Por Canuto  

Cuatro fundadores de Z.AI aparecen vinculados a un proyecto universitario de inteligencia artificial cofinanciado por el CGTRI, entidad que el MI5 relaciona con el Ministerio de Seguridad del Estado de China. La alerta británica no menciona a la empresa ni demuestra que sus fundadores conocieran esos presuntos vínculos, pero recomienda revisar colaboraciones académicas con el instituto.
***

  • El proyecto, desarrollado entre 2018 y 2021, recibió aprobación para obtener CNY 2,94 millones y buscaba analizar publicaciones en redes sociales y trazar relaciones entre personas.
  • El MI5 sostiene que el CGTRI canaliza fondos hacia estudios que podrían fortalecer capacidades técnicas de espionaje; la embajada china calificó esas afirmaciones de infundadas.
  • La información consultada no establece que los fundadores de Z.AI supieran de los presuntos nexos entre el instituto y la inteligencia china.


Una alerta que pone el foco en la investigación académica

Cuatro cofundadores de la compañía china de inteligencia artificial Z.AI participaron en una investigación universitaria que recibió cofinanciamiento del China General Technology Research Institute, conocido como CGTRI. La información, reportada por Bloomberg, adquiere relevancia porque el MI5, el servicio de inteligencia británico, atribuye al instituto vínculos con el Ministerio de Seguridad del Estado de China y sostiene que sus fondos pueden respaldar capacidades técnicas de espionaje.

La alerta emitida por el MI5 el 30 de septiembre describió al CGTRI como una organización que existe principalmente para canalizar dinero hacia investigaciones universitarias que fortalezcan esas capacidades. El documento no nombró a Z.AI ni acusó a sus fundadores de espionaje; el vínculo conocido surge de registros de financiación y participación en un proyecto académico, por lo que no equivale a una conclusión sobre las intenciones de los investigadores.

Según la misma alerta, más de 100 académicos con vínculos con el Reino Unido contribuyeron a proyectos financiados por el ministerio a través del CGTRI. El MI5 advirtió que algunos podrían desconocer que el instituto respalda esas investigaciones, una observación que sitúa el asunto en el terreno de la transparencia de las colaboraciones y no permite asumir que todos los participantes conocían el origen o el posible destino estratégico de los fondos.

La advertencia recomendó a las instituciones británicas revisar cualquier colaboración con el CGTRI y señaló posibles delitos contemplados en la Ley de Seguridad Nacional de 2023. Esa referencia legal forma parte del consejo dirigido a las instituciones y no significa que los académicos mencionados hayan sido acusados de infringir la ley; la alerta plantea un riesgo que las universidades deben evaluar, mientras la investigación sobre Z.AI se conoce por separado.

El proyecto de inteligencia artificial y sus participantes

El proyecto se desarrolló entre enero de 2018 y diciembre de 2021, y obtuvo aprobación para recibir CNY 2,94 millones en financiación. El CGTRI y la Fundación de Ciencias Naturales de China aportaron los fondos, de acuerdo con un documento de 78 páginas elaborado por los líderes del proyecto, disponible en un sitio del gobierno chino que archiva registros de financiación para investigaciones.

El objetivo declarado era desarrollar un software de inteligencia artificial capaz de analizar publicaciones en redes sociales, identificar acontecimientos importantes y trazar relaciones entre individuos. La combinación de análisis de contenido y conexiones entre personas puede resultar relevante para tareas de seguimiento y focalización, pero la descripción del proyecto, por sí sola, no prueba cómo se utilizó el programa ni si terminó integrado en operaciones de inteligencia.

Li Juanzi, cofundador de Z.AI y profesor de la Universidad de Tsinghua, dirigió el proyecto junto con Cao Weibing, vinculado al CGTRI, y un profesor de la Universidad del Sudeste. La participación de investigadores universitarios y de un integrante del instituto aparece en la documentación del proyecto, que registra responsabilidades y contribuciones sin aportar, en la información publicada, pruebas de que esas personas conocieran los presuntos nexos de la entidad con los servicios de inteligencia.

