Por Canuto  

El robot Microduck de Pollen Robotics, filial francesa de Hugging Face, vendió más de 10.000 unidades en una semana y generó más de USD $4 millones en pedidos, mientras su chip chino Rockchip gana visibilidad en la carrera por la IA local.
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  • Pollen Robotics vendió más de 10.000 unidades del Microduck a USD $399 cada una, con las entregas de nuevos pedidos previstas después de Navidad de 2026.
  • El robot incorpora el procesador RK3566 de Rockchip, junto con cámara, sensor de profundidad, dos IMU, 15 motores y un pico articulado.
  • Hugging Face orienta el dispositivo a desarrolladores de IA física y ya publicó su SDK, simulador y canalización de aprendizaje por refuerzo en GitHub.


Un lanzamiento que superó las previsiones

Pollen Robotics, la filial francesa de Hugging Face, vendió más de 10.000 unidades de su robot Microduck durante la primera semana desde su lanzamiento comercial. A un precio de USD $399 por unidad, el volumen representa más de USD $4 millones en pedidos, según la información citada por CNBC, aunque la demanda también provocó que las fechas estimadas de entrega para nuevos compradores se extendieran más allá de la Navidad de 2026.

El resultado coloca a un dispositivo de apenas 25 centímetros de altura y menos de 800 gramos de peso en una posición llamativa dentro del mercado de la robótica experimental. Microduck no busca competir por tamaño con robots industriales, sino ofrecer una plataforma compacta que permita a desarrolladores probar comportamientos de inteligencia artificial directamente sobre hardware físico, una transición que suele presentar obstáculos distintos a los de una simulación.

El robot puede caminar, agacharse y recuperar la posición después de volcarse, además de patinar, de acuerdo con la descripción de Pollen Robotics. Su diseño incluye un pico articulado capaz de agarrar objetos, una cámara, un sensor de profundidad, dos unidades de medición inercial y 15 motores, elementos que le permiten combinar percepción, movimiento y manipulación en un cuerpo pequeño.

La empresa ofrece el Microduck en cuatro colores: Cream, Graphite, Lavender y Sky, con las primeras entregas dirigidas a compradores de Norteamérica, Europa y el Reino Unido. La espera proyectada para quienes compren ahora muestra que el desafío inmediato no es únicamente atraer usuarios, sino sostener la fabricación y la distribución de un producto que recibió una cantidad de pedidos superior a la prevista.

Thomas Wolf, cofundador de Hugging Face, señaló el lunes que los consumidores habían comenzado a rastrear la cadena de suministro del Microduck a medida que aumentaban los pedidos. Ese interés convierte al robot en algo más que una pieza de hardware para investigadores: también lo transforma en un producto capaz de despertar curiosidad entre compradores que siguen de cerca la convergencia entre robótica, IA y fabricación global.

El papel de Rockchip y la apuesta por la IA física

Microduck funciona con el procesador RK3566 de Rockchip, una empresa china cotizada en Shanghái cuyo chip incorpora tecnología licenciada por la firma británica de semiconductores ARM. La elección vincula el éxito de un producto francés de Hugging Face con una cadena tecnológica internacional en la que el diseño del robot, la arquitectura de procesamiento y la fabricación de componentes proceden de actores diferentes.

Rockchip registró ingresos operativos de 2.880 millones de yuanes, equivalentes a USD $428 millones, durante el primer semestre del año, un aumento de 40% frente al mismo período anterior. En ese lapso, su beneficio neto excluyendo partidas únicas creció más de 60%, cifras que ayudan a explicar por qué sus componentes reciben atención mientras crece la demanda de procesamiento local para dispositivos inteligentes.

Lian Jye Su, analista jefe de Omdia, describió a Rockchip como un proveedor clave para la inteligencia artificial que se ejecuta localmente en el hardware y no en la nube. El analista añadió que sus chips aparecen con frecuencia en aplicaciones de visión artificial, como la detección de objetos y el reconocimiento de imágenes, dos capacidades estrechamente relacionadas con los sensores que incorpora Microduck.

Su también marcó un límite importante: aunque Rockchip tiene una presencia masiva, sus chips no están diseñados para dispositivos complejos de IA en el borde porque carecen de recursos de cómputo. Esa observación evita interpretar el uso del RK3566 como una señal de que Microduck ofrece capacidades equivalentes a las de sistemas de mayor escala; el procesador responde a las necesidades concretas de un robot pequeño y orientado a experimentación.

Pollen Robotics construyó el Microduck como un banco de pruebas para la investigación de IA física, campo en el que los comportamientos entrenados en entornos virtuales pueden transferirse directamente al hardware. Para facilitar ese trabajo, la empresa publicó en GitHub el kit de desarrollo de software, el entorno de simulación y la canalización completa de aprendizaje por refuerzo, de modo que los desarrolladores puedan examinar el vínculo entre entrenamiento, percepción y movimiento.

Continuidad de la estrategia de Hugging Face

El Microduck es el segundo robot de Pollen Robotics desde que Hugging Face adquirió la startup francesa en abril de 2025. El antecedente inmediato es Reachy Mini, que, según Pollen Robotics, también superó las 10.000 unidades vendidas, una señal de que la compañía está convirtiendo la robótica accesible en una línea recurrente dentro de su estrategia de inteligencia artificial.

La diferencia entre vender un robot convencional y distribuir una plataforma para desarrolladores está en el ecosistema que se construye alrededor del dispositivo. En este caso, el SDK, la simulación y el aprendizaje por refuerzo forman parte de una propuesta que busca que los usuarios no solo operen el robot, sino que entrenen y transfieran comportamientos, con el objetivo de acortar la distancia entre el código y la acción física.

La arquitectura del Microduck también ilustra una tendencia concreta de la IA en el borde: procesar parte de la percepción y el control cerca de los sensores, en lugar de depender completamente de servicios remotos. Sin embargo, la evaluación de Omdia recuerda que la ejecución local no elimina las restricciones de cómputo, memoria o complejidad, por lo que el alcance práctico del robot dependerá de las tareas que los desarrolladores intenten ejecutar.

El interés comercial puede ampliar la base de usuarios que participa en esa experimentación, pero también eleva las expectativas sobre entregas, soporte y disponibilidad de componentes. La demora anunciada hasta después de la Navidad de 2026 convierte la logística en una parte central de la historia, porque el éxito inicial solo tendrá valor estratégico si Pollen Robotics logra transformar los pedidos en unidades entregadas y usuarios activos.

El caso llega además en un momento de creciente atención sobre Hugging Face: TechCrunch informó que Nvidia habría acordado comprar la empresa por USD $12.900 millones, según un reporte de The Information citado por el medio. El posible acuerdo debe tratarse como una operación reportada y no como un dato confirmado de forma independiente.

Qué revela el éxito del Microduck

Las ventas muestran que existe una demanda relevante por dispositivos que hagan tangible la investigación de inteligencia artificial, incluso cuando el producto tiene una escala reducida y un propósito principalmente experimental. La combinación de un precio de USD $399, movimientos llamativos y herramientas abiertas puede haber ayudado a presentar la IA física como una experiencia accesible para desarrolladores, en lugar de reservarla exclusivamente para laboratorios con grandes presupuestos.

El entusiasmo, no obstante, no equivale por sí mismo a una validación de todas las aplicaciones posibles del robot. Microduck puede caminar, recuperarse de una caída, patinar y tomar objetos, pero la información disponible no afirma que sea un sistema autónomo general ni que pueda ejecutar tareas complejas sin entrenamiento específico, una distinción necesaria para interpretar sus capacidades con precisión.

El componente chino también añade una dimensión estratégica al producto, aunque la noticia no presenta una disputa regulatoria ni una interrupción de suministro. Rockchip aporta un procesador con tecnología licenciada de ARM, mientras Pollen Robotics integra sensores, motores, software y un cuerpo diseñado para el aprendizaje físico; el resultado depende de esa combinación y no de un solo proveedor.

Para Hugging Face, el Microduck ofrece una forma de extender su presencia desde los modelos y las herramientas de software hacia máquinas capaces de interactuar con el mundo. Para los compradores, el atractivo está en experimentar con un robot real; para la empresa, la oportunidad consiste en convertir esos experimentos en una comunidad que utilice sus herramientas y genere nuevos comportamientos sobre el hardware.

Por ahora, el dato más contundente es comercial: más de 10.000 pedidos en una semana y entregas que ya rebasan el calendario navideño de 2026 para nuevos clientes. La siguiente prueba será demostrar que el interés inicial puede sostener una plataforma de IA física funcional, abierta y suficientemente capaz sin perder de vista las limitaciones del procesador que la mueve.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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