso. Visser destacó que la tercera onda suele ser la más poderosa de todas, porque emerge en un momento en que todavía persiste el escepticismo, pero comienza a entrar capital nuevo de forma súbita y masiva.

Según su lectura, ese momento es además el más favorable para los inversionistas que logran posicionarse antes de que el consenso cambie por completo. La razón es que, durante esa fase, la narrativa dominante puede pasar rápidamente de la duda a la euforia, lo que tiende a traducirse en ganancias exponenciales para los activos de mayor tracción.

Visser también trazó un paralelo directo entre el reciente comportamiento parabólico de las acciones del sector de semiconductores y la etapa que estaría viviendo ahora el mercado cripto. A su juicio, ambos comparten una dinámica de adopción, impulso narrativo y aceleración de precios que podría empujar a Bitcoin muy por encima de los objetivos convencionales manejados por una parte del mercado.

Su postura es claramente ultraalcista en horizonte de largo plazo. En esa lectura, una vez que arranque esa tercera fase, la magnitud del movimiento sería difícil de detener. La afirmación contrasta con el tono defensivo que domina actualmente a los participantes, sobre todo tras varios días de presión bajista, salidas institucionales y renovadas preocupaciones regulatorias.

Corrección reciente enfría el optimismo de corto plazo

En el frente inmediato, los datos de CoinMarketCap mostraron que la capitalización total del mercado cripto cayó un 3,1% en las últimas 24 horas. Bitcoin retrocedió un 3,24% hasta ubicarse en USD $74.716,50, un movimiento que debilitó el sentimiento a corto plazo y reactivó el debate sobre si la corrección actual es solo una pausa o el inicio de una caída más profunda.

Entre los factores que explican la presión reciente figura un revés regulatorio inesperado en Estados Unidos. El mercado reaccionó al retraso de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. en las reglas vinculadas a acciones tokenizadas, un asunto que volvió a poner sobre la mesa la incertidumbre legal que aún rodea a varias iniciativas de digitalización de activos financieros.

A ese elemento se sumó un deterioro visible en la confianza institucional. Durante seis sesiones consecutivas, los ETF spot de Bitcoin registraron salidas por más de USD $1.200 millones, una cifra que añadió tensión a un entorno ya frágil y reforzó la percepción de que los grandes actores están reduciendo exposición en medio de la volatilidad.

La presión no quedó allí. La debilidad del precio activó un efecto dominó sobre posiciones apalancadas, con liquidaciones de largos por USD $377 millones. En mercados con alto uso de derivados, estos episodios suelen amplificar el movimiento original, ya que las ventas forzadas empujan más abajo la cotización y aumentan el nerviosismo entre operadores minoristas e institucionales.

Niveles técnicos clave para Bitcoin

En términos técnicos, varios estrategas mantienen la atención sobre una zona de soporte crítica para Bitcoin en USD $73.786. Mientras el precio se conserve por encima de ese umbral, todavía existiría margen para una estabilización alrededor de USD $75.949, lo que permitiría al mercado intentar recomponer parte de la estructura dañada durante la caída reciente.

La importancia de ese nivel no responde solo al análisis gráfico tradicional. También está ligada al volumen de posiciones apalancadas abiertas cerca de esa franja. En ciclos de alta volatilidad, la defensa o pérdida de soportes relevantes puede convertirse en un catalizador de nuevos movimientos abruptos, especialmente cuando hay demasiados operadores alineados en una misma dirección.

Si ese piso cede, el riesgo inmediato sería una caída hacia la zona de USD $72.000. Ese descenso pondría en peligro más de USD $1.290 millones en posiciones largas apalancadas, lo que podría derivar en una nueva cascada de liquidaciones y una ampliación temporal del retroceso general del mercado.

Por ahora, el escenario de fondo sigue dividido entre dos fuerzas. Por un lado, permanece la visión de largo plazo que describe a Bitcoin como un activo en transición hacia una etapa de impulso estructural mucho mayor. Por otro, los datos de flujo, regulación y derivados siguen imponiendo cautela en el muy corto plazo.

Ethereum queda rezagado y enfrenta más presión

Ethereum mostró un desempeño aún más débil que el del mercado en general. La segunda criptomoneda más grande por capitalización cayó un 4,22% hasta USD $2.031,22, reflejando no solo la aversión al riesgo del ecosistema, sino también factores específicos que golpearon con mayor fuerza el sentimiento alrededor del activo.

Entre ellos destacaron salidas institucionales y movimientos de figuras conocidas dentro de la industria. El reporte menciona la venta por parte del fondo patrimonial de Harvard y también de David Hoffman, cofundador de Bankless. Ese tipo de operaciones suele ser observado con atención, ya que puede ser interpretado como una señal de prudencia por parte de actores con alta visibilidad.

La caída de Ethereum también se vio acelerada por tensiones geopolíticas, una retórica agresiva de la Reserva Federal y otra ola de liquidaciones apalancadas. Cuando coinciden factores macroeconómicos, presión sobre activos de riesgo y ventas forzadas en derivados, los retrocesos tienden a ser más violentos y a extenderse más allá de los fundamentos inmediatos de cada red o protocolo.

En cuanto a niveles a vigilar, el soporte psicológico de USD $2.000 aparece como la referencia central para los próximos movimientos. Si Ethereum logra sostener ese piso, todavía sería posible un rebote de alivio hacia USD $2.150. Sin embargo, un cierre por debajo de ese umbral aumentaría el riesgo de una corrección más profunda hacia la zona de USD $1.900 a USD $1.600.

En conjunto, el panorama presenta una tensión clara entre una narrativa estructural muy alcista y una realidad de corto plazo marcada por salidas de capital, presión regulatoria y volatilidad elevada. Esa dualidad no es nueva en criptomonedas, pero sí ayuda a entender por qué una tesis de expansión macro puede coexistir con una corrección severa en el día a día.

Para los lectores menos familiarizados con la teoría de Elliott, la clave no está en tomarla como una garantía de dirección futura, sino como una herramienta interpretativa sobre el comportamiento de masas. En este caso, la relevancia del planteamiento de Visser reside en que sugiere que el actual retroceso podría no invalidar la tendencia mayor, siempre que los niveles críticos se mantengan y el flujo comprador vuelva a imponerse.

Esta se presenta como una lectura que apuesta por la siguiente gran etapa del ciclo. Pero, al mismo tiempo, los datos recientes del mercado recuerdan que incluso las perspectivas más optimistas pueden atravesar episodios de fuerte inestabilidad antes de consolidarse. En un entorno como el actual, la evolución de Bitcoin cerca de USD $73.786 y la defensa de Ethereum sobre USD $2.000 serán referencias decisivas para medir si la tesis alcista mantiene tracción o debe esperar más tiempo para desplegarse.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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