Los otros tres cofundadores de Z.AI que aparecen en los registros son Tang Jie, Xu Bin y Zhang Peng, director ejecutivo de la empresa. Bloomberg indicó que el documento los identifica como coautores, coinventores o titulares de derechos de autor del software, categorías que describen distintos tipos de contribución; la documentación citada no asigna a cada uno una función específica en el desarrollo.

Qué dice la alerta y qué queda sin demostrar

James Mulvenon, director del área de análisis de inteligencia e investigación de Pamir Consulting, examinó el documento de financiación a petición de Bloomberg. Según esa publicación, sostuvo que el ministerio tenía un interés evidente en financiar la investigación y beneficiarse de sus capacidades de focalización, una valoración experta sobre el posible valor del proyecto que no constituye evidencia de que el software se destinara efectivamente a ese propósito.

La diferencia entre el objetivo técnico descrito y el uso que un tercero podría dar a una herramienta es central para interpretar el caso. Analizar publicaciones, reconocer eventos y relacionar individuos puede habilitar aplicaciones diversas, pero la información disponible no detalla despliegues, usuarios finales ni resultados operativos; atribuir a los fundadores una participación en actividades de espionaje excedería lo que muestran los registros citados.

También sigue sin aclararse si Li Juanzi, Tang Jie, Xu Bin o Zhang Peng conocían alguna presunta conexión entre el CGTRI y la inteligencia china. Z.AI y los cuatro fundadores no respondieron a las solicitudes de comentarios de Bloomberg, mientras que un representante del CGTRI dijo por teléfono a la publicación que el instituto no se comunica con el exterior; esas respuestas no despejan las preguntas sobre conocimiento o propósito.

La embajada china en Gran Bretaña rechazó las afirmaciones del MI5 y las calificó de «infundadas», según Bloomberg. La objeción representa la posición oficial de la embajada, mientras que el MI5 presenta su alerta como una advertencia de seguridad para instituciones británicas; la información aportada no incluye una respuesta adicional del servicio de inteligencia ni una evaluación independiente que resuelva la disputa.

El contexto para Z.AI y las instituciones

Z.AI también es conocida como Zhipu y, según la información publicada, comenzó a cotizar en Hong Kong en enero de 2026. Su capitalización de mercado ronda los USD $32.000 millones, una escala que ayuda a entender por qué la trayectoria de sus fundadores y los antecedentes de sus investigaciones pueden atraer atención, aunque la valoración bursátil no cambia el alcance de las pruebas relacionadas con el proyecto.

La persona identificada como quinto fundador y figura clave de Z.AI, Liu Debing, no aparece en los documentos del proyecto, de acuerdo con Bloomberg. Ese dato delimita el vínculo documentado: cuatro de los fundadores figuran en distintas capacidades, mientras que el registro citado no incluye a Liu, por lo que no corresponde extender la participación a todo el grupo fundador sin respaldo documental.

Para las universidades, el caso plantea una cuestión práctica sobre cómo revisar el origen de los fondos, la identidad de las entidades patrocinadoras y las posibles conexiones institucionales asociadas a proyectos de investigación. El MI5 pidió a las instituciones británicas examinar sus colaboraciones con el CGTRI, pero la noticia no informa de medidas adoptadas por universidades concretas ni de una decisión oficial que afecte directamente al proyecto o a Z.AI.

Por ahora, los hechos publicados permiten afirmar que cuatro fundadores de Z.AI participaron en un proyecto financiado en parte por el CGTRI y que el MI5 atribuye a ese instituto una función vinculada a la financiación de capacidades de espionaje. No permiten concluir que los investigadores conocieran esos presuntos vínculos, que el software se utilizara para vigilar personas o que la empresa participara en actividades ilícitas; esas distinciones son esenciales mientras no aparezcan pruebas adicionales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín