Por Canuto  

El Servicio de Inteligencia de Seguridad de Nueva Zelanda (NZSIS) reveló que empresas chinas, como el Observatorio de la Montaña Púrpura, intentaron instalar instalaciones espaciales en territorio neozelandés para recopilar datos militares, aprovechando el auge del sector espacial local. La agencia también advierte sobre una estrategia china de espionaje mediante anuncios de empleo falsos y el aumento de amenazas internas por radicalización en línea.
***

  • El NZSIS afirma que China usa el atractivo del sector espacial neozelandés para instalar equipos de inteligencia militar, en particular el caso de Purple Mountain Observatory.
  • China es el único país que ataca a Nueva Zelanda a gran escala, empleando también tácticas de espionaje laboral y ciberacoso.
  • La agencia también advierte sobre la dificultad de combatir el extremismo violento local, dado el crecimiento de contenido tóxico en línea y el uso de plataformas cifradas.


El Servicio de Inteligencia de Seguridad de Nueva Zelanda (NZSIS) ha acusado a empresas chinas de construir instalaciones espaciales en el país con el propósito de recopilar inteligencia militar, según su evaluación anual de amenazas presentada ayer. El director general de seguridad, Andrew Hampton, señaló que el atractivo del sector espacial neozelandés, impulsado por su ubicación ideal para rastrear satélites y basura espacial, lo convierte en un blanco para estados extranjeros que buscan avanzar en capacidades militares.

El informe detalla un caso de estudio concreto: la organización china Purple Mountain Observatory, con vínculos estrechos con Pekín, intentó instalar infraestructura espacial basada en tierra (GBSI) en Nueva Zelanda. La agencia logró interrumpir esta actividad, pero no es la primera vez que esta entidad intenta establecerse en el país.

El auge espacial neozelandés atrae el espionaje

El sector espacial de Nueva Zelanda está en pleno crecimiento, y la agencia de inteligencia considera que es un lugar ideal para instalar GBSI, que permite rastrear satélites y recopilar datos científicos. Sin embargo, esa infraestructura también resulta atractiva para gobiernos extranjeros que quieren recopilar información de valor militar, lo que representa un riesgo creciente.

Según el NZSIS, la organización china trabajó con una empresa local que probablemente desconocía la capacidad del equipo para recolectar inteligencia militar y no sabía quién recibía los datos. Las leyes chinas implican que Purple Mountain podría estar obligada a transferir información al gobierno de China, y la inteligencia neozelandesa cree que lo habría hecho de forma voluntaria.

“Trabajaron con una empresa local que probablemente no era consciente de la capacidad del equipo para recopilar inteligencia de valor militar y que no tendría idea de quién recibía los datos”, señala el informe oficial. El NZSIS, colaborando con otras agencias, pudo desbaratar el intento, pero advierte que no será el último.

China es el único atacante a gran escala

La evaluación clasifica a China como el único país que ataca a Nueva Zelanda a gran escala, según la actividad observada por el NZSIS. No se limitan a las instalaciones físicas; también han detectado una estrategia agresiva de espionaje a través de plataformas de empleo en línea y redes profesionales.

La agencia afirma que los oficiales de inteligencia chinos se hacen pasar por consultores o empleados de grupos de expertos, publicando anuncios de trabajo que buscan analistas en política exterior, relaciones internacionales, defensa o seguridad. Los candidatos son luego examinados para determinar a qué información tienen acceso y si pueden ser reclutados, incentivándolos a mantener sus empleos gubernamentales.

Además, el informe vincula algunos ciberataques recientes en Nueva Zelanda con grupos respaldados por estados que buscan desestabilizar el país. La actividad pretende aprovechar tanto el acceso a información sensible como las oportunidades de reclutar a colegas de los blancos seleccionados.

Amenazas internas y radicalización en línea

El documento también dedica una sección al extremismo violento nacional, un desafío cada vez más complejo en la era digital. Los servicios de inteligencia deben determinar si las declaraciones virulentas en línea tienen vínculos con Nueva Zelanda, pero la proliferación de contenido tóxico y el anonimato dificultan esa tarea. “Solíamos describir nuestro trabajo como encontrar una aguja en un pajar”, dice el informe, “pero ahora es como buscar la aguja más afilada entre infinitas pilas gigantes de agujas”.

La retórica extremista se ha vuelto más mainstream, y los algoritmos de las plataformas sociales pueden vincular contenido no violento con material cada vez más extremo, lo que facilita la radicalización. El NZSIS también monitorea servicios de mensajería cifrada y plataformas de juegos en línea, donde extremistas neozelandeses han difundido tutoriales de armas y otros contenidos objetables.

La combinación de amenazas externas e internas pone a prueba los recursos de inteligencia de Nueva Zelanda, que debe adaptarse constantemente a nuevas tácticas. El informe concluye que el país seguirá siendo un objetivo para potencias extranjeras, como China, y que la vigilancia debe reforzarse tanto en el mundo físico como en el ciberespacio.

La denuncia del NZSIS coincide con un contexto de creciente competencia geopolítica en el Pacífico, donde las inversiones en infraestructura estratégica se entrelazan con preocupaciones de seguridad nacional. La agencia ha solicitado mayor cooperación internacional para hacer frente a estas amenazas, aunque por ahora se centra en desactivar los intentos de espionaje según se detectan.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